La directora de GM dice que acá, «hablar de noviembre, es largo plazo». Repercusiones del paro

Podríamos encarar este artículo desde varias facetas porque la señora Isela Constantini,  “nos dejó la pelota picando”, diríamos en términos futbolísticos…

En la apertura de IDEA, estando presente un sector de la oligarquía financiera, abrió su discurso en el pre coloquio, preparando el evento del 50 aniversario de la entidad.

En medio de esta frase se desarrollaba el paro, definido por la prensa burguesa en términos de una partida futbolera “si había un treinta o un setenta por ciento de asistencia”, “si paró tal o cual sector”. Nada, absolutamente nada se dijo de lo que se siente en cada hombre o mujer de nuestro pueblo, más allá de cualquier manipulación amarillenta.

Pero la señora Isela en su frase, da cuenta de lo que está pasando en las entrañas de nuestra sociedad. Es verdad: en la crisis política que está envuelto el poder, considerar “octubre y noviembre” como largo plazo es un diagnostico acertado.

Lo que no dicen ni pueden exponer públicamente es que sus crisis políticas están dadas en lo fundamental porque en nuestro pueblo el agotamiento a estas propuestas de vida del sistema capitalista, provoca la permanente ira de masas, cada vez más amplias.

Comienza a sentirse de una u otra manera lo que esta señora dice sin sonrojarse: 40 millones de almas estamos bajo el dominio de quienes no saben qué va a pasar en “octubre y noviembre”. Verdaderamente algo escandaloso.

Sin embargo, van apareciendo fenómenos “sin prensa” que pesan a la hora de toda decisión. Se siente, se intuye y a la vez va creciendo, en ésta “caprichosa” lucha de clases, no sólo ya la idea de la injusticia en donde nos quiere someter el poder, sino y sobre todo, cómo enfrentarla desde la masividad de las acciones populares.

Mientras el poder trastabilla en cada paso que ejecuta, afectando la vida de millones, las mayorías se van encontrando ya no sólo con las ideas de cambio revolucionario sino con las metodologías revolucionarias, paradas desde la aplicación más amplia de la democracia directa.

En el reciente paro, lo determinante fue todo lo que se hizo por fuera de las instituciones burguesas incluidos los sindicatos-empresas; decenas de miles de trabajadores pararon, deliberaron, ejercieron su poder de parar, a pesar de los aparatos burocráticos del Estado y de los gremios. Apareció otra cosa que se va anunciando desde hace ya un tiempo en las entrañas de los trabajadores y que va dejando de ser una aspiración para transformarse en fuerza material y de peso.

Hay un proyecto revolucionario que está caminando y contempla el ¿Qué hacer? para “octubre y noviembre”, pero su norte exige elevar la mirada de ese ¿Qué hacer? en el sentido estricto de la acumulación de fuerzas, que vaya forzando un cambio cualitativo de la correlación de fuerzas contra el poder.

En estas semanas, esa calidad está cambiando a favor de la revolución. Nuevos retos aparecen en la escena de la lucha de clases, como hacía rato no sucedía. El oportunismo y el reformismo intentan clavar desconfianzas y dudas sobre la masividad que aparece en las luchas de la Asamblea como Institución Revolucionaria.

Son fuertes presiones que intentan reemplazar este poder en formación por expresiones burocráticas de todo color,  alejadas de las mayorías sufrientes.

En muchos hechos es en donde se anuncian las nuevas calidades. Primero aparecen los fenómenos y luego los problemas a resolver. Esa es la distancia que hay, hoy por hoy, con el poder político que tiene la burguesía en medio de una crisis insostenible. Ésta, que no puede prever “octubre y noviembre”, y el proyecto revolucionario, que comienza a expresarse materialmente en decisiones políticas por fuera de las instituciones del Estado, cualquiera fuese el carácter de las mismas.de 3

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