A 50 años de El Cordobazo

Hoy, 29 de mayo, se conmemora el 50° aniversario de El Cordobazo.

Son incalculables los textos que se han escrito y todo lo que se ha rememorado y dicho a lo largo de los años sobre aquellos sucesos tan extraordinarios, protagonizados por nuestra clase obrera y el pueblo. En tal sentido, nos parece útil reproducir dos textos que publicara nuestro Partido a propósito de esta gesta, uno en el año 2016 y otro en el año 2017. Allí, a los acontecimientos históricos se los encuadra en la lucha de clases, no solamente haciendo una lectura del pasado sino –fundamentalmente- pensando en el hoy y en el mañana.

A 47 años del Cordobazo, la vigencia de la Revolución Socialista (artículo publicado el 22 de mayo de 2016)

“En un mundo convulsionado por los movimientos de liberación nacional de diferentes continentes que hacían oír su voz, con un Vietnam enfrentando la intervención de Estados Unidos; sumado a ello, el embrujo de una revolución triunfante como la cubana, la gesta y muerte del Che en Bolivia, y el Mayo Francés; añadido a este contexto se sumaba la tensa lucha de clases en nuestro país, con la resistencia peronista, la oposición y fracaso del Plan CONINTES, y un nuevo golpe de Estado, el de Onganía, que venía “para quedarse”, en el intento más serio hasta ese momento de instalar definitivamente el Capitalismo Monopolista de Estado. Traía como objetivo central el disciplinamiento y control de la clase obrera, un elemento esencial para poder instaurar tal etapa del capitalismo. Con una abrupta incorporación de Argentina a la era de las multinacionales monopólicas que se ponían en franca contradicción con el capitalismo de Estado, y que se hacía imperioso dejarlo atrás, lo cual pondría en blanco sobre negro el tremendo enfrentamiento de clases que luego se daría.

Todo esto, con un factor no menor y que pasaría a ser determinante: nuevas ideas revolucionarias surgían y surcaban la tenas y enérgica lucha de nuestra clase obrera y el pueblo. Nacía la lucha por el poder y el socialismo.

Ello explica el surgimiento del sindicalismo clasista que aparece con fuerza en oposición a la CGT y a las 62 Organizaciones, que habían dado todo el apoyo al golpe de Onganía. Un clasismo que va a ser la contracara de Perón, pues va a partir de la concepción irreconciliable entre el capital y el trabajo, y por ende, las primeras aspiraciones de romper con el Estado burgués siendo las primeras señales serias de tal clasismo de abandonar la lucha economicista por la lucha política, en una vanguardia dispuesta a darlo todo como así lo demostró la Historia.

En toda esta cuestión de fondo se dio el Cordobazo. Los hechos, un extraordinario paro y movilización que devino en una insurrección, producto de una medida tomada por Krieger Vasena, Ministro de Economía de Onganía de quitar el sábado inglés (que implicaba que las horas trabajadas después de las 13 horas eran pagadas al 100%), el congelamiento salarial (cuando ya la demanda salarial en Córdoba era del 40%), y el congelamiento de los convenios colectivos de trabajo.

En simultáneo, la lucha estudiantil universitaria se encontraba en su punto más álgido. Ya tenía un carácter nacional, donde los reclamos eran varios, principalmente contra la mala calidad de los profesores, con vicios retrógradas y reaccionarios, autoritarios con el alumnado; se exigía una universidad abierta. Esta lucha va a tener un condimento gravísimo: la muerte de dos estudiantes, uno en Corrientes y otro en Rosario producto de la represión, días previos al Cordobazo.

Así las cosas, Agustín Tosco junto a Atilio López, dirigentes de Luz y Fuerza, y de Transporte, donde se sumaría el SMATA, decretan paro y movilización.

Las fábricas se proponen marchar hasta el centro de Córdoba capital, donde los estudiantes literalmente ya lo tenían tomado. Un cordón de la represión intenta que no se junten ambas protestas, pero se da un hecho desgraciado que hace estallar la insurrección: un policía mata de un disparo al obrero mecánico Máximo Mena. Los trabajadores rompen la contención de la represión y llegan hasta el centro de Córdoba, donde junto a los estudiantes y el resto del pueblo que se suma, toman el control de la ciudad hasta que el gobierno nacional da la orden de que intervenga el ejército, encarcelando a los dirigentes y un sinnúmero de trabajadores y estudiantes, con un saldo que al menos supera los 30 compañeros muertos y miles de heridos.

La aparición de hombres como Agustín Tosco y Atilio López en Córdoba, Santillán y Leandro Fote en Tucumán, o Sabino Navarro en los ferrocarriles del tren Sarmiento, se reproduciría en miles de fábricas y localidades, con una conducta revolucionaria y respeto de las masas que sintetizaba la hora que se vendría.

El Cordobazo, el Rosariazo, el Mendozaso, el Tucumanazo, fueron todas insurrecciones donde sus protagonistas y caudillos centrales serían del proletariado. La caída de Onganía hizo ruido. El Capitalismo Monopolista de Estado no pudo avanzar en sus logros. El auge ininterrumpido de las masas ya estaba desatado y no le quedó otra a la burguesía que preparar la vuelta de Perón.

La situación para el capitalismo en Argentina era mucho más grave que en el ’40. Esta vez no solo había surgido la necesidad de una revolución de carácter proletario, sino que ya estaba en marcha. El clasismo y las masas obreras comenzaban a imponerse en las fábricas en unidad con el resto de la población.

Los conflictos comenzaban a denominarse “paros activos”, con tomas de plantas y movilizaciones, y la unidad de la clase obrera de comenzaba a expresar en lo concreto por fuera de la institucionalidad burguesa que eran los sindicatos nacionales en manos de la burocracia.

Así se dieron las coordinadoras de gremios y fábricas de base, surgían los comités de lucha, e incluso se llegaron a recuperar sindicatos a niveles regionales o locales.

El Cordobazo es una extraordinaria experiencia, patrimonio de las generaciones actuales. Fue a partir de ahí que miles de extraordinarios hechos se desarrollaron. La experiencia de SITRAC-SITRAM, el Vivorazo, y más adelante el Villazo, el Rodrigazo, o las huelgas históricas como la de El Chocón, o la experiencia en los ingenios azucareros en Tucumán, marcaron a fuego, al tiempo que potenciaron el rico origen de nuestra clase obrera y la gesta del 17 de octubre, agregándole el elemento central: la lucha por la emancipación política de la burguesía por parte de la clase obrera y el pueblo”.

 

El Cordobazo: un legado para las necesidades de hoy (artículo publicado el 28 de mayo de 2017)

“Esos hechos (como narráramos en el artículo “A 47 años del Cordobazo, la vigencia de la Revolución Socialista”) (22 de mayo de 2016) tuvieron la impronta del surgimiento de nuevas ideas revolucionarias que surcaban la tenaz y enérgica lucha de nuestra clase obrera y el pueblo. Nacía la lucha por el poder y el socialismo.

Hoy a 48 años, las causas de opresión y explotación que llevaron al destino que tomó la lucha de clases protagonizada en aquellos años, no solo siguen intactas sino que se han vuelto más descarnadas y crueles, encontrándonos en una etapa terminal del capitalismo que ha llegado a un estado putrefacto y degradado, que lo único que le ofrece a nuestro pueblo es una vida indigna plagada de sufrimientos.

Aquellas gestas tuvieron como actores protagónicos a la clase obrera y dirigentes políticos y sindicales que estuvieron a la altura de sus intereses de clase, donde los más notables fueron Agustín Tosco y Atilio López, rodeados de una enorme vanguardia, dirigentes de base combativos y revolucionarios que expresaban y adelantaban la necesidad de una revolución que lleve a todo el pueblo argentino a su emancipación.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde aquellos años, y en una espiral ascendente de la lucha de clases, como diría Santucho, hoy emerge la necesidad imperiosa de la irrupción de la clase obrera como actor principal en el escenario político donde desde su independencia política se hace necesario romper con el statu quo de un sindicalismo asociado a los monopolios, y un sindicalismo oportunista y reformista, que se desviven por aportarles salidas a la crisis política de la burguesía con un lenguaje revolucionarista pero que aleje lo más posible al proletariado de la lucha revolucionaria.

Hoy no hay espacios para homenajes vacíos de contenido, con propuestas que sacan del centro de la escena el verdadero rol histórico de la clase obrera y sus organizaciones. Por ello es una responsabilidad esencial de los revolucionarios empujar con propuestas que hagan emerger las luchas por las conquistas económicas y reivindicativas en una propuesta política emancipadora de todo el pueblo de carácter nacional, recuperando así las viejas tradiciones donde la clase obrera supo acaudillar la lucha de todo el pueblo.

Cuando afirmamos que ES LA HORA DE LA REBELIÓN DE LAS BASES lo hacemos asentado en miles de experiencias que se vienen desarrollando en los más diversos lugares del país, pero donde la dispersión es muy grande y solo puede unificarse a través de una propuesta política revolucionaria que despoje a los trabajadores del concepto que su lucha solo es por sus mejoras económicas divorciados de una política independiente que se plantee la destrucción del Estado burgués.

El Cordobazo es el claro ejemplo (salvando el marco histórico y los nuevos fenómenos) de que ese es el camino que debemos retomar donde los nuevos tiempos de revolución deben crear sus propios contextos condicionando la gobernabilidad de la burguesía; desde el desarrollo del poder local en la lucha por el poder, con la unidad de la clase obrera y el pueblo. El Cordobazo fue un hito en la Historia, pero que estuvo de la mano del Rosariazo, Mendozazo, Tucumanazo; es decir, fue una detonación en cadena porque en la profundidad de la lucha de clases se encontraba explícita la cuestión política nacional.

Hoy el mar de fondo de las necesidades de un cambio en la lucha que quiebren la correlación de fuerzas a favor de la clase obrera y el pueblo, está impregnado en todo el país.

Por eso, cuando se analiza el presente, no podemos verlo compartimentado con la Historia, pues parados sobre los hombros de las más ricas experiencias de lucha de nuestra clase obrera y el pueblo, es desde donde surgirán nuevos y extraordinarios sucesos que demostrarán que los grandes hechos de la Historia aún están por venir gracias a legados como el Cordobazo.”

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