Se viene resistiendo en forma activa

31/07/2020
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De una u otra manera nuestra clase obrera y nuestro pueblo siguen siendo un a piedra en el zapato a los planes de una clase dominante que intenta y seguir√° intentando imponer de hecho ‚Äúreformas‚ÄĚ que implicar√°n un mayor deterioro en las condiciones de vida.

Cuando hablamos de resistencia específicamente estamos planteando que la misma es activa. Ciertas conductas de la burguesía monopolista han desenmascarado el apetito de ganancias por sobre los intereses de toda la sociedad. En cada establecimiento de trabajo lo central es la productividad y poco importa el bajo salario, el crecimiento de la desocupación, los jubilados, la comunidad educativa, o la inhumanidad en que se encuentran los trabajadores de la salud y la gran mayoría de nuestro pueblo.

Hay resistencia activa cuando a ese ¬ęapetito¬Ľ se responde con lucha abierta, con descontento, con estado deliberativo o m√©todos y formas que en cada lugar se est√°n dando. La clase dominante lo intuye y resuelve avanzar sobre todos los derechos de los trabajadores como puede. Saben que hay poca tolerancia, bronca, pero tambi√©n sabe que por abajo la organizaci√≥n pol√≠tica independiente est√° en un pelda√Īo embrionario. Hay avanzadas, hay luchas que van marcando un camino, pero a√ļn lo determinante es la ausencia de fuerzas pol√≠tica independientes.

Hay conflictos que han dado un paso trascendente. A modo de ejemplo en la provincia de Salta hubo varios sectores de trabajadores que en el d√≠a de ayer lograron ser recibidos por las autoridades locales cuando se movilizaron de manera independientemente de viejas estructuras burocr√°ticas. As√≠ mismo la existencia de un estado de movilizaci√≥n en Reconquista, Santa F√©, de varios sectores de trabajadores se encamina a profundizar un reclamo de meses.¬† Tambi√©n existen experiencias que se han pronunciado con diversa suerte, pero con un denominador com√ļn que fue la unidad por abajo. No fueron ni ser√°n pocas, son esas piedras en el zapato las que le duele a la burgues√≠a y que sabe que no pueden subestimar.

Sin embargo, a√ļn existiendo todas estas expresiones de descontento, lo determinante es el aislamiento en que se encuentra el proceso de lucha. Se ha avanzado pero a√ļn es insuficiente ese factor para cambiar la calidad de la actual situaci√≥n.

¬ŅPero desde d√≥nde se puede y se debe romper el aislamiento?

En la resistencia activa es necesario hacer pie en cada establecimiento con fuerzas independientes. No importa si esas fuerzas comienzan con tres, cuatro o veinte compa√Īeros. Lo importante es establecer esas organizaciones de base¬† que est√©n dispuestas a encarar la resistencia activa en forma organizada que sirva en lo fundamental para desatar otras fuerzas en el establecimiento que se trate, o barrio que se trate y se vayan erigiendo en referencias directas de compa√Īeros que -de una u otra manera- se ir√°n plegando a los reclamos.

Esto n√ļcleos con cierto grado de organizaci√≥n tienen que actuar pensando que el aislamiento de una lucha es el peor consejero. En forma simult√°nea con la lucha, con la bronca, con la resistencia, el aislamiento se rompe con los propios trabajadores, con los propios vecinos si hablamos de los barrios. La resistencia hay que trabajarla en organizaci√≥n pr√°ctica que es el tema m√°s complejo y dif√≠cil de √©sta √©poca.

Hay que tomar iniciativas que den respuesta a las problem√°ticas m√°s sensibles en el trabajo o en el lugar que nos encontremos. Ellos imponen el miedo a que perdamos el trabajo, nos amenazan en las condiciones de debilidad en que nos encontramos, pero no convencen con sus mentiras y enga√Īos. Para salir al cruce se necesita cierta fuerza organizada, independiente, usando metodolog√≠as de democracia directa, arma fundamental contra los aparatos burocr√°ticos. A esa resistencia activa hay que alimentarla con robustez de los propios trabajadores, con esas mayor√≠as que aparecen como silenciosas en una situaci√≥n extremadamente dif√≠cil.

La resistencia activa hay que aferrarla al terreno, construir esas fuerzas locales desde esos establecimientos. Pero en simult√°neo ir tomando contacto con establecimientos que estando cerca, a√ļn en los mismos parques industriales o barrios linderos, est√°n desconectados.

Encontrar consignas comunes que ampl√≠en el espinel de la lucha, que extiendan la solidaridad cada vez m√°s abajo, reforzar todas esas fuerzas que a√ļn embrionarias e insuficientes ya existen.

Plantar resistencia es hacer el acento en organizarla con esos destacamentos, acumular fuerzas permanentemente y golpear lo m√°s cerca posible de los intereses de ganancia que tiene la clase dominante. All√≠ es donde ellos sufren las estocadas, es en esos terrenos en donde de hecho est√°n las mayor√≠as con bronca.¬† Hay viejas pr√°cticas izquierdistas que tienden a sacar la lucha de ese terreno con el √ļnico fin de mostrar su fuerza para las pr√≥ximas elecciones.

Para nacionalizar una lucha lo central es conmover al poder en el terreno en donde las fuerzas mayoritarias del pueblo se hagan sentir con rigor. Para cortar el acceso a una minera en conflicto, a un parque industrial en conflicto o un barrio en conflicto hay que organizar la resistencia en el propio terreno. Esos hechos se nacionalizan aunque no salgan en los medios de comunicación. Son presiones activas, son advertencias, amenazas, que hacen actuar con vacilaciones y dudas al poder.

Hay que profundizar las experiencias que van en esa dirección, que no son pocas pero sí aisladas. Ayudar a tejer esa unidad independiente de todo control burocrático político sindical, golpear, organizar, elevar la conciencia política, romper el aislamiento y volver a pegar. Una y otra vez.

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