EC n° 926

Descargar en formato PDF

CRISIS POLÍTICA Y DEBILIDAD DEL GOBIERNO.  SE TENSA LA LUCHA DE CLASES

La defensa del sistema que hace la burguesía los lleva a la profundización de sus disputas y su enfrentamiento con el pueblo. Es este el escenario en que los trabajadores debemos avanzar con decisión en la lucha y en la construcción de nuestras fuerzas, para doblegarlos y vencerlos.

Durante estas últimas semanas y con un encendido discurso, el gobierno de los monopolios viene avasallando al pueblo argentino por todos los medios de comunicación, con una exaltante presencia verborrágica y demagógica de patrioterismo.

Actos, declaraciones, programas de TV, solicitadas, etc. para hacernos creer a los argentinos que el gobierno “nacional y popular” defiende la soberanía de nuestro territorio, promueve la reestatización de YPF para la redistribución de las riquezas y profundiza la política de derechos humanos.

En todos los casos, muchas fueron las expresiones desde el movimiento de masas, desde el movimiento revolucionario, que pusieron blanco sobre negro cuáles son los verdaderos intereses que promueve el gobierno K, gobierno de los monopolios.

La realidad es una sola: mayor concentración económica, mayor concentración política, más Capitalismo Monopolista de Estado.

Sino fuera así, cómo se explica que los subsidios a las empresas trasnacionales aumentaron casi un 24% durante los primeros meses de este año, llegando a la friolera suma de 6.822,2 millones de pesos.

Sino es así, cómo se explica la entrega de recursos naturales, la explotación minera, el beneficio de las grandes empresas automotrices, de las regalías petroleras que se regeneran en los resortes de la economía, para seguir amasando más y más fortunas que se vuelcan nuevamente a los monopolios.

Sino es así, cómo explicarían los progres, los intelectuales y alcahuetes de toda laya, que defienden al gobierno de  “los derechos humanos”, que millones hoy en nuestro país sigan viendo pisoteados sus derechos  por el mismo poder dominante instaurado en el 76; pensemos sino en la desnutrición y muerte por hambre, en los salarios achatados, en los problemas irresueltos de viviendas, en la destrucción de los sistemas de salud y educación, en el saqueo de nuestras riquezas.

Esencialmente, toda esta comedia esta montada para ocultar el inmenso estado de crisis política y debilidad del sistema. Ya que las luchas por aumentos salariales, por condiciones de trabajo, por mejorar la calidad de vida es una constante que viene en ascenso durante años en la clase obrera y el pueblo.

Lo anterior, no es más que una muestra de la incapacidad política que tiene la burguesía monopolista no sólo para tratar de cobijar bajo el paraguas del “nacionalismo” al pueblo argentino, sino además para salir de la división creciente que existe en la propia oligarquía financiera, a fin de decidir el rumbo que el país debe tomar para continuar garantizando sus negocios.

La defensa del sistema, contradictoriamente, los lleva a la profundización de sus disputas y su enfrentamiento con el pueblo. Sobre este escenario, es que los trabajadores debemos avanzar con decisión en la lucha y en la construcción de nuestras fuerzas, para doblegarlos y vencerlos.

NO SE PUEDE TAPAR EL SOL CON UNA MANO

Quieren ocultar lo inocultable, que la plata no alcanza, que nuestro nivel de vida desciende cada día, o que los transportes y servicios funcionan cada vez peor. Quieren ocultar que durante los meses de enero y febrero del presente año se destinaron al sistema de transporte $ 1.851,9 millones, lo que implica un aumento del 33,5% comparado esto con el mismo período del año anterior. El gobierno nos discursea diciendo que no permite la compra en el exterior de insumos y materias primas para la producción de mercaderías, con el discurso “patriota” de que así “no se fugan las divisas”, pero hace como el tero, porque fuga divisas permanentemente para los subsidios a las empresas, que sostienen su nivel de ganancias a costa de los impuestos que paga todo el pueblo.

Quieren ocultar lo inocultable, como la corrupción que existe en el propio gobierno, con los casos de asociación ilícita ya conocidos por todos, con la que se benefician “amigos” del vicepresidente Amado Boudou entre otros, por nombrar sólo un ejemplo.

Hasta hace muy poco, veníamos sosteniendo que el gobierno estaba empantanado por los declives que le está poniendo la lucha de clases, y que el mismo estaba obligado a tener iniciativas constantes para sostener una fachada populista con la que pretende disfrazar la explotación y la obtención de mayores ganancias de las grandes empresas. Y que todo esto ya se percibe desde el movimiento de masas, que se nota que están tambaleando.

Hoy volvemos a reafirmar que su debilidad política no sólo se mantiene sino que se profundiza. La misma es tal que, hasta ellos mismos la reconocen por más que no quieran, cuando no pueden implementar de lleno y de un saque, el plan de ajuste. Plan que fue diseñado para responder a las necesidades de las transnacionales, que dicho sea de paso, en el plano internacional también están viendo carcomido su poder, porque los pueblos les van presentando batalla a sus políticas y se vienen levantando uno tras otros.

Es histeria lo que les produce la debilidad en que se encuentran; porque ya se les cayó la careta, porque ya el pueblo no les cree, porque la autoconvocatoria como forma de lucha genuina se ha instalado para quedarse en la escena política, y de la mano de la clase obrera, los empuja a repetir viejas recetas basadas en viejas estructuras. Que ya no les funcionan.

Y debemos plantear que todavía están corriendo con “la ventaja” de que recién ahora la clase obrera viene dando los primeros pasos para fortalecer su unidad, comenzando a consolidar un movimiento obrero revolucionario que ya se ha puesto a rodar por el país, y que el proyecto revolucionario aún se encuentra en un estado inicial, aunque no por eso menos poderoso.

Por eso insistimos que es desde SU debilidad que salen a plantear soberanía, estatización y derechos humanos. Un ropaje y un discurso nacional y popular que el pueblo ya no digiere.

Desde nuestra fortaleza, que no es más que la experiencia que venimos haciendo al calor de la lucha, les vamos a quebrar su institucionalidad; con el fortalecimiento de un Movimiento Obrero Revolucionario, con Democracia Directa, profundizando la lucha de clases, con la lucha por el poder.

EL ABANDONO DEL ESTADO ES INTENCIONAL, ESTÁ BIEN PRESENTE

 

Ráfagas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora, acompañadas de granizo y lluvias muy intensas generaron la caída de árboles, carteles, anegamientos, inundaciones, interrupción de tres líneas de subterráneo y cortes en la energía eléctrica y el servicio de agua en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

Las zonas oeste y sur fueron de las más afectadas por el temporal que estremeció a miles de personas. El temporal previo al feriado de semana santa dejó casas y edificios destrozados, árboles, cables y postes de luz tirados en las calles, miles y miles de vecinos sin luz ni agua. A la fecha las noticias hablan de que hubo por lo menos 18 muertes por causa del mismo, y que hay aún varias personas desaparecidas.

Nuevamente y por otras razones, mucho dolor social e individual.

Mientras en distintas localidades se reclamaba asistencia frente a la gravísima emergencia, el Estado monopolista a través de las fuerzas de seguridad, respondió con una clara actitud de clase: gases, balas de goma y palos. Contaron con el apoyo de patotas afines a los intendentes, que entre otras cosas, impedían que los medios de comunicación se acercasen a las zonas en donde el pueblo estaba movilizado.

La “lógica” del gobierno monopolista volvía a ponerse en funcionamiento: estamos todos bien, felices y contentos, los problemas no son propios, y si alguno se equivoca protestando, lo pasamos a valores porque está perjudicando la tan ansiada paz social.

A pesar de ello, los vecinos de distintas localidades, resistieron y redoblaron sus exigencias, con más cortes de ruta y de vías.

LAS CONSECUENCIAS ERAN EVITABLES

La realidad, nuevamente, le da a la burguesía una nueva bofetada. En cada hogar trabajador ya se sabe que la mayoría de las consecuencias que generó esta tormenta eran evitables. Evitables para este sistema y evitables -con mayor razón- en otras condiciones sociales.

  • Evitable en este sistema, si no existiera una brutal falta de mantenimiento del espacio público, que es una molestia para los gobernantes, que sólo lo contemplan cuando de hacer negocios se trata.
  • Evitables las inundaciones, si se pusiera freno al brutal negocio inmobiliario, anárquico y especulativo, que no contempla las mínimas condiciones en las redes de infraestructura necesarias, entre ellas, los desagües pluviales.
  • Evitables también serían los cortes de luz, insostenibles en un país en donde las empresas de energía tienen capacidad de comprar dólares en el exterior (exportación de capitales) sin ningún tipo de control, vendiendo bonos y haciendo diferencias colosales.
  • Evitables serían todos estos problemas para miles, solamente con las ganancias que obtienen las empresas con los pases especulativos que realizan y que permitirían resolver el problema de la luz, en cortos períodos de tiempo.

Pero lo más dramático, es la pérdida de vidas, el acoso social que nos impone este sistema. Indelebles están aún las muertes que se produjeron en el choque del ferrocarril Sarmiento en la estación de Once. Esta vez, la tragedia nos envuelve cerca de las 20 horas, un horario en donde deberíamos estar descansando, en nuestro desarrollo humano, espiritual  junto a quienes nos rodean, con nuestros afectos cercanos.  Pero en este sistema injusto, esa es la hora de la “gran batalla” por el retorno a nuestras casas, luego de muchas horas de trabajo, mal pago, en peores condiciones y un transporte y las calles, abandonadas a su suerte.

El Estado está bien presente en ese abandono, es intencional, es para bajar el costo, para producir y obtener más ganancias; el Estado burgués, que frente al temporal no sólo no estuvo para las mayorías sino que salió a reprimir a los que reclamaban, sí está para garantizar los negocios de las principales empresas del mundo radicadas en nuestro país.

Somos millones los que producimos la riqueza que usufructúan unos pocos, estamos envueltos en el dolor cotidiano y en el dolor de catástrofes evitables, que nos impone un sistema productivo miserable y que nos lleva sin rumbo, por una vida miserable.

¿QUÉ PASARÍA SI FUESE EL HOMBRE, EL CENTRO DE LA VIDA?

¿Qué pasaría si produjéramos para las necesidades del Hombre y no de la ganancia? ¿Haría falta el desorden social impuesto? ¿Haría falta que millones produzcamos, nos alimentemos y viajemos como lo hacemos? El consumismo impuesto por el sistema,  primero consume al Hombre y luego a todo lo que lo rodea. ¿Nos pusimos a pensar qué hubiese pasado con una tormenta de éste género bajo un sistema que ponga al Hombre como parte de la naturaleza? ¿Cuántas causas deben cambiar para que se atenúen las consecuencias?

Somos optimistas porque vemos que las infinitas protestas que nuestro pueblo viene desarrollando día a día, apuntan a otra vida; apuntan a apretarlos con la lucha, con más organización, apretándolos en todos los rincones. A la vez que despunta una necesidad de cambio revolucionario en una amplia franja de la sociedad, que desde hace muchos años, experimenta la decadencia del sistema y se dispone a cambiarlo.

 

UNA NUEVA CLASE OBRERA

Justicia; democracia; libertad; igualdad; fraternidad; soberanía. Desde la más tierna infancia, con estas palabras intentan convencernos que estos son los valores supremos donde se asienta la sociedad capitalista.

Después, la vida se encarga de poner las cosas en su lugar, y comprendemos que esta fantasía que buscan montar NO puede enmascarar la realidad.

El modo de producción capitalista es un sistema basado en la explotación de una clase social, la clase obrera,  por otra clase social, la burguesía.

La clase obrera, que no posee más bien que su fuerza de trabajo, debe venderla para poder sobrevivir. La burguesía, dueña de los medios de trabajo y de vida, utiliza esa fuerza de trabajo para producir. De lo producido, la burguesía destina una ínfima parte para abonar los salarios de los trabajadores, apoderándose del trabajo no remunerado, la plusvalía, para incrementar su capital.

A su vez, el salario de los trabajadores sigue sufriendo diversos recortes a través de un regresivo sistema tributario que grava con el mismo arancel a artículos tan opuestos como por ejemplo, la leche y el champagne.

Esta es la esencia, la razón de ser del modo de producción capitalista, la explotación del hombre por el hombre.

El capitalismo impone así unas relaciones sociales que echan por tierra la mentira de los valores supremos del comienzo de este artículo.

Ni justicia, ni democracia, ni libertad, ni igualdad, ni fraternidad, ni soberanía. La verdadera cara del capitalismo es explotación, opresión, injusticia, miseria y hambre para las inmensas mayorías populares.

La dictadura burguesa es algo que conocemos de sobra el conjunto de los trabajadores, nuestras familias, amigos y vecinos. Los salvajes ritmos de producción, las abusivas jornadas de trabajo, el riesgo de accidentes rondando permanentemente sobre nuestras cabezas, las penosas condiciones de vida, los pésimos servicios de transporte, salud y educación, nos amenazan cotidianamente. Y la actualidad de nuestros jubilados y sus penurias, nos muestran sin disimulo cómo nos considera el sistema capitalista: material de descarte, una mercancía más en su cadena de valor.

Con el predominio de los monopolios y su dominación, esta dictadura se expande cada día más, y la opresión alcanza a nuevos sectores sociales, incluso dentro de la misma burguesía. La injusticia social se profundiza y el odio de clases también.

NUESTRO PATRIMONIO

Contra estas relaciones sociales de producción la clase obrera se ha levantado una y mil veces a lo largo de la Historia. Para este objetivo, ha contado con el invalorable aporte de hombres y mujeres del pueblo que, sin ser parte material de ella, han asumido sus intereses históricos como propios.

El compromiso de hombres como Carlos Marx y Federico Engels, que han jugado un papel determinante para analizar el modo de producción capitalista y la sociedad que engendra (en obras como El Capital, Trabajo asalariado y Capital, o Salario, precio y ganancia) y para buscar los caminos para transformarla, impulsando con decisión herramientas unitarias que organicen las fuerzas de la clase obrera (“Proletarios del mundo uníos”, Manifiesto Comunista).

Hombres como Lenin, Guevara y Santucho, que consagraron sus vidas a la Revolución y el Socialismo, aceptando los retos del momento, confiando en el triunfo proletario.

Con la firmeza y la disciplina que caracteriza a la clase obrera, con el aporte material de una teoría revolucionaria que expresa sus intereses históricos, y con la unidad de todo el pueblo, los trabajadores estamos lanzados al combate contra la dominación burguesa.

Las luchas tuvieron dos andariveles bien definidos: en lo económico, buscando mejores condiciones de trabajo y de vida, aspirando a recuperar parte de ese trabajo no remunerado arrebatado por la burguesía.

En lo político, cuestionando el orden social impuesto por el modo de producción capitalista, y buscando salidas hacia una auténtica democracia.

Estos dos andariveles fueron combinándose, alimentándose mutuamente, forjando una experiencia de lucha que ya es un patrimonio de la clase obrera a nivel mundial.

La lucha por la emancipación de la clase obrera, está jalonada por históricas jornadas, algunas de carácter local, regional y nacional; y otras de dimensión internacional.

El primero de mayo, día internacional de los trabajadores, es sin lugar a dudas si de fechas se trata, la más representativa, el momento dónde la clase obrera se expresa en todo el planeta, en actos, movilizaciones y un sinnúmero de manifestaciones; demostrando que su conciencia está intacta y que su capacidad de lucha está vivita y coleando.

A LA CABEZA DEL ENFRENTAMIENTO AL ORDEN MONOPOLISTA

Nuestro país vive una situación muy particular, donde los trabajadores mostramos signos claros de recuperación frente a los golpes recibidos en los años 70, con el descabezamiento de nuestras organizaciones y la pérdida de nuestros mejores exponentes como clase y como pueblo; y en los años 90, con el avance de una legislación antiobrera que arrasó con nuestros derechos.

Una nueva clase obrera, forjada en los nuevos métodos de organización del trabajo, está haciendo sus bautismos de fuego, demostrando que aquellos golpes –si bien dolorosos- no lograron quebrar su voluntad de lucha.

Una nueva clase obrera, que frente a la traición de las dirigencias sindicales y la conversión de sus gremios en auxiliares de las oficinas de personal (verdaderas gerencias de los monopolios), construye sus organizaciones, independientes de la patronal y del Estado, y ahora también de los sindicatos.

Una nueva clase obrera, que apoyada en la fortaleza de la democracia directa y la acción autoconvocada, rompe los marcos de la lucha convencional, del conflicto hacia dentro de los muros de la fábrica, utilizando todos los medios para quebrar el aislamiento.

Una nueva clase obrera, que salta el marco de la rama productiva para buscar afirmarse en el terreno, estrechando vínculos con las fábricas vecinas, con todo el parque industrial, con los vecinos que rodean cada centro laboral.

Una nueva clase obrera, que con todos estos elementos promueve una vanguardia proletaria que comienza la búsqueda de una salida política a las crisis recurrentes con que el capitalismo nos asola.

Una vez más, la clase obrera se coloca a la cabeza, en el enfrentamiento al orden monopolista.

EL CAPITALISMO NO CAERÁ SOLO

En el análisis político del número anterior de El Combatiente, planteábamos que Los pueblos del mundo sabemos muy bien lo que no queremos, lo que ya no estamos dispuestos a tolerar, y esto es importante, porque le pone barreras bien visibles a la voracidad monopolista, les traba sus planes nefastos, les frena sus ambiciones irracionales. Más es necesario tener claro por qué luchar, tener objetivos precisos y firmes que planten banderas, que marquen un camino, que iluminen un futuro”.

En ese por qué luchar se condensan las aspiraciones populares que vienen reclamando un verdadero cambio, un poderoso grito que –para quién quiera oírlo y para los que no quieran también- es la piedra basal de la profunda crisis política que atraviesa este sistema depredador e inhumano.

Lo que está ocurriendo en nuestro país se encuentra enmarcado en una situación internacional muy particular: ese movimiento de masas que componemos millones de hombres y mujeres en todo el planeta estamos luchando por nuestra dignidad, pasando por arriba en muchos casos las formas de gobiernos burgueses, todas sus “institucionalidades”, lo que no hace otra cosa que continuar profundizando la crisis política del poder oligárquico financiero.

Si bien es cierto que la crisis del capitalismo se manifiesta de las más diversas formas y a nivel “global” en la superestructura política y económica, producto de verdaderas guerras intermonopólicas en donde la única “ley” es ver quién se queda con los negocios sin importar más nada, ni el tendal que dejan a su paso; las grietas evidentes que se están produciendo en la dominación burguesa están enraizadas en el ascendente proceso de movilización del pueblo, que en nuestro país desde hace tiempo, comienza a desplegar un signo político ofensivo. La movilización y confrontación popular es sostenida a la vez por una clase obrera industrial que viene promoviendo cada vez con más frecuencia a sus vanguardias. En ellas se va mostrando el grado de experiencia acumulado, y que todo el camino recorrido hasta aquí –muchas veces silencioso e imperceptible- lejos está de haber caído en saco roto.

La burguesía monopolista en el gobierno se encuentra hoy con que la crisis política que la carcome le dificulta dominar como antes, fundamentalmente porque el proletariado y el pueblo continúan su marcha de reclamos; lo que se manifiesta cotidianamente cuando las instituciones de la burguesía son desbordadas por la población en un sinnúmero de luchas, muchas de ellas aún sin una conciencia profunda del valor que tienen particularmente en este contexto político.

Esta situación abre en nuestro país una enorme perspectiva para el avance de las ideas y el proyecto revolucionario, una situación muy diferente a lo vivido hasta ahora, en cuanto a la correlación de fuerzas frente al poder de la burguesía; lo que nos plantea el desafío de comprender cabalmente que estamos atravesando un momento histórico muy favorable para la Revolución.

Pero flaco favor le haríamos a los intereses de la clase obrera y el pueblo si por un segundo apenas transmitiéramos la idea de que el sistema capitalista, producto de su profunda crisis, se va a caer solo, por el propio peso de su degradante existencia.

Sin una profundización de la lucha por el poder, con todo lo que ello implica (con el amplio concurso del proletariado y las masas populares, desarrollando y fortaleciendo todas las herramientas unitarias necesarias) no veremos ese horizonte de dignidad y humanidad que tanto ansiamos hoy, en la defensa de lo que nos pertenece y por los intereses populares.

Por más crisis política que tenga, el capitalismo no caerá solo. Y para hacerlo caer debemos continuar trabajando en una necesidad impostergable: una salida política revolucionaria.

Avanzar en el fortalecimiento de ese gran movimiento revolucionario que de hecho ya existe y ha comenzado a caminar, encontrándonos cada vez con más decisión desde la lucha, desde abajo; acechando al poder burgués, creando nuestra propia institucionalidad hacia la conquista del poder, concentrará de forma unitaria los esfuerzos que miles venimos haciendo en la confrontación de clases existente.

Tenemos todo a la mano para resolver esto, si impulsamos políticas cada día con un carácter ofensivo, organizaciones del más diverso tipo capaces de ir probando el poder que van construyendo. Y como ya lo vienen demostrando amplios sectores populares frente a los desastres que produjo el temporal previo al feriado de semana santa, lo que ellos no resuelven lo resolvemos nosotros, lo que ellos no son capaces de hacer lo hacemos nosotros. Es esta una práctica que se viene extendiendo no sólo frente a toda la problemática social, sino también en los ámbitos laborales.

Este momento histórico necesita de una alternativa política nacional que confronte con todas las supuestas “alternativas” de la burguesía, que capitalice ese poderoso torrente revolucionario al que venimos haciendo referencia, teniendo bien en claro que lo que debemos hacer hoy, es hoy y no mañana.

El desafío cotidiano de todos los revolucionarios es, en cada lucha, en cada enfrentamiento, plantear claramente el carácter antidemocrático del poder burgués, de sus instituciones, de porqué es necesario crear un Estado revolucionario que ponga a la democracia revolucionaria como centro de la escena, de cómo las instituciones que se van creando en el proletariado y el pueblo son las que estarán en condiciones de disputarles el poder.

La burguesía se encuentra cada vez más presionada, obligada a tener como único interlocutor válido la masividad de la protesta, elemento central que los hace retroceder, titubear y no encontrar un rumbo.

Esas nuevas vanguardias se están haciendo cada vez más fuertes en una idea: las luchas se ganan en la calle con la movilización y la unidad de todo el pueblo, aprovechando todas y cada una de las fisuras que se abren con la agudización de la crisis política, usando la coyuntura nacional y sus contradicciones, abriendo el juego de la política del proletariado a toda la sociedad.

Al asumir una visión política nacional, nos coloca en un escalón superior en cuanto a la calidad de la lucha que, sin pausa, viene dando la clase obrera en esta etapa de  reencuentro con las políticas revolucionarias, después de más de 30 años.

Esa lucha, que va adquiriendo un profundo contenido de clase, comienza a encontrarse con los ejes de movilización y acción del Partido Revolucionario; que van aspirando a colocar en el centro del escenario político a la lucha por el poder; consolidando un proyecto revolucionario capaz de dar por tierra con todas las lacras del sistema capitalista y terminar de una vez por todas con la dominación de la burguesía monopolista en nuestro país.

Más tarifazos y más ajuste contra el bolsillo

¿YERBA MATE PARA TODOS?


En estos últimos días, los trabajadores argentinos sufrimos otro sacudón a nuestros bolsillos, tras el impresionante aumento de la yerba mate.  De un solo tirón, el aumento va de un  50% hasta un 100%, donde en algunas marcas llegan a costar hasta casi $40 el paquete de 1 kg. El país habla de esto.

Una nueva medida más que identifica de cuerpo y alma la política del gobierno al servicio de los monopolios, y su claro objetivo de exprimir hasta la última gota el salario de los trabajadores, a través de los planes de ajuste económico contra la clase obrera y el pueblo ¿No era, Sra. Presidenta, que lo que pasaba en Europa acá ni nos rozaba, ni nos iba a ocurrir? ¿No era que lo que les ocurría a esos pueblos era porque sus gobernantes no aplicaban políticas “nacionales y populares”?

En su afán de ganancias urgentes e instantáneas a costa de lo que sea, y frente a la crisis que la misma oligarquía financiera y los monopolios han desatado, los ajustes se imponen para que sean los pueblos los que paguen los platos rotos.

Por ello, todo aumenta en forma vertiginosa, menos los salarios; lo que viene a demostrar una vez más que no son los salarios los que generan la inflación, sino la misma lógica del sistema capitalista de incrementar las ganancias y extraer cada vez más y en mayor medida, cuotas de plusvalía, achatando los salarios, entre otras formas.

La yerba mate, símbolo del ser argentino si los hay, no es el único aumento que viene sufriendo la clase obrera y el pueblo en su conjunto. Frutas, verduras, lácteos, carnes y pastas, se han ido por las nubes, y en cada hogar se hacen malabares para comer y llegar a fin de mes. El precio del aceite va a ser el próximo embate contra el pueblo: ya en las calles se habla que llegaría a $12.- el litro del mezcla o girasol. Y en el medio del “Tomalo vos, dámelo a mí” entre Macri y el gobierno K, el subte subió a $2,50…y de eso no se habla.

El gobierno, en medio de sus índices de precios inventados, es como la justicia: ciego, sordo y mudo; o en todo caso cuando sale a hablar dice “nosotros no somos; son los que boicotean nuestro modelo; es la derecha…” o vaya a saber quién. Y sí, es la única verdad que se podría decir que dicen: ellos “no son”. Porque en el Capitalismo Monopolista de Estado los gobiernos son administradores y ejecutores de las políticas económicas que determinan los monopolios y la oligarquía financiera, en resguardo de sus intereses.

LA BRONCA DE LOS TAREFEROS TAMBIEN AUMENTA

En las zonas de Montecarlos y Oberá, provincia de Misiones, los trabajadores tareferos salieron a cortar las rutas denunciando las aberrantes condiciones en que los hacen trabajar y la pésima situación salarial, con la que son retribuidos por la cosecha de la yerba mate.

Los tareferos son hombres, mujeres y hasta niños que realizan el trabajo de cosecha de la yerba mate, ya que todo ayuda a la recolección de la hoja verde. Los tareferos que mejor labor han hecho llegan con suerte a un sueldo de 500 pesos por mes. Viviendo durante época de cosecha dentro de carpas improvisadas con plástico y madera sin baños ni agua potable. En extenuantes jornadas que comienzan desde las cinco de la mañana hasta que el sol cae. La paga es a destajo, es decir: según lo que se recolecte en la jornada, es lo que el patrón paga.

Es por eso que el término tarefero viene de una deformación aportuguesada de la palabra “tarifa”, donde los recolectores de yerba son remunerados por una tarifa que se les paga por kilo cosechado. Por lo tanto, familias enteras van en los tiempos de cosecha para que la recolección sea mayor.

En este contexto se da la lucha de los tareferos que cortaron las rutas reclamando $ 385.-  por tonelada para los yerbales que se encuentren en buenas condiciones, de alta densidad, con un promedio mayor de 7.000 kg por hectárea; y de $ 422 para los yerbales en malas condiciones, esto es que se encuentren en capueras, descuidados, bajo plantaciones forestales.

Denuncian las condiciones en las que las contratistas los obligan a trabajar, y también denuncian al ANSES, porque en la mayoría de los casos les dejaron de pagar la asignación familiar, argumentando que estos trabajadores tenían deudas por no pagar impuestos de hasta 20 mil pesos.

El trabajo de recolección de los tareferos es la base de la producción industrial de la yerba mate. Donde para producir un kilo de yerba, se necesitan 3 kilos de hoja recolectada de la planta. Y donde un trabajador tiene capacidad promedio de recolectar 500 kg. por día significando esto un valor de 20 pesos la paga diaria. Mientras que contradictoriamente, como señalamos anteriormente, un paquete de yerba tras los últimos aumentos va de $25.- a $40.- según la marca.

Esta es otra muestra sintética de cómo las empresas monopólicas recaudan cada vez más a costa de la explotación sin piedad de nuestra clase obrera, amparados y beneficiados por las políticas del gobierno de los monopolios de Cristina Kirchner.


PDF Creator    Enviar artculo en formato PDF   

.

EL COMBA Nº 928, 11 de Mayo

La Comuna Nº 62. Revista teórica y política del P.R.T.

Blog del PRT

Destacados

PROCLAMA DEL PRT AL PUEBLO ARGENTINO

By

La megaminería está hoy en el centro de la atención popular y eso fue causado por la movilización de los pueblos andinos que defienden...
Leer más »

Volante Nacional Diciembre 2011 UNIDAD POPULAR CONTRA EL AJUSTE

By

Volante Nacional Diciembre 2011-A4    Enviar artculo en formato PDF   
Leer más »

Volante Nacional Noviembre 2011 HAY QUE FRENAR EL AJUSTE

By

Para descargar y difundir, archivo pdf en formato A4. Volante Nacional Noviembre 2011    Enviar artculo en formato PDF   
Leer más »

Volante Nacional Octubre 2011

By

Volante Nacional del PRT Octubre 2011-PDF para bajar    Enviar artculo en formato PDF   
Leer más »

Volante Nacional Agosto 2011

By

Volante Nacional del PRT – Agosto 2011    Enviar artculo en formato PDF   
Leer más »

Lea y difunda “XIVº Congreso”