Combate teórico a la perversidad y falsedad de un enano intelectual

 


El inefable presidente Milei, ayer leyó un extenso discurso en Davos en donde escupió un montón de mentiras, inexactitudes históricas, filosóficas, políticas y morales, con las que intenta confundir y aparentar una sapiencia argumental que no logra mostrar dada su mediocridad e incapacidad intelectual características que lo llevan a ser lamebotas del poder instituido en el mundo y en nuestro país.

En la nota de ayer nos ocupábamos de poner en evidencia lo falso y estúpido de varios argumentos que mencionó en su oratoria en el afán de aparecer como un ayudante sobresaliente, pero ayudante al fin, de una escultura que otros más poderosos ejecutan en el mundo.

Ahora, confrontaremos otros tópicos, para esclarecer sobre conceptos que no sólo Milei utiliza, sino que también lo hace la burguesía y personajes que, diferenciados de la payasesca imagen de este sirviente del imperialismo, pretenden aparecer como serios y atildados hombres y mujeres del llamado “establishment”.

El relato de estos señores abarca la defensa del sistema capitalista al que no mencionan como tal en forma absoluta, sino que le ponen el aditivo de democracia.

“Las democracias capitalistas son las que salvarán a la humanidad y le brindarán mejor vida.”

Sin embargo, según un informe de la organización Oxfam (que no es más que una institución burguesa de ayuda y beneficencia, que pretende un capitalismo humanizado lo cual es irrealizable por principio y definición), muestra que, contrariamente, la riqueza crece y se concentra en menos cantidad de manos, al tiempo que la pobreza también crece y se riega en mayor cantidad de habitantes en todo el mundo.

Esta institución utiliza un gráfico de la revista Forbes que más abajo reproducimos y que muestra el crecimiento de la riqueza en menor cantidad de manos mientras que el mundo se desgarra entre guerras inter imperialistas que arrasan con poblaciones, territorios, fuerzas productivas y posibilidad de progreso y de vida para quienes sobrevivimos a semejante masacre mundial.

Toda la burguesía, sus intelectuales y voceros niegan la capacidad y el poder potencial que los trabajadores, proletarios que dependen únicamente de su fuerza de trabajo para vivir en este sistema, tienen para modificar la lógica perversa del mismo y simultáneamente avanzar hacia su destrucción en defensa de toda la humanidad agredida por su existencia.

Dicho poder ha sido verificado en ocasiones históricas y hoy se está reconstruyendo a través de una sostenida y creciente resistencia a toda la barbarie del sistema que genera la injusta situación que el gráfico muestra, poniendo en tensión todas las contradicciones y falsedades con su moral, su justicia, sus disparidades, su violencia intrínseca de la que se sirven a diario para beneficio exclusivo.

La verdadera democracia, es la que ejercen los hombres produciendo con su trabajo y viviendo en solidaridad sin aspiraciones de sometimiento entre sí y sin ir contra otros pueblos oprimidos. Es la democracia proletaria que se ejerce en cada lucha originada en las bases asamblearias de la resistencia al sostenimiento del sistema.

Veamos el gráfico de la “virtud” capitalista según Milei, y su MAGA (Make Argentina Great Again) como cola del vector de curso mundial.

Dice el informe de Oxfam: “Si bien la desigualdad ha ido aumentando durante décadas, el año 2025 marcó una aceleración récord en la acumulación de riqueza por parte de la oligarquía capitalista. Entre los datos documentados en el informe se encuentran los siguientes:

  • En 2025, la riqueza mundial de los multimillonarios creció tres veces más rápido que en los cinco años anteriores, alcanzando un récord de 18,3 billones de dólares, lo que supone un aumento del 81 % desde 2020. El número de multimillonarios superó los 3000 por primera vez.
  • Los 12 multimillonarios más ricos poseen ahora más que la mitad más pobre de la humanidad, es decir, 4000 millones de personas. Los 2,5 billones de dólares añadidos a las fortunas de los multimillonarios el año pasado podrían erradicar la pobreza extrema 26 veces.”

Esta es la justicia y la moral de la que hablaba ayer Milei y hacía gala de su eficiencia.

La sola afirmación de que esta situación es justa, muestra la moral de este Sr. y de su clase burguesa, la cual resaltó en su discurso de ayer. Evidencia también que la cacareada “movilidad social” es una zanahoria atada a la cabeza del burro. Pues esa movilidad es la que nos muestra el cuadro anterior y los párrafos del informe: avanza la riqueza para los más ricos y se multiplica la pobreza para quienes todo lo producimos.

En la base productiva de la sociedad capitalista actual está determinada la distribución de la riqueza, pues al dueño del capital se le otorga por ley la ganancia y la propiedad del producto creado, mientras que al proletario se le otorga por ley el salario que cada vez es menor. El contraste es: quien produce se hace pobre y quien no produce se hace rico.

Ninguna sociedad dividida en clases significó mejora alguna para quienes fueron y son los generadores de los bienes y servicios: los trabajadores.

La moral capitalista se forjó y se sostiene con conquistas de tierras habitadas por otros seres humanos, crímenes masivos de millones, guerras permanentes, violaciones y torturas masivas, explotación del trabajo ajeno, sometimiento de poblaciones enteras, etc. He ahí lo que gobernantes como Milei, Trump y cualquier estadista del mundo al frente de un país capitalista, llaman economía de mercado, estado de bienestar, o cualquier nombre que le quieran poner a una forma estatal (regulada o desregulada) basada en la explotación de la mano de obra obrera y la opresión de los sectores carentes de capital.

Es por esa razón que los comunistas luchamos por la revolución socialista, a través de la cual podremos construir una sociedad en la que los trabajadores nos apropiemos socialmente de la riqueza producida y decidamos sobre la distribución de la misma, camino que, acompañado de una extendida educación comunista, llevará a la extinción de las clases sociales.

El camino a seguir es profundizar la resistencia proletaria actual a las políticas burguesas, organizar la lucha contra la clase dominante, robustecer el partido del proletariado, formar las organizaciones políticas capaces de unir la clase obrera con los sectores oprimidos y avanzar en la conquista de reivindicaciones de todo tipo y libertades políticas.

El comunismo no significa torcer el rumbo de la historia ni inventar una sociedad idílica. Por el contrario, mediante un proceso revolucionario y la toma del poder del Estado, es romper con dicha institución sepultándola para siempre, y erigir sobre sus ruinas un nuevo Estado para profundizar el proceso de socialización productiva iniciado y generalizado por el propio capitalismo, ensamblándolo con la apropiación social de todo lo producido, por parte del proletariado, mediante la expropiación a quienes durante años nos han expropiado el fruto de nuestro trabajo.

Sólo así se podrá eliminar la pobreza y la riqueza se convertirá en un bien social, y no privado, del que gozarán todos los seres humanos.

La eliminación de la burguesía como clase propietaria y parasitaria, implicará la desaparición de toda clase social.

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