Los planes de Stellantis son más ganancias


Publicamos una denuncia que recibimos sobre la situación en la automotriz Stellantis.


“Stellantis es la única constructora de autos que está bajo el convenio UOM, todas las demás incluyendo Stellantis Córdoba tienen convenio SMATA. Después de los feriados de carnaval se entró en suspensión por dos semanas, los dos turnos. Previamente se venía con turnos reducidos de 6 horas 30 min.  trabajadas desde principio de febrero a la fecha. Hubo vacaciones en diciembre, pero desde septiembre hasta el 31 de enero hay horario reducido de 7:30. El sueldo mensual promedio actual de un trabajador es $1.200.000. Ó sea, $600.000 por quincena. Las empresas tercerizadas de servicio no llegan al $1.000.000. Los paritarias se dan trimestralmente depende del INDEC, pero sin retroactivo. La gran mayoría de los trabajadores tienen un segundo trabajo para llegar a fin de mes.

Hace un año cuando no había baja de producción se hacían horas extras, se llegó al récord de producción y ventas. Después empezaron los despidos e ingresos de nuevo personal con la excusa de reestructuración laboral. Sacaron operarios efectivos con antigüedad (vía despidos o retiros voluntarios obligados) y los reemplazaban con gente sin categoría y sin antigüedad.  Hoy hay suspensiones y la amenaza de no volver al puesto de trabajo.

El rumor es que queda un solo turno de 9 hs en marzo porque la cantidad proyectada de vehículos la cubre ese turno de trabajo. No hay ningún otro proyecto en vista. A fines de marzo se termina de hacer la camioneta utilitaria Peugeot Partner y Citroën Berlingo.

La empresa -cuando hay ausentismo- reemplaza operarios titulares de Stellantis con operarios de empresas tercerizadas, igual tarea con menos paga. Los nuevos ingresantes de las empresas de las subcontratistas (ISCOT, D+S, Tecnology Solution, Calycon y Sudamericana) ingresan con otra obra social que no es UOM. Todo esto fue negociado por Pablo Molina (Secretario General de la UOM Tres de Febrero y Abel Furlan (Secretario General de la UOM a nivel Nacional)”.

Hay que agregar que la UOM negoció o -mejor dicho- aceptó en nombre de los trabajadores que el salario que perciban sea del 70% de sus módicos salarios mensuales.

“Sobre el pucho la escupida” y para no alentar otro escenario de conflictividad obrera teniendo en cuenta lo de Fate, Stellantis se encargó de difundir un comunicado mediático afirmando que: «Esta decisión responde a una adecuación estacional a la dinámica productiva y del mercado y no implica modificaciones en la estructura ni en los planes futuros de la compañía«

Por si fuera poco, ADEFA -que es la asociación política de las empresas automotrices- salió a declarar que la producción automotriz en Argentina sufrió un retroceso productivo descendiendo un 20,7% respecto del año pasado y dando a entender que Stellantis también es víctima de condiciones “estacionales y de mercado” desfavorables y que se ve “obligada” a estas medidas.

De las políticas extorsivas contra las y los trabajadores -a la que se suma la incorporación de nuevas tecnologías para hacer más intensa la producción y más barato el salario- Furlan y compañía no se dicen nada.

El testimonio publicado más arriba describe una situación que choca de frente con lo planteado por Stellantis, por la UOM y por los medios al servicio de estas estructuras políticas burguesas.

Si estas suspensiones “no implican modificaciones en los planes futuros de la compañía” la razón de ser de los capitales monopolistas globales asociados, como la corporación Stellantis no tendría sentido.

Tales modificaciones estructurales se han venido desarrollando previamente y durante la producción record alcanzada hace un año. Es sobre esta base que el propio Ceo de la empresa, el señor Zuppi, afirma “que el mercado argentino de autos puede crecer en 2026 entre un 10 y 15%”

Acaso, los despidos, la implementación de un régimen laboral intensivo con menos trabajadores, el ataque a las libertades y los derechos políticos, la flexibilidad laboral implementada a la que se suman nuevas y reaccionarias formulaciones con la reforma laboral, más los bajos salarios y las representaciones sindicales doblemente entregadas al capital ¿son o no son “modificaciones estructurales”?

La razón de ser del capital es siempre la misma: la explotación y la sumisión política de la clase obrera en función de sus ganancias privadas.

La apropiación privada creada socialmente por la clase obrera, la apropiación de la riqueza que crea con su trabajo o -lo que es lo mismo- la apropiación de todo lo existente, tal es la razón de ser de todas sus políticas de sometimiento y explotación. Por lo tanto, los planes de la compañía no se modifican, son los mismos de siempre, multiplicar sus ganancias.

La respuesta y el enfrentamiento a todo ello no puede ser de carácter “sindical”. La lucha sindical es una forma de lucha histórica de la que se valen los obreros para sostener ciertas condiciones económicas. Sin embargo, las condiciones económicas de la clase obrera son cada vez peores no solo por los planes de gobierno sino también producto de la acción política de los sindicatos. De allí que estas formas de lucha son estrechas frente a todo el contenido del ataque que lleva adelante la clase dominante con los sindicatos a su servicio. De allí que la lucha y el enfrentamiento a todo esto tiene que ser política.

La lucha contra la reforma laboral y la multiplicidad de expresiones que van rompiendo con las traidoras estructuras sindicales y con la institucionalidad burguesa son un testimonio indiscutible que frente a nuestros ojos se va delineando al compás de una lucha de clases que desbloquea todo el escenario de engaños que la clase dominante intenta sostener.

Van apareciendo en algunos caos conductas y metodologías que -paradas desde la independencia política- avanzan en el ejercicio asambleario y la democracia directa para tomar decisiones y llevar adelante la lucha y la movilización se viene ejercitando a lo largo y ancho de nuestro país la propia organización de base, la unidad con trabajadores de otras empresas, la unidad con las barriadas y trabajadores y trabajadoras de otras áreas. En este andar comienza a romperse con lo viejo, con las estructuras putrefactas de este régimen opresivo.

En este andar -aun parados desde la resistencia- se va asimilando que -lejos de depender de instituciones burguesas o de sindicatos traidores- la clase obrera necesita desarrollar su acción como clase para para llevar su lucha por condiciones dignas de trabajo y de vida a un plano nacional en función de transformar esta destructiva realidad. La lucha política requiere elevar la conciencia frente a la clase dominante, es asumir la propia situación de clase para comprender la necesidad de seguir fortaleciendo el proyecto revolucionario.

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