FATE: profundizar la posición independiente, avanzar en la democracia obrera


Se viven horas tensas en FATE, donde la clase obrera de todo el país estamos expectantes de esta lucha. No es una lucha más, se da en un contexto de “reforma laboral”, donde la burguesía está empujando por ponerle el broche legal al ataque que viene teniendo contra la clase obrera y resto del pueblo.

En una maniobra desesperada, Madanes, intenta golpear a los obreros, pensando en hacer negocios a futuro trabajando en condiciones mucho peores a las actuales (caso que se viene dando en otras industrias a nivel nacional).

Por otro lado, la disputa por los negocios entre las mismas filas del enemigo, quienes se benefician a costa de la apertura de importaciones y quienes quieren no perder su tajada de la torta a la hora de producir. Se matan entre ellos por la apropiación de masas de dinero, pero en lo que se unifican es en el ataque a la clase obrera y a las condiciones de vida del pueblo.

La empresa, el Estado en todos sus niveles (provincial y nacional) y el sindicato forman parte de un mismo sistema donde su único objetivo es la derrota del conflicto en favor de los negocios. Unos y otros nos quieren llevar al terreno de la legalidad burguesa, por el camino en el que nos van a embrollar con sus arreglos por arriba.

De este lado de la barricada no podemos perder de vista la necesidad de la masividad para llevar a buen puerto todas acciones que se lleven adelante.

Asumir desde “el techo” y los sectores más movilizados la dirección del conflicto, sobrepasando al carácter burocrático de “las negociaciones”, sin dudas generará en la base de los compañeros una confianza que ya hace rato el sindicato perdió.

Con esos compañeros de base que la vanguardia logre movilizar llevar adelante las tareas necesarias para multiplicar las manos y que la correlación de fuerzas aumente a nuestro favor.

Agrupar compañeros y sus familias a recorrer el barrio, a ir a la puerta de fábricas vecinas para propagandizar la lucha, aumentar la presencia en la planta. De alguna manera llevar el conflicto a nuestro terreno y no al del enemigo que son las oficinas y la superestructura.

Solo así se agrandan nuestras posibilidades frente a la política del sindicato y la empresa de jugar al desgaste.

FATE NO SE CIERRA ¡Todos adentro!

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