¿Está mal ser revolucionario?


En un mundo dominado por la ideología burguesa (con todo lo que eso implica) hay ideas, hay hombres y mujeres de carne y hueso que en determinados momentos de la lucha de clases son “políticamente incorrectos”. Y eso bien nos lo hace saber la clase dominante, con todo su andamiaje propagandístico.

En particular, el gobierno de Milei presume de ser un abanderando del “anticomunismo” más allá que identifique cualquier cosa con “comunismo o “socialismo”, llegando a conclusiones verdaderamente disparatadas.

Pero a las y los revolucionarios esto nos debe hacer reflexionar –justamente- por qué si nos dicen que cualquier cosa que no sea capitalismo “ha fracasado en el mundo”, “atrasa 100 años”, “no sirve para resolver los problemas de la humanidad” y unos cuantos etcéteras más, ¿por qué los Trump, los Milei o en esas cumbres payasescas (como Davos) se empeñan en hacer escuchar sus discursos anticomunistas?

Porque en realidad, las verdaderas ideas comunistas, la ciencia emanada del marxismo leninismo es la única que pone en cuestionamiento el poder burgués, ayer y hoy, sin fecha de vencimiento.

Y si hablamos de uno de los revolucionarios comunistas más destacados que ha dado la clase obrera mundial tenemos que hacer referencia a Lenin, cuya desaparición física cumplió el 21 de enero pasado 102 años.

Evocar a Lenin nos obliga a sentirnos comprometidos en la transformación del mundo y a transitar las sendas revolucionarias con los corazones llenos de esperanza.

A Vladimir Ilich Ulianov y a miles de hombres y mujeres les tocó formarse como revolucionarios en un contexto mundial donde el capitalismo se reacomodaba, en cuanto a organización política, económica y tecnológica. Hasta desatarse la primer gran guerra en 1914, de la cual el mismo Lenin diría que era: «conflagración burguesa, imperialista y dinástica… una lucha por los mercados y una rapiña de los países extranjeros».

Este contexto, seria decisivo para la historia del socialismo que se reorganiza a nivel internacional, donde Lenin proponía transformar la guerra de los capitalistas en una guerra en Rusia hasta concretar la toma del poder en manos de la clase obrera. Situación que se profundizó a partir de octubre de 1917.

Líder de masas, de obreros y campesinos, en marzo de 1919 Lenin pronuncia y sintetiza en un discurso el significado del poder de los soviets. Reproducimos un fragmento que pensamos puede servirnos hoy para nuestras tareas cotidianas.

“¿Qué es el Poder soviético? ¿En qué consiste la esencia de este nuevo poder, que no quieren o no pueden comprender aún en la mayoría de los países?

Su esencia, que atrae cada día más a los obreros de todas las naciones, consiste en que el Estado era gobernado antes, de uno u otro modo, por los ricos o los capitalistas, mientras que ahora lo gobiernan por primera vez (y, además, en masa) precisamente las clases que estaban oprimidas por el capitalismo.

Mientras exista la dominación del capital, mientras la tierra siga siendo propiedad privada, el Estado lo gobernará siempre, incluso en la república más democrática y más libre, una pequeña minoría, integrada en sus nueve décimas partes por capitalistas o ricos.

Por primera vez en el mundo, el poder del Estado ha sido organizado en Rusia de manera que únicamente los obreros y los campesinos trabajadores, excluidos los explotadores, constituyen los Soviets, organizaciones de masas a las que se transfiere todo el poder público. Esa es la causa de que, por más que calumnien a Rusia los representantes de la burguesía de todos los países, la palabra “Soviet” no sólo se ha hecho comprensible en todo el mundo, sino popular, entrañable para los obreros, para todos los trabajadores.

Y precisamente por eso, el Poder soviético, cualesquiera que sean las persecuciones de que se haga objeto a los partidarios del comunismo en los distintos países, triunfará en todo el mundo de modo ineludible o indefectible en un futuro próximo.

Sabemos muy bien que tenemos todavía muchos defectos en la organización del Poder soviético. Este poder no es un talismán prodigioso. No cura de golpe las lacras del pasado, el analfabetismo, la incultura, la herencia de la brutal guerra, la herencia del capitalismo rapaz. En cambio, permite pasar al socialismo.

Ofrece a los oprimidos de ayer la posibilidad de elevarse y de tomar cada vez más en sus manos toda la gobernación del Estado, toda la administración de la economía, toda la dirección de la producción.

El Poder soviético es el camino al socialismo, hallado por las masas trabajadoras y, por eso, un camino acertado e invencible. (1)

Cabe aclarar sobre el concepto de “soviet” que planteara Lenin, que su esencia hoy es la democracia directa o democracia obrera, práctica que se viene asimilando desde la acción de las avanzadas obreras.

Este inmenso revolucionario, no solo ha quedado inmortalizado por la tremenda guía de su acción revolucionaria que fue su vida, sino por el significado de lucha que las masas del mundo fueron ejerciendo a lo largo de todo este tiempo.

Evocar a Lenin hoy es luchar por el poder, construir revolución, pelear por una vida digna a través de la lucha inclaudicable, pero por sobre todas las cosas, es poner profundamente los intereses y las necesidades de la humanidad por encima de los intereses del capital.

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“Por ti evitamos poner el partido en los altares.
Porque nos enseñaste que el partido es un organismo

que existe en el cambiante mundo de lo real

Y que su enfermedad es semejante a una bancarrota.

Por ti sabemos, Lenin,

Que la mejor cuna del partido es el fuego”.

 

“Por ti comprendemos que el partido puede aceptar

 Cualquier clandestinidad

Menos la clandestinidad moral.

Por ti sabemos que el partido se construye

A imagen y semejanza de los hombres

Y cuando no es la imagen y semejanza de los mejores hombres

Es necesario volver a empezar”.

 (Roque Dalton)

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 (1) Fines de marzo de 1919, discurso grabado en disco fonográfico

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