Guerra de Malvinas ¿Gesta?


Según el diccionario, la palabra gesta significa: “proeza, hazaña, heroicidad…”

La historia oficial califica como “Gesta” el inicio de la guerra de Malvinas en 1982.

Otorgando ese significado a la decisión política de la Junta Militar que ejercía la dictadura más sangrienta contra la clase obrera y el pueblo oprimido, se pretende esconder el carácter de clase reaccionario que la impulsó.

Pocos días antes de aquel 2 de abril, más precisamente el 30 de marzo, se había producido la mayor movilización de trabajadores en período dictatorial, convocada por la “CGT Brasi[1]l” hecho en el que la clase, bajo la consigna “Paz, pan y trabajo” coronaba una creciente resistencia con movilizaciones anteriores y que enfrentó, blandiendo su interés detrás del cual se encolumnaban las aspiraciones de todos los oprimidos, a una represión feroz con entre 3.000 y 4.000 apresados en todo el país.

Sí, el movimiento fue nacional. Unas 50.000 personas en Capital Federal, durante seis horas coparon la ciudad, en Rosario unas dos mil personas se movilizaron, en Mendoza también hubo manifestaciones en donde fue asesinado a manos de la gendarmería José Benedicto Ortiz perteneciente al gremio de los textiles.

El repudio a la dictadura también tuvo ecos en Neuquén, Mar del Plata y Tucumán. En Córdoba, el ejército patrulló con vehículos militares ante el temor de un nuevo estallido popular.

El miedo se había trasladado desde los sectores populares al gobierno dictatorial al servicio de los monopolios transnacionales.

En su crisis política terminal (el 30 de abril fue el preludio de la caída de la dictadura), el general Fortunato Galtieri, presidente de facto, anunció la ocupación militar de Malvinas y el comienzo de la guerra con su recordada frase “Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla”, refiriéndose al gobierno inglés.

Retrocediendo, el gobierno dictatorial de los monopolios, respondía a las aspiraciones de las masas de paz, pan y trabajo con represión, el inicio de una guerra y mandando a miles de jóvenes (motor de las muchas luchas que resistían a la dictadura), al combate suicida contra la poderosa armada inglesa que contó con el aporte logístico de la dictadura de Pinochet y el respaldo político y militar de Estados Unidos.

Con posterioridad a la capitulación vergonzosa de los militares que habían llevado a una guerra igualmente vergonzosa y criminal contra las masas, se conocieron las cobardías de los militares, entre ellos Astiz el recordado ángel de la muerte que no disparó un tiro, y de toda la cúpula de las fuerzas armadas que robaban los recursos que el pueblo reunía para que llegasen a los soldados quienes no contaban con armas, parque y, lo que es fundamental, con una motivación política que tuviera relación con sus profundos intereses de clase de paz, pan y trabajo, al que podemos agregar la aspiración a la libertad política no expresada entre las consignas levantadas.

De la mano de un plan de sostenimiento del sistema capitalista y una vuelta de tuerca en la súper explotación del trabajador en pos de mayores ganancias, tal el objetivo de aquella dictadura militar, y de los gobiernos constitucionales posteriores, no existe ni existirá “gesta” alguna para la clase y sectores oprimidos antagónicos al interés de la clase dominante.

Por eso nuestro partido repudió y repudia la llamada “gesta” de Malvinas y a la comparsa ideológico-política que la exalta como si fuera parte de un interés nacional al que tenemos que reivindicar.

La prueba más evidente es que los enemigos de Argentina en Malvinas que mataron a jóvenes soldados, son los aliados y referentes del gobierno actual y de todos los partidos que componen el abanico de falsas opciones burguesas y callan deliberadamente intentando ocultar las verdaderas e irrenunciables luchas que reivindicarán la vida de las mayorías explotadas y oprimidas, esgrimiendo un relato almibarado y mal intencionado sobre Malvinas.

El interés nacional en el marco de la lucha de clases, no puede ser representado más que por la clase obrera capaz de encolumnar tras de sí a todos los sectores oprimidos del capital, a través de su impronta internacionalista y solidaria con la clase obrera mundial.

Como ocurre en estos momentos en el mundo toda guerra impulsada por los gobiernos burgueses -como el caso de Malvinas- esconde tras de sí el motivo de profundas crisis políticas, manotazos de ahogados para sostener lo insostenible ante el avance de su enemigo de clase, o la voracidad encarnada tras enormes negocios que perjudican al proletariado, pueblos oprimidos y al medio ambiente mundial.


[1] La cúpula de la CGT estaba dividida. Una parte de ella funcionaba en la calle Azopardo cuyo secretario general era Jorge Triaca (padre del ex ministro de trabajo del gobierno de Macri), y la otra, en la Calle Brasil cuyo secretario general era Saúl Ubaldini.

Movilización del 30 de marzo de 1982.
Movilización del 30 de marzo de 1982.
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