A lo largo y ancho del país hay conflictos todos los días. Son explosiones “focalizadas», muchas veces aisladas, pero que llevan el signo de la resistencia y de una acumulación silenciosa. En ese ir y venir de la lucha económica, debe aparecer claro que somos una clase con intereses antagónicos e irreconciliables con la burguesía. Ese es el camino que hay que profundizar. (nota editorial del E.C. 1184)

Ciertos aspectos de la reforma laboral ya están vigentes, con o sin la aprobación del parlamento; la burguesía no se detiene en sus aspiraciones de dominación.
Los une el espanto.
Parlamento, «justicia» y represión son herramientas de la clase dominante para llevar adelante la dramática «gesta». La CGT ha sido, es y será parte fundamental para la entrega de conquistas de la clase obrera.
No hay ni habrá una sola batalla contra la reforma laboral, por el contrario, en el abajo se resiste y las experiencias de lucha y organización ya no tienen un solo signo, como lo ha sido hasta hace muy poco tiempo.
El «paraguas» de la CGT y el paraguas de los gremios «empresariales» comienzan a ser cuestionados con más agudeza que las vividas hasta el momento, aunque su peso sigue merodeando las acciones proletarias que se disponen a enfrentar.
La resistencia en las condiciones actuales sigue su curso. La misma se expresa de diferentes formas y en diferentes condiciones «para pasar» los momentos amargos que estamos viviendo.
Pero lo cierto es que una parte, aún muy pequeña de ese enfrentamiento va adquiriendo un sello de clase.
Ciertos conflictos se han abierto hacia una movilización más amplia que las cuatro paredes del establecimiento en resistencia, la solidaridad de clase va caminando de lo pequeño a lo grande y se intuye cada vez más que la resistencia seguirá en ascenso se apruebe o no la reforma laboral.
Ni la clase dominante ha ganado la guerra de clases ni el proletariado ha hecho lo propio, la lucha de clases no detendrá su marcha y la clave de la acumulación de fuerzas en el abajo radica en que a la reforma laboral propuesta por la burguesía en su conjunto se la enfrenta, y a la vez se la eleva en el plano político e ideológico de clase contra clase.
Cada paso en una acumulación política independiente de la clase que ponga al desnudo el carácter burgués del Estado debe ser acompañado con la permanente construcción de herramientas políticas organizativas de diferentes niveles.
Dar un carácter consciente a lo que ya está viniendo de las experiencias de resistencia que se destacan por privilegiar la unidad de abajo y la democracia directa expresadas en diversidad de nuevo tipo de asambleas que parten desde los puestos de trabajo.
Esa dinámica que aún está lejos de ser lo dominante en la sociedad lo sabemos y lo estamos viviendo en nuestros puestos de trabajo, pero sí es cierto que ha asomado la cabeza y es un fenómeno en el cual deberemos insistir y persistir para cambiar la actual correlación de fuerzas contra el poder de la burguesía.
La lucha de clases no termina con la reforma laboral. Esa es sólo una batalla y la estamos dando.
Combatirla, enfrentarla, organizar políticamente esa resistencia son parte fundamental de un todo estratégico de la lucha política por el poder, pero es tarea de los revolucionarios elevar el papel consciente de este proceso ya abierto, no esquivar ningún debate sobre todo al oportunismo reformista que con consignas «altisonantes» intentan una y otra vez frenar todo acto de resistencia que se gesta por abajo.
Cientos y cientos de conflictos desde que comenzó el año y esto promete extenderse, pero las clases enfrentadas recién están «velando sus armas» la crisis política y económica de la burguesía no son suficientes para destrabar la actual situación entre explotados y oprimidos.
Pegar contra la reforma laboral allí en donde se encuentre la burguesía debe transformarse en un hecho político independiente que facilite la organización política de ese carácter a lo largo y ancho del país, en ese camino que se recorre por abajo y se va intensificando la lucha autoconvocada cobrando mayor peso, pero la misma no será suficiente si no se la asocia en forma permanente e insistente a la lucha por el poder.
Hay mucha avidez en las avanzadas de la clase por nuevas síntesis políticas y en ello el PRT viene aportando como lo hacen otros destacamentos proletarios, nuestro programa ayuda a dar respuestas que la clase intuye desde su experiencia y en ello la lucha contra la reforma laboral es un abre puertas para la penetración de las ideas de carácter revolucionario que se necesitan propagandizar en los puestos de trabajo concebidos desde el vamos como puestos de lucha contra el actual sistema de explotación.