La «media sanción» o la impunidad del capital financiero

 

Limitaciones al derecho de huelga

La reforma fija porcentajes mínimos de funcionamiento durante las huelgas, según el tipo de actividad. Los servicios “esenciales” deberán asegurar una cobertura del 75%, mientras que los servicios “trascendentales” al menos el 50%. El proyecto amplía el número de actividades alcanzadas. Las asambleas de trabajadores deberán contar con autorización previa del empleador.

La clase dominante fue hasta el hueso, legalizó con su «media sanción» un ataque abierto a los derechos políticos de la clase obrera y de los asalariados.

Nos detenemos en este punto ya que desde nuestra propaganda hemos abordado otras aristas de la «reforma laboral».

El planteo de que las asambleas de trabajadores deberán contar con la autorización previa del empleador no es una medida más de las tantas aberraciones debatidas ayer en el parlamento de la clase burguesa, sino que esa resolución va al fondo en el plano político e ideológico. Apunta decididamente  a someter a los trabajadores y trabajadoras a un estado de superexplotación quitando del medio un derecho político del proletariado cuya conquista fue producto de la sangre derramada por décadas de lucha.

Se ataca a la asamblea, pero no a la asamblea de viejo cuño digitada por las cúspides burocráticas-empresariales, se ataca a la asamblea DIRECTA, la asamblea en donde el trabajador o trabajadora en su puesto de trabajo ha comenzado a hacer valer sus derechos, por las buenas o por las malas.

Esas asambleas que están caminando a paso firme, son las bases fundamentales para construir un poder popular basado en la independencia política de clase. Estas asambleas expresadas de mil formas y maneras son una fuerza política de clase  que ha ido cobrando peso con el correr de los años y a la par de la experiencia de la clase de haber experimentado la otra «democracia», la «representativa» comandada por  los rastreros dirigentes súbditos de las gerencias empresariales.

Han atacado la asamblea de base y si la han atacado es porque para imponer las leyes de media sanción anti obrera lo deberán hacer a sangre y fuego.

La asamblea de base, la DEMOCRACIA DIRECTA se está construyendo desde la lucha, desde la rebelión a las medidas del plan orquestado entre Instituciones del Estado, monopolios, sindicatos. Lo votado ayer es legalizar la «Anti democracia» obrera.

La resistencia actual a todo el plan de la burguesía se basa en enfrentar cada medida en cada lugar en concreto y día a día, entre avances y retrocesos hay signos importantes de rebeldía.

La DEMOCRACIA DIRECTA es una lucha política que no se negocia, es una democracia obrera que debe ir creciendo no solo en expresiones directas, sino, y fundamentalmente, en la consciencia de clase que es la base de un nuevo poder que no concibe la conciliación de clases y a la vez implica la acción directa desde el abajo más profundo.

Pedirle a los empresarios el permiso para la asamblea está en la misma tónica de pedirle a la CGT que tome medidas de lucha. Desde la base, desde la asamblea de democracia directa no se le pide «permiso a nadie», por el contrario esta medida debe estimular el espíritu de rebeldía en la base de cada lugar de trabajo para imponer la democracia obrera e ir acumulando fuerzas en el abajo más profundo, tomando consciencia que desde el vamos estamos construyendo un nuevo poder  político sobre la base de la más amplia movilización y unidad política en los marcos de asambleas de nuevo cuño democrático.

 

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