La lucha nos está llamando

 

Aprobada la media sanción de la reforma laboral en el Senado, sentimientos de bronca e incertidumbre recorren los lugares de trabajo. Bronca, ante la constatación de una nueva traición de la CGT; incertidumbre, ante cambios tan salvajes e inhumanos que la ley contiene.

Podemos afirmar que se ha manifestado un cambio en la percepción de las bases trabajadoras respecto de la gravedad de la reforma laboral, por lo que, el debate sobre la misma y sus consecuencias se ha instalado como no sucedía en semanas anteriores.

Ese es el motivo por el cual la cúpula de la CGT se vio obligada a llamar a un paro general el día que se trate la ley en Diputados (probablemente, el jueves 19), pero sin movilización al Congreso. Dicha medida abarca a todo el transporte, lo que la confirma como una iniciativa a todas luces desmovilizadora, máxime teniendo en cuenta que se tomó la decisión un fin de semana largo con la mayoría de las empresas cerradas.

Paralelamente, algunos sindicatos han anunciado que movilizarán fuerzas ese día.

Muy probablemente la ley sufrirá modificaciones en Diputados, lo que obligará a que sea tratada con las mismas en el Senado. De ser así ello implica que, además del jueves próximo, habrá otras instancias de movilización para impedir que la ley se vote, por lo que se debe seguir persistiendo en la necesidad de organizar fuerzas y que se incorporen contingentes obreros de base a la lucha y la organización.

La posición de nuestro Partido se basa en una cuestión fundamental: impulsar la movilización de las bases trabajadoras desde cada lugar de trabajo y, desde allí, con empresas y población de la zona. En lo que queda de aquí al jueves, tomar la iniciativa de movilizar junto a los compañeros y compañeras dispuestos, resolviendo desde abajo cómo llegar a la plaza Congreso. En el caso que el traslado hacia allí no fuera posible, que la movilización se realice a nivel local con piquetes, asambleas, cortes, mítines y cualquier otra acción que se resuelva colectivamente.

De lo que se trata es de seguir acumulando fuerza y organización desde abajo para derrotar la reforma. Que las manifestaciones de las bases trabajadoras ganen en independencia política. Que las mismas no sólo repudien y superen a las conducciones traidoras de los sindicatos y de la CGT, sino también se erijan en un movimiento de lucha contra el plan del gobierno y toda la burguesía.

 

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