¿Una alternativa sindical?


No es la primera (y seguramente no va a ser la última intentona), que frente a la ya quemada CGT, triunvirato y sindicatos que participan, surja una «oposición», una «alternativa». Así ocurrió en los 90 con el MTA encabezado por Hugo Moyano y ya sabemos cómo terminó esa experiencia, siendo una variante más del sindicalismo traidor.

Sucede también entre partidos políticos del sistema. Cuando un partido se termina de quemar frente al pueblo aparece, por ejemplo, un Milei; una cara “nueva” que viene a » hacer bien las cosas».

El FRESU, nucleamiento sindical que encabeza la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), es más de lo mismo.

No es un capricho o un prejuicio: conocemos a sus dirigentes principales y, principalmente, sus prácticas. Frenan las luchas, desvían sus ejes de acción, no promueven la decisión asamblearia de base, insisten con una representatividad que aplasta el protagonismo de las masas trabajadoras, transan con las patronales. Es decir: hacen lo mismo que los demás sindicatos que dicen combatir.

Sus discursos hoy pueden sonar como cantos de sirenas que plantean lo que las y los trabajadores queremos escuchar, pero, en realidad, le temen y combaten la independencia política de la clase obrera.

Esa es su verdadera intención política. Y si bien todavía como clase no hemos podido hacer nacer del todo lo nuevo, un verdadero movimiento obrero revolucionario donde las asambleas ejerzan la democracia obrera y marquen el camino de la acción independiente, es una realidad también que este “nuevo sindicalismo” ya no tiene credibilidad. Es por ello que así manifiestan su desesperación para que la clase obrera no pierda la confianza en las instituciones del sistema.

Debemos luchar para que lo viejo deje de existir. Y para eso lo nuevo debe surgir con fuerza y desde abajo, desde cada puesto y sector de trabajo, forjando la unidad de clase, con nuestras familias y en los barrios donde trabajamos, estudiamos y vivimos.

Por ese camino será posible construir una alternativa política de la clase obrera que la catapulte a la lucha política nacional, lejos de cualquier variante que la burguesía promueva. Porque de eso se trata, de que la clase comience a tallar en la lucha política con un objetivo revolucionario, dejando atrás las variantes que la burguesía nos pone por delante como trampas para mantener su dominio y su sistema.

Tomar la sartén por el mango es la única garantía para conquistar nuestra dignidad.

¡Porque si todo lo producimos, todo lo decidimos!


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