Prendemos la radio o la TV, vemos un streaming y aparece la cara de Adorni mientras se escuchan denuncias sobre sus negocios, adquisiciones y esparcimientos corruptos, o los préstamos del Banco Nación destinados a funcionarios por montos que se ubican entre el equivalente a 200 mil y 700 mil dólares con tasas muy convenientes. Periodistas y medios de un amplísimo arco ideológico y político hacen fila para pegarle al Jefe del Gabinete de Ministros.
El gobierno por su parte denuncia que una “red de desinformación rusa” pagó a varios medios y periodistas la suma de 280 mil dólares para hacer una campaña contra el gobierno de Milei. A estos, se les impide, desde ayer, el acceso a casa de gobierno.
Aparecen titulares en diarios locales y del exterior con la frase de Trump: “Esta noche morirá toda una civilización”, refiriéndose a la población de noventa millones de habitantes de ascendencia persa que habita Irán, al tiempo que el paseo orbital de la luna inunda todas las pantallas como si fuera un proyecto soñado y realizado por la humanidad para cubrir una necesidad fundamental.
Circulan por redes digitales videos de edificios destruidos que se adjudican a bombardeos sobre Israel, gobierno que desmiente tal cosa y dice que las filmaciones son de una zona de Ucrania.
También abundan noticias del gobierno de dicho Estado genocida negando muertos, heridos y destrucción de infraestructura, a la vez que ensalzan la provocación de daños mayúsculos en Teherán, capital del régimen teocrático, aunque no hablan de las víctimas que caen con cada bombazo.
Los orígenes y distribución de dichas informaciones están, mayoritariamente, en manos de empresas capitalistas o de Estados que sirven a dicho sistema. ¿Acaso hay campañas de “desinformación” de rusos en forma exclusiva? ¿Qué son las noticias distribuidas por la BBC, France Presse, CNN, EFE, AP, AJN y otras, definiendo quiénes son los malos y los buenos en este enfrentamiento entre distintos dueños del capital mundial?
Mientras tanto, las matanzas masivas, la disminución salarial y de ingresos para el proletariado, el aumento de precios de los bienes de toda naturaleza, el traslado de recursos mil millonarios para la destrucción guerrerista, el retaceo de partidas para educación, salud y viviendas sociales, el recorte a las libertades políticas, el envenenamiento del agua y la tierra, y la aparente pérdida de perspectivas a una vida mejor, no aparecen como los hechos fundamentales del mundo y de nuestro país.
Todo resulta impersonal. Todo está condensado en estadísticas dibujadas por los mismos intereses de clase, las cuales sirven para encubrir la situación de los pueblos. oprimidos y las luchas que llevan a cabo moviendo a miles y millones de voluntades que se expresan en marchas masivas, paros, boicots, y múltiples formas de lucha.
No pueden evitar la lucha de clases y a ello se debe que por cada minuto que pasa pierden credibilidad y se muestran más desnudos.
Es el caso de los apóstoles de la democracia que invaden y destruyen países, o las víctimas de holocaustos devenidos genocidas, o los ejecutores de la voluntad divina que reprimen y asesinan a sus pueblos, o los paladines de la honestidad y la anticasta que venían a poner orden y transparencia a nuestro país, revelados como corruptos de nuevo tipo y de viejo cuño, reaccionarios y anticomunistas como su debilidad política les obliga a ser.
Esos últimos, hacen circo y morisquetas festejando la caída de la pobreza, el aumento de la producción, la recuperación del salario, el orden en las calles, el combate al delito…etc.
La información no es más que el reflejo de los intereses de una determinada clase. En manos de la burguesía, sigue el patrón de su papel social: instrumento para acrecentar sus ganancias, mentir, esconder dicho objetivo, intentar confundir, reprimir y naturalizar la explotación, justificar las invasiones perpetradas para imponer su dominio de clase, los crímenes justificados detrás de una falsa defensa nacional, la calumnia hacia quienes se rebelan, etc.
Es el favor del dinero y el capital el que regula lo que se dice, quien lo dice, como lo dice y cuando lo dice.
En manos del proletariado, que también expresa su papel social, dada la necesidad de mejor consumir no sólo bienes materiales sino también conocimientos, mejor manejo de la realidad y de la vida, es decir de la ciencia, constituirá un instrumento para la búsqueda de la verdad, el querer despojarse (consciente o inconscientemente) de los prejuicios burgueses que limitan su conocimiento, puente para la solidaridad social emanada de la producción y el disfrute social, lazo que teje relaciones con los pares de la misma clase y con el resto de los oprimidos, en suma, mejor calidad de vida en medio de una sociedad distinta y opuesta a la organización individualista de la actual.
