Un golpe más a la Salud Pública y a las y los jubilados


Ya no les alcanza con flexibilizar a la clase trabajadora y sumir en la más profunda miseria al pueblo en general, sino que además pareciera que quieren eliminar de la faz de la tierra a la tercera y la cuarta edad, privándolas del acceso a la salud.

A la burguesía –clase dominante- encarnada en el monigote de turno, ya no le alcanza con quitarles el acceso a los medicamentos: ahora –directamente- los privan de tener un Médico de Cabecera.

En el PAMI, la mayor obra social del país, que atiende a la gran inmensa mayoría de las y los jubilados, han dictado una resolución, la 1107/2026 con fecha 9 de a abril, en la que lisa y llanamente le bajan las remuneraciones a los Médicos de Cabecera, a menos de la mitad de sus salarios.

Para ser claros: ahora los médicos van a cobrar solamente 2.100 pesos por paciente y por mes. Teniendo en cuenta que cada médico tiene a cargo un padrón de entre 700 y 800 pacientes, a fin de mes va a cobrar entre un millón 400 y un millón seiscientos mil pesos. Montos que después se le ven reducidos aun mucho más, porque el Médico de Cabecera debe afrontar los gastos de alquiler de consultorios, de secretaria y el equipamiento informático exigido por el PAMI para poder trabajar.

También atacan a otros grupos de Médicos de Cabecera, los que ya están adentro, regularizados y revistan como médicos “de planta”. El ataque a esos médicos es no pagándoles el sueldo, precarizándolos al extremo haciendo que estos trabajadores del PAMI se paguen sus propios consultorios, cuando es el INSSJP como entidad la que debe proveer los medios del trabajo.

Y a otros médicos de cabecera “de planta”, les tienen congelados los salarios, y a muchos de ellos tampoco les pagan los consultorios. Si bien esta es la situación, en una de las provincias es homologable a lo que ocurre en otros lados donde el PAMI tiene que prestar servicios a las y los jubilados.

Los médicos somos trabajadores, tenemos el derecho a una remuneración digna, como se merece todo el pueblo laborioso.  Le pegan económicamente al médico que por definición es “el Pilar del Sistema de Atención del PAMI”, pero en la práctica es un acto criminal contra las y los jubilados, a los que van a privar de lo más básico: la asistencia a la salud.

Esta decisión va en sintonía con las demás medidas económicas que este gobierno está tomando a todo nivel, y tiene como objetivo la transferencia de recursos a los sectores más concentrados de la economía.

En este caso lo más concentrado de las prestaciones médicas: las grandes clínicas y las farmacéuticas, con los cuales ya han hecho los arreglos, porque ante un atisbo de corte de servicios de los grandes grupos prestadores de servicios médicos, rápidamente han logrado sus “demandas”.

El hecho de bajarle el sueldo a los trabajadores médicos, implica la posibilidad cierta que muchos de los médicos de cabecera se vean empujados a no continuar con las prestaciones al PAMI, por lo tanto, una gran parte de nuestros abuelos y abuelas, se quedarían sin la atención medica.

Ante este gravísimo hecho, ya se han generado innumerables manifestaciones autoconvocadas en el país, con la toma de medidas de fuerza con paro y movilización junto a los jubilados y sus familias, en algunos lugares y por tiempo indeterminado, en otros para resistir la aplicación de esta resolución

Ante esto no queda más que entender que los médicos también somos clase trabajadora, y levantarnos ante esto, autoconvocarnos en cada centro de salud, en cada pueblo y ciudad donde los médicos de cabecera trabajan, y junto a los jubilados y sus familias, ponerle un freno a este atropello. De hecho -y de manera autoconvocada- en diversas partes del país los médicos de cabecera están organizando un paro por 3 días, inclusive por tiempo indeterminado en otros, tal como está pasando en la provincia de Córdoba.

Por la dignidad de nuestros jubilados y jubiladas, por la dignidad del trabajo médico, por una salud digna para todos.

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