El INTI vuelve a ser escenario de la lucha de clases


El INTI vuelve a ser escenario de la lucha de clases. Sus protagonistas, nuevamente, las bases.
El lunes 13 trascendió que el organismo estaba avanzando para aprobar una resolución que tiraba abajo casi mil códigos de ensayos.
En la práctica, esto significa que se eliminan esos ensayos del sistema, dejando el camino despejado para que empresas privadas realicen los ensayos que hoy se realizan en el instituto.
No es un anuncio de despidos, pero si una quita de funciones que recorta o deja sin tareas de manera oficial a casi 600 trabajadores. 
Meses atrás el gobierno había dado de baja funciones en distintos sectores, siendo el más afectado el programa de Metrologìa Legal. Se trata de una labor de control que llevaban a cabo unos 120 trabajadores y trabajadoras en todo el país, y que incluía ensayos que van desde verificación de surtidores de combustible hasta control de balanzas en puertos.
La medida había sido precedida de un incremento arancelario del 400% cuyo objetivo era quitarle competitividad al organismo estatal y garantizar altos precios de partida para que el sector privado absorbiera dichos ensayos.
En particular, el primer beneficiario fue la empresa Lenor, quien antes de que se diera a conocer la medida ya anunciaba que comenzaría a realizar ensayos que, hasta entonces, solo realizaba el INTI. 
El proyecto de resolución difundido ayer entre los trabajadores -al cual le falta solo una firma para ser aprobado por GDE- constituye una profundización en la quita de tareas del personal y de competencias de la institución, garantizandole una mayor cantidad de ensayos a estas empresas, por lo que se trata, abiertamente, de una transferencia de negocios hacia el sector privado, garantizando, además, el monopolio privado en ciertos ensayos de control y desarrollo. 
Pero al margen de los detalles técnicos, que son muchos, lo importante es la respuesta de las y los trabajadores.
El mismo martes se generalizaron asambleas en los sectores de trabajo, que confluyeron hoy en una asamblea multisectorial de más de 300 trabajadores que decidieron marchar hacia la puerta del instituto, ubicado a la vera de Av. Gral. Paz a la altura de Av. Constituyente, en el partido de San Martín. 
En la asamblea, además de poner en consideración común cómo impacta en distintos sectores de trabajo el proyecto de Resolución, los trabajadores expresaron con claridad que esto se trata de una lucha política, y no de un error administrativo o de un mal manejo de gestión.
Una lucha política porque el gobierno ya el año pasado quiso avanzar con la disolución del instituto, acción que no pudo llevar adelante gracias a un bloqueo parlamentario en lo formal, pero a una movilización masiva desde las bases en la práctica, que llegaron a realizar dos cortes de Av. Gral. Paz organizado de manera autoconvocada. 
El panorama actual es idéntico, solo que pretenden avanzar de manera administrativa, dejar sin función a los trabajadores para luego justificar despidos mientras le garantizan un negocio a empresas privadas amigas de la gestión. «Corrupción», como le dicen ahora.
Mientras tanto los sindicatos presentes en el instituto, ATE y UPCN, brillan por su ausencia y pelean por prebendas personales con las autoridades gubernamentales. 
Destacamos esta lucha -que no termina aquí, y continúa con una nueva movilización el martes 21 con una conferencia de prensa en la puerta- porque demuestra las enormes reservas de lucha que existen en la clase trabajadora.
Una práctica de organización que supera a los aparatos sindicales que ya se implementa como metodología instalada, en donde la discusión desde los sectores de trabajo y las asambleas generales que rebasan a la burocracia se inscriben en un proceso mucho más grande que está dando nuestra clase a nivel nacional. 
Si miramos por el espejo retrovisor, años atrás era muy difícil adoptar medidas de lucha por fuera del mandato sindical. Hoy, esto se va constituyendo como una práctica activa, no solo en el INTI, sino en infinidad de conflictos tanto de empleados estatales como también obreros del sector privado (Vitivinícolas, Algodonera Avellaneda, Granja Tres Arroyos, Metalfor, Tenaris, etc.). 
No solo hay reservas de lucha, sino que nuestra clase va atravesando una experiencia en la cual va construyendo su verdadera democracia: la democracia directa, una forma de organización que no le pide permiso a ningún sindicato, a ningún «representante» para llevar a cabo sus demandas.
Ese es el camino que debemos profundizar como clase.
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