La burguesía, su gobierno de turno y los crímenes silenciosos


El trágico hecho ocurrido en la ruta nacional Nº 34 que se conoció el día 12 de abril pasado en donde, en un choque frontal contra un camión, murieron cuatro integrantes -padre, madre y dos niños de entre 6 y 3 años- de una familia de cinco personas que transitaban en una pick up, devela otro de los crímenes silenciosos que genera la política del gobierno de la burguesía.

La mencionada ruta es conocida en la zona como “la ruta de la muerte”, debido al estado de destrucción que presenta por la falta de mantenimiento, la obsoleta estrecha dimensión de la cinta asfáltica, a lo que hay que sumarle el intenso tránsito de camiones que convergen hacia la zona portuaria de Rosario y los que, desde dicha ciudad, se desplazan hacia el noroeste del país.

Claro que no es la única ruta nacional y/o provincial que presenta falta de mantenimiento, ahuellamiento profundo, baches que son verdaderos “cráteres”, etc. que las transforman en intransitable.

En condiciones similares, por referirnos sólo a las vías cercanas a la nombrada, se encuentran la ruta 11, la ruta provincial 21, la A012, y varios tramos de la ruta Nº 9 que es la autopista que, desde Buenos Aires, conduce hacia Córdoba.

En épocas de cosecha, como la actual, convergen todas hacia los puertos de “zona Rosario”, que abarca unos 100 kms. desde Arroyo Seco hasta Timbúes, a donde llegan más de 7.000 equipos (camión y acoplado) diarios para descargar granos, a los que debemos sumar los que trasladan por la misma zona otro tipo de mercaderías, combustibles, materias primas, etc.

Los automóviles, camionetas, combis de traslados de personas, y ómnibus que transitan por las mismas, se ven obligados a esquivar, metro a metro, no sólo a los camiones, sino también a los vehículos similares que circulan realizando el mismo periplo.

A pesar del segmento impositivo incluido en el precio de los combustibles el cual debiera estar destinado al mantenimiento de las rutas, el gobierno de turno a cargo de Milei, ha decidido no destinar un peso a la obra vial, haciendo caso omiso a la cantidad de muertes que produce. Sólo en la provincia de Santa Fe, más de un muerto por día, según datos oficiales dados a conocer por el Gobierno de dicha provincia a cargo de Pullaro.

En medio de la impostada “euforia” del presidente quien se ufana del crecimiento de la economía, capitaneada por la producción de hidrocarburos, minería, agroindustria, servicios financieros, exportaciones, cosecha récord de granos valuada en unos US$35.000 millones y de la afirmación del ministro Caputo que “nos esperan los próximos mejores 18 meses de la historia”, la recaudación de dólares por parte del BCRA que suma una reserva de unos US$45.000 millones para pagar “deuda” a la oligarquía financiera, los crímenes silenciosos por las muertes evitables en accidentes viales se siguen sucediendo sin que se atienda a una de las más importantes causas que los originan.

Estos crímenes hay que sumarlos a los cientos y miles de despidos que significan dejar sin posibilidades de subsistencia a los cesanteados y eliminar, a la vez, la posibilidad de acceso a nuevos postulantes; la disminución del valor adquisitivo de los salarios, jubilaciones y pensiones, ingresos de monotributistas y autónomos; caída de alimentos y bebidas del 7,2% que es expresión del menor consumo de lo indispensable para la vida; disminución a la mitad del ingreso de los médicos de PAMI en proceso de vaciamiento provocado; eliminación de la gratuidad de cientos de medicamentos para jubilados; elevación de índices inflacionarios; recortes a los presupuestos de ANDIS, educación, salud y viviendas.

Este párrafo inmediato anterior, muestra la mentira del discurso del derrame y las terribles consecuencias para los trabajadores y el pueblo oprimido que genera esta política burguesa.

Y en el que le precede está condensada la intención del gobierno y de la clase burguesa que lo sostiene, a pesar de las disputas sobre quién debe ocupar los cargos ejecutivos y de cómo se diseñan las políticas para mejorar los negocios que se disputan.

El contraste de ambos muestra claramente que una cosa trae la otra que es exactamente opuesta y que, por lo tanto, no hay posibilidad de conciliación entre ellas. Los intereses materiales de la burguesía florecen a costa de los intereses materiales que se marchitan de la mayorías trabajadoras y oprimidas.

Pero, a la vez, debemos destacar que los intereses políticos del gobierno y su clase, simultáneamente se ven deteriorados por las mismas razones ante los sectores que sufren las mencionadas carencias.

Somos quienes producimos con nuestro trabajo todo lo existente, quienes tenemos que decidir hacia dónde van los recursos que generamos y no los parásitos dueños del capital y de cuanto gobierno de turno exista. Defender nuestras vidas, nos obliga a transitar el camino para lograr tal cosa.

Por eso decimos y reafirmamos que, ante esto, no queda otra cosa que construir la rebeldía y combatir decididamente contra cada decisión que vaya en contra de nuestras vidas.

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