“Dólares rojos”, como roja es la sangre de nuestro pueblo trabajador que riega los negocios de los monopolios.
El próximo 22 de septiembre se cumple un nuevo aniversario del asesinato laboral de Víctor Herrera, Gonzalo Molina y Fernando Jara; ocurrido en la explosión de la Refinería New American Oil (NAO) en Plaza Huincul, en el año 2022.
Crimen impune, con la complicidad de los jueces Federico Sommer, Lisandro Borgonovo y Alina Macedo Font, demostrando que el Estado es una maquinaria siniestra al servicio de los negocios del gran capital, perversamente maquillada de justicia.
El 14 de mayo el capital se llevó la vida de un trabajador en Yacimiento Sierra Barrosa, operado por YPF. El trabajador murió aplastado por caños y estuvo por lo menos 12 horas tirado hasta que fue encontrado muerto.
El 11 de agosto una explosión química en la Batería 1 de El Trapial, operada por Chevrón, causó lesiones de gravedad a una trabajadora y otros dos obreros.
Recientemente, se registró una nueva explosión y derrame de líquidos volátiles en la refinería NAO y el 25de agosto una explosión en el Yacimiento Rincón del Mangrullo, también de YPF, se cobró la vida de otros dos trabajadores, Cristian Latorre y Jonathan Meliqueo.
Mientras tanto, la burguesía festeja que las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron USD 1.506 millones en julio de este año, con una suba interanual –dicen- del 97.8%; un total exportado de USD 9.151 millones en los primeros siete meses de 2026, representando una suba de casi el 50% respecto del año anterior; con un superávit de USD 6.853 millones; todo ello bajo “el impulso de Vaca Muerta” y superando a la harina y los pellets de soja como producto más vendido de Argentina.
La razón de esta “fiesta” está en el aumento de la producción, sostenida sobre el aumento de los ritmos de trabajo de la clase obrera, los despidos, el vaciamiento en seguridad que, en estos últimos tres meses posteriores a la legalización del asesinato laboral por la “justicia” burguesa, ya se cobró la vida de, al menos, 3 personas; y sabemos que estos y otros hechos son silenciados por las empresas y el sindicato, matón a sueldo de las mismas.
La otra razón, es la guerra en Medio Oriente, más sangre del pueblo que sube las cotizaciones en la bolsa de los negocios del capital monopolista.
Hay una vida posible, una vida de dignidad, de fraternidad; una en la que trabajar sea el aporte que hacemos a las condiciones de vida del conjunto del pueblo, con seguridad, con salubridad, con condiciones dignas de vida, de educación, de salud, de cuidado de la naturaleza; y no una ruleta rusa en nombre de los negocios de un puñado de millonarios.
Y esa vida se conquista con organización desde abajo, esa vida se conquista organizando la rebelión.