Con esta nota queremos explicitar los cambios que la burguesía está ensayando en el sector educación en CABA.
La educación y todo lo que ello implica (enseñanza, formas de organización, etc.) está directamente relacionado a las necesidades que tiene el Capital para “formar la futura mano de obra asalariada. Pero la burguesía también busca organizar y disciplinar, para explotar mejor, la mano de obra asalariada de los/as docentes.
El día 16 de julio la docencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (C.A.B.A.) recibió un mail de la Ministra de Educación, Mercedes Miguel, informando los “cambios e innovaciones” que se incorporarán, a partir de 2027, en el Estatuto Docente. Según Miguel, esta reforma es para “mejorar las condiciones de enseñanza”. Veamos esas modificaciones y las implicancias en nuestra cotidianeidad.
Las modificaciones:
A grandes rasgos, podemos decir que hay cambios relacionados al ascenso a cargos directivos, a licencias, calificación y puntaje. Revisemos punto por punto.
Ingreso:
La instancia de ingreso es el proceso mediante el cual un docente que es suplente o interino titulariza horas. Según el artículo 13, existían reglas generales de puntaje para todos los postulantes. Con la reforma, a partir del año próximo, aquellos/as docentes que hayan trabajado al menos 12 meses como interinos o suplentes en un establecimiento, tendrán prioridad para acceder a las vacantes de esa escuela. Este punto puede resultar favorable para quienes no tengamos mucho puntaje. Sin embargo, es desfavorable para quienes quieran trabajar en una escuela, tengan un puntaje alto, pero no sean docentes de esa institución. Desde el Ministerio justifican este cambio con la excusa de “atenuar la rotación de los docentes”. El problema en este punto es que un cambio tan trascendental para la carrera docente no fue consultado con el conjunto de la docencia.
Puntaje:
El puntaje docente es la suma numérica que establece el orden de mérito para acceder a los cargos y está conformado por varios rubros. El orden de esos rubros que lo conforman se modifica. Al cambiar el artículo 16, la antigüedad pasa de ser segunda en la conformación a estar en último lugar. Asimismo, el puntaje máximo por antigüedad pasa de 9 a 6 puntos.
Por otro lado, desaparecen para la valoración los “antecedentes pedagógicos” y “otros antecedentes”. Esto es, hasta ahora se valoraba la publicación de textos académicos, libros, trabajos de investigación científica, la participación en congresos, haber desempeñado cargos electivos pedagógicos, etc. Todo esto, el año que viene dejará de ser parte de nuestro puntaje.
Es muy contradictorio que, por un lado, digan que valoran la formación docente y por el otro, le quiten importancia.
Además, la bonificación por permanencia, que es el adicional de puntaje que la Junta de Clasificación otorga a docentes titulares por continuar trabajando de forma ininterrumpida en el mismo establecimiento educativo o distrito escolar, también desaparece. De nuevo la contradicción, por un lado, se “valora la permanencia”, por otro lado, la quitan. Acciones incoherentes a las que nos tienen acostumbrado Macri y Miguel.
Disponibilidad
Veamos qué pasa cuando un docente queda en disponibilidad. Esto es, si tus horas titulares desaparecen porque, por poner un caso, se cierra un curso, o debido a la reforma perdés horas. Hasta hoy, según el artículo 22, si un docente queda en disponibilidad, la reubicación debe ser en el mismo nivel educativo, en la misma área y la carga horaria no puede ser menor que las que tenés. Con la reforma del estatuto te pueden ofrecer un cargo con carga horaria menor y la reubicación se puede en otra área. Además, este mismo artículo señala que (hasta ahora), si tomás una suplencia por la reubicación y el salario es menor, vos tenés que seguir cobrando tu salario. Con la actualización esto también cambia y pasas a cobrar el salario que te corresponde por el cargo real a ocupar. Por ejemplo, tenés 10 horas titulares, pero cierran los cursos que tenés. En ese caso, te van a poder ofrecer 5 horas y vos pasás a cobrar sólo esas 5 horas, aunque esta modificación no tenga que ver con una decisión tuya.
Todo hace pensar que con la implementación de la reforma un número importante de docentes pase a disponibilidad y con esto vean afectados sus ingresos.
Concepto
Uno de los cambios que más revuelo generó, porque quedamos a merced de la buena relación con los directivos, es el del artículo 24. Los docentes somos calificados anualmente por la conducción de nuestra escuela que evalúa nuestro desempeño profesional. Para ello, tienen en cuenta aspectos pedagógicos, aspectos administrativos y los vínculos institucionales. Hasta ahora, si un docente es calificado con “deficiente» sigue un recorrido de tramos formativos “para mejorar su desempeño”. Si el desempeño no mejora el Ministerio inicia una Junta Disciplinaria para sancionar al docente si lo considera necesario.
A partir del año próximo, un docente que tiene esta calificación tiene 10 días para presentar un descargo a su superior, a quien lo evaluó. Luego de esto, una Junta Disciplinaria se expide y, si considera que es justa la calificación, puede proceder al cese administrativo. Además, el docente queda inhabilitado un año de los listados para acceder a otros cargos. Solo podrá volver a acceder una vez que haya cumplido con la formación que le propone el Ministerio.
Es muy difícil que no entendamos esto como una manera de intentar disciplinarnos. Es alarmante que la quieran introducir en un contexto en el cual, varias escuelas de CABA están llevando adelante una lucha muy importante contra el Plan Estratégico BA Aprende. Como sabemos, algunos equipos de conducción se pusieron al frente de la implementación de esta reforma, yendo en contra del equipo docente y de la comunidad educativa. Como toda lucha de intereses genera tensiones y ¿quién puede confiar en conducciones que pretendieron imponer sus intereses por sobre los de la comunidad educativa? A partir del año próximo, entonces, nuestra fuente de ingreso queda a merced de quienes en algunos momentos pueden querer disciplinarnos. Cabe destacar que esto no siempre es así y hay muchísimos equipos de conducción que escuchan al equipo docente con quienes conforman justamente, un equipo. Pero incluso si no estuviéramos en este contexto de lucha contra la reforma que nuestro puesto laboral dependa de arbitrariedades, es una avanzada sobre nuestros derechos y sobre nuestra capacidad organizativa.
Esto no termina acá. A partir del año próximo si no tenés el 90 % de asistencia no podrás tener “muy bueno” ni “sobresaliente”. Es decir, tu calificación va a depender de tu salud. Una situación totalmente perversa que no es ninguna novedad. Ya sabemos que Jorge Macri y Mercedes Miguel (igual que quienes les antecedieron) están empeñados en hacernos ir a trabajar enfermos. Cada vez que tomamos una licencia por enfermedad tenemos que cumplir con auditorías presenciales contraproducentes. Mientras que nos atiende un médico que nos indica reposo, desde el sistema de control de licencias te mandan un mail para que vayas a presentarte a un centro de atención. Seguro que este año, en el que hubo un brote de gripe y enfermedades respiratorias, te debatiste entre ir a trabajar como estabas o guardar reposo. Si te quedaste, es probable que hayas recibido un mail luego de subir la licencia para que vayas al control. No importa el cuadro que tengas, la humanidad no está presente en las decisiones del gobierno. Tampoco la racionalidad porque mientras en el discurso cuidan a los estudiantes y a las familias nos empujan a trabajar con enfermedades que pueden ser contagiosas. Es decir, no cuidan sus recursos humanos y tampoco cuidan a la población. Lo único que les interesa es postularse como los disciplinadores de la docencia tomando como caballito de batalla el supuesto problema del ausentismo docente.
Este punto se torna muy grave en un momento de crisis social y económica como la que venimos atravesando y que nos deja expuestas y expuestos a enfermarnos mucho más. En las escuelas vivimos momentos muy frustrantes de violencia, de apoyo de situaciones complejas de nuestras alumnas y alumnos. Además, debemos trabajar todas las horas que podamos (o tener trabajos extras) para llegar a fin de mes porque el salario no alcanza. Estas situaciones colaboran a que nuestra salud se deteriore. El gobierno porteño, en lugar de apoyar a quienes somos parte de quienes sostenemos la crisis social, ningunea nuestro trabajo y alimenta la presión que ya tenemos, forzándonos a asistir a las escuelas a como dé lugar.
Cursos de ascenso:
Los cursos de ascenso son las instancias para acceder a los cargos directivos. Son dictados a través de Escuela de Maestros con una modalidad dual, virtual y presencial. Hasta ahora el curso era calificado con una nota numérica entre 0 y 50 que se promediaba con el resultado final de la prueba de oposición. El mínimo requerido para acceder a la siguiente instancia era de 25 puntos. Con la “actualización” la calificación del curso ya no será numérica sino conceptual: aprobado o desaprobado. Si aprobás, pasás a la prueba de oposición y el orden de mérito para la elección del cargo se hace solo a partir del puntaje obtenido en esa prueba.
Licencias
Como si lo anterior fuera poco también vienen modificaciones en nuestras licencias. La licencia 69 T es el artículo que nos permite faltar por causas particulares. Hasta ahora se computa por cargo. Es decir, si trabajás a la mañana y a la tarde y te tenés que tomar ese artículo, porque tenés que ir al médico o hacer un trámite, podés hacerlo ausentándote en un solo cargo. Esto es bueno para ordenarte según tus necesidades. Sin embargo, el gobierno porteño, a partir del año que viene te computa ese artículo por todos tus roles. De esta forma, te obliga a que faltes todo el día, con lo cual el descuento que luego te imputa por presentismo, es mayor.
La licencia por examen, 69 K, ya no será de cinco días como hasta ahora, sino que será de tres. Dicen que quieren docentes formados, pero actúan en dirección contraria. Además, mientras que hasta este año la tenemos en todo tipo de estudios, a partir del 2027 solo se computará en carreras terciarias, universitarias, posgrados de reconocimiento oficial.
La licencia por causa de fuerza mayor, artículo 69 S, por su parte, requerirá a partir del 2027 un comprobante para mostrar en el Ministerio. Así que ya sabés, si se te inundó tu barrio (cosa muy frecuente a pesar del “no se inunda más”) salí a buscar un certificado o agarrá la canoa.
Otros artículos.
Se modifican también otros artículos que no analizaremos aquí por una cuestión de extensión. Sin embargo, a grandes rasgos tenemos que decir que, a partir del año próximo, aquellos docentes que aspiren a concursar para cargos de conducción o supervisión deberán contar con una licenciatura en Gestión Educativa o un título universitario equivalente, además del título docente.
En una próxima nota abordaremos el papel de los sindicatos en esto y la perspectiva de la organización de base de los/as docentes. Mientras tanto te invitamos a difundir esta nota y a debatirla con tus compañeros y compañeras de escuela, y allí donde se pueda empezar a organizarse y ponerse en pie de rebeldía, contra este ataque directo a los/as trabajadores/as de la educación.