El CHE y por qué nos consideramos guevaristas


Para traerlo al Che a nuestra realidad actual solo hay que mirar el fracaso del sistema capitalista y la cantidad de trabajos, escritos y orales, que reafirman sus principios revolucionarios y la justeza de tales definiciones, pasadas varias décadas de su muerte.

En sus tareas encomendadas por la revolución cubana era un convencido de la necesidad permanente de la movilización del pueblo, al igual que toda esa camada de guerrilleros heroicos.

El acoso permanente de sus vecinos del norte solo pudo soportarse gracias a esa conducta política que por sobre todas las cosas era su confianza en las masas.

¿Por qué el CHE es hoy? 

Porque fue un convencido comunista que tenía como preocupación central la lucha por el poder y logrado el mismo, el complejo problema para sostener esa enorme tarea conquistada.

Rescatamos para el hoy los debates francos y abiertos con los trabajadores en su época de Ministro de Industrias. Preocupación central por la participación de las y los obreros en la construcción del socialismo, y los debates teóricos y prácticos que aparecían en esa nueva sociedad.

Cuando trata el problema del trabajo voluntario no anduvo con rodeos en la lucha ideológica de la época, trató los problemas arrastrados por el sistema capitalista y uno de los que más le preocupaba era la enajenación.

¿Por qué el obrero se sentía ajeno a lo que producía?

Con su ejemplo, y siendo ministro, realizaba las tareas voluntarias y él mismo destacaba la importancia de la elevación de la conciencia socialista para superar las limitaciones ideológicas impuestas del pasado. En esa elevación de la conciencia sabía distinguir el sacrificio revolucionario de esas masas trabajadoras de un voluntarismo por fuera de las posibilidades de la nueva sociedad.

Había mucho por hacer, pero el factor conciencia seguía siendo un freno para destrabar la historia.

Se «enojaba» consigo mismo y se «enojaba» cuando las cosas no salían, pero era un convencido de que la elevación de la conciencia socialista permitiría ahondar en mejores resultados las labores voluntarias.

Inmiscuirse en ese debate cotidiano con los trabajadores lo afianzó en un discurso simple y a la vez profundo, no era fácil explicar la enajenación, pero lo hizo.

Para nuestra revolución, para las tareas de nuestro partido, ese ejemplo del Che, actuado y asimilado por nuestros dirigentes históricos, es la columna vertebral de nuestro pensamiento. De nuestra postura ideológica ante tanta ofensiva ideológica de parte de la burguesía.

La peculiaridad del CHE era que lo conmovía la acción y sobre ella la inseparable labor de la elevación de la conciencia socialista.

Supo debatir temas complejos de la revolución, pero sobre la base de los principios Marxistas Leninistas. Enemigo acérrimo de la conciliación de clases, luchador implacable contra el reformismo y el populismo, ejemplo de internacionalista proletario en la acción práctica y labor teórica.

Nuestro Partido se siente Guevarista en el sentido más amplio y a la vez profundo de esa caracterización. La lucha por el poder y la construcción de una nueva sociedad Socialista implica dar batalla en todos los terrenos que plantee hoy la lucha de clases.

La lucha política, la lucha ideológica y -por sobre todas las cosas las acciones en esa dirección- marcan a fuego la distancia entre un proceso revolucionario, o como decía, el CHE, una caricatura de revolución.

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