La rebelión de los pueblos

Los medios del mundo dejaron de hablar de las guerras, del precio del petróleo, de la disputa entre EEUU y China, ante la irrupción de manifestaciones de masas que le vienen a recordar a la burguesía mundial que la lucha de clases existe, más allá de la voluntad de cualquiera.

La clase dominante sabe de su existencia por eso la esconde, como si esconder o no hablar de algo fuera el antídoto para que eso no trascienda. Pero los pueblos vienen demostrando, y las movilizaciones de las últimas semanas lo confirman, que no están gozando de los supuestos beneficios del sistema capitalista. El mejor de los sistemas, según sus apologistas y defensores de todos los colores.

Cuando hablamos de crisis capitalista hablamos de competencia interimperialista, guerras, capitales que sobran y no encuentran dónde realizarse como quisieran, aumento de la especulación financiera.

La burguesía en el mundo tiene una sola solución para atenuar esa crisis: empeorar las condiciones de vida y de trabajo del proletariado, en pos de apropiarse de cada vez mayor volumen de recursos que estaban destinados a educación, salud, vivienda, jubilaciones, salarios públicos, al tiempo que aumenta los niveles de explotación de la clase obrera industrial y del proletariado en general.

Todo ello implica que los planes de los gobiernos estén atravesados por las mismas características: salvar al sistema a costa de la vida de los pueblos. Entonces pasa lo que tiene que pasar, que los pueblos (lejos de resignarse) expresan su disconformidad de las formas que históricamente lo han hecho. A través de enfrentamientos directos contra la política de la burguesía en el poder.

Alemania contra la vuelta del servicio militar; Francia por el deterioro de la educación, de la salud y hasta de los recursos para apagar incendios, por lo que se suman los bomberos a las protestas; España contra los desalojos y los precios de los alquileres; Grecia contra el aumento del costo de vida y la caída de los salarios; Irlanda contra las tasas universitarias, la suba de alquileres y el aumento de los precios; Bélgica contra el deterioro de la educación; Chile contra los recortes en la educación.

La característica común de estos hechos es la irrupción de un proletariado joven, de estudiantes que ven que no aceptan el futuro que el sistema ofrece; un proletariado que trabaja y no puede pagar el alquiler, los servicios, la comida, etc.

El nivel de reacción es equivalente al nivel de ataque de la clase enemiga. Allí está uno de los principales factores a tener en cuenta.

Resaltamos esto para que los difusores del pacifismo, la institucionalidad y los “buenos modales” tomen nota. La democracia burguesa cierra los caminos ya que todas sus instituciones juegan a favor de las políticas de la clase dominante. Si no hay rebelión, no hay posibilidad de cambiar nada.

La crisis del capital es la crisis de los pueblos. Por lo tanto, la única forma de frenar el descargo de esa crisis sobre el proletariado es oponer una fuerza masiva desde abajo.

Ante los discursos y el supuesto avance de las “ultras derechas”, los pueblos están marcando que la historia no pasa por qué color ni qué tendencia gobierne porque las políticas que se aplican para atenuar la crisis del capital no tienen partidismo.

Esto también señala que los calendarios electorales no son los calendarios con los que se debe guiar el pueblo trabajador. Mucho menos, esperar o implorar que las conducciones sindicales traidoras jueguen ningún papel en la lucha. Ellos también son parte de la institucionalidad defensora del régimen burgués.

En nuestro país la resistencia se sostiene ante los ataques de la burguesía. Pero esa resistencia debe dirigir toda su potencialidad y fuerza de cambio hacia la derrota del plan del gobierno. Y el camino es la rebelión. Desde las bases, con democracia directa y enfrentamiento abierto contra todo el aparato institucional de la burguesía.

Los pueblos del mundo están yendo en esa dirección y el pueblo argentino, en consonancia con su rica historia de lucha, hará su aporte. Más tarde o más temprano, pero lo hará.

 

Compartí este artículo

Deja una respuesta