La mentira: esencia de este sistema

20/01/2015
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La muerte del fiscal Nisman, al igual que otros problemas de Estado, tales como el atentado a la AMIA o a la embajada de Israel, o como el caso de Croma√Ī√≥n, o el caso de las muertes en la estaci√≥n de Once a consecuencia del accidente ferroviario, o las diversas ¬ęcat√°strofes¬Ľ previsibles y evitables tales como las inundaciones abruptas sufridas en la ciudad de Santa Fe y La Plata, o las muertes del 2001, o los cr√≠menes de los ’70 a mano de los gobiernos de turno, o cuantiosos cr√≠menes que se cometen, en donde el perjudicado, en forma directa (la gran mayor√≠a de las veces) o en forma indirecta, es el pueblo trabajador, quedan en la historia como casos no resueltos o ¬ęresueltos¬Ľ en forma parcial, en donde pueden aparecer chivos expiatorios de mayor o menor incidencia, pero nunca aparecen los verdaderos culpables.

Y no se trata, en ninguno de todos estos casos de falta de eficiencia, incapacidad para la investigación, carencia de medios e idoneidad para llegar a las conclusiones que permitan develar la verdad. Esto, todo el mundo lo sabe, y el que no, al menos lo intuye.

Se trata de una conducta de clase que la burguesía tiene para manejarse en la vida, cuyo eje principal es la obtención de ganancias y acumulación de capital.

Es que esa clase, así como conoce de dónde salen sus ganancias (que no es de otro lugar más que del trabajo diario de los proletarios que producen todos los bienes y servicios), trata de ocultar en forma permanentemente esa realidad para sostener el privilegio de vivir apropiándose del producto del trabajo ajeno de las mayorías.

A partir de all√≠, su ideolog√≠a, la educaci√≥n con la que forma a las nuevas generaciones, los mecanismos a trav√©s de los cuales sostiene y reproduce su poder, en una palabra el Estado con todas sus instituciones, tejen una mara√Īa de velos y ocultamientos de la realidad, vali√©ndose de m√ļltiples resortes y subterfugios que le hagan imposible, o al menos muy dificultoso, a los hombres y mujeres del pueblo, la posibilidad de llegar a develar la verdad.

La hipocres√≠a, la falsedad, las verdades a media, el enga√Īo artero, la especulaci√≥n, el formalismo con el que se cubren las esencias de las cosas, tratando de que las mismas no aparezcan, son todos fen√≥menos de la conducta diaria de la burgues√≠a y de todas las instituciones fundadas y desarrolladas a su imagen y semejanza.

Es que la verdad y la mentira, vistas desde el papel que cumplen las clases en la sociedad, tienen due√Īos. La primera es caracter√≠stica de la clase productora, el proletariado, que no tiene nada que ocultar. La segunda, es propia de la burgues√≠a, la clase que debe ocultar el origen y sostenimiento de la explotaci√≥n como reproducci√≥n y prolongaci√≥n de su existencia privilegiada.

A través de los actores de esa clase, sea cual fuere su responsabilidad, el pueblo nunca arribará a ninguna verdad que roce la posibilidad de desbaratar esa construcción mentirosa que sostiene la explotación y que muestra detrás de la careta democrática el macabro rostro de la explotación del trabajo ajeno, las injusticias del salario magro frente al capital cada vez más concentrado, el camino a la conquista de la verdad que permita transformar la realidad a favor de las necesidades y aspiraciones de la mayoría laboriosa de la población.

Por eso es in√ļtil intentar buscar, a trav√©s del funcionamiento institucional del sistema, los motivos y los detalles que conducen a la ejecuci√≥n de los cr√≠menes burgueses. La verdad, la respuesta a los problemas de la vida y de los caminos que tenemos que tomar para resolver nuestra existencia actual y nuestro futuro, los encontraremos con nuestros pares, los trabajadores, la gente del pueblo, en la lucha, por fuera de esas instituciones falsas y corruptas desde la superficie hasta el coraz√≥n.

El hecho de que les exploten en las manos estos hechos, en donde la realidad y la verdad intenta aflorar a pesar de los ocultamientos con que la taponan, nos muestra la debilidad de las bases que sostienen su poder y la posibilidad de empujarlo y derribarlo por parte del pueblo.

S√≥lo con la movilizaci√≥n, la lucha unitaria contra la burgues√≠a explotadora y mentirosa, con el ejercicio de la democracia directa -la √ļnica democracia verdadera que el pueblo puede manejar a favor de sus intereses- es posible arrancar a las falaces instituciones estatales y del sistema, parte de lo que por derecho de producci√≥n nos pertenece, e ir haciendo surcos marcando as√≠ el camino hacia la conquista de una nueva sociedad, cuya base material ser√° el trabajo colectivo y el disfrute colectivo de lo creado. Raz√≥n por la cual no habr√° motivo alguno para el ocultamiento o intento de deformaci√≥n de la realidad detr√°s de las mentiras, la especulaci√≥n, el c√°lculo num√©rico del capital, o la avaricia que de √©l se deriva.

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