El asesinato de Micaela: «Acá no se termina nada, acá comienza una lucha, hermana de luchas anteriores»

En las palabras del padre de Micaela no sólo sentimos el dolor sino también toda su fortaleza en medio de tanto sufrimiento.

Millones de mujeres nos movemos todo el día para realizar nuestras tareas cotidianas, las de trabajar, con suerte y corriendo llevamos a nuestros hijos a la escuela, o vamos a estudiar, o salimos con amigos o solas a un lugar a distendernos, o militamos y luchamos por transformar esta realidad que vivimos.

Estamos en peligro. Pero no solamente por la violencia machista que está al orden del día, sino por la violencia que ejerce este Estado, bien de clase, ajeno a los verdaderos problemas populares, y violento con nosotras. Como ocurrió en este caso (una vez más) dejando en libertad a personas muy peligrosas como lo era el asesino de Micaela.

Esto es muy profundo, y no podemos ignorar su gravedad. Estamos expuestos a nefastos personajes que -como el juez Carlos Rossi desoyendo los informes dejó en libertad a Sebastian Wagner- fieles al Estado que representan, desprecian la vida de todos nosotros.

NI UNA MENOS – VIVAS NOS QUEREMOS

Reproducimos de forma completa la carta que ha hecho pública la familia de Micaela.

«Hemos blandido el canto como una lanza, como han cantado todos los hombres y mujeres a lo largo de la historia, para llamar al valor y reconocernos en la lucha; somos herederos de milenarias generaciones de luchadores populares, al igual que lo fue Micaela, sin los cuales ninguna transformación social hubiera sido posible, ninguna conquista. Cantamos contra la cruel indiferencia, contra los prejuicios.

Vamos a sacarnos las lágrimas de los ojos y las vamos a usar para pintar nuestras caras, será el horror de quienes se escandalizan por ver una madre dando la teta a su cachorrx en una plaza, para quienes piensan que decir un piropo es halagüeño, que tocar un cuerpo sin permiso es un chiste. Seremos la pesadilla de quienes aún creen que robar un beso es romántico, que una mujer es una puta si no guarda sumiso decoro, que no se respeta si su falda es muy corta y que eso deja la posibilidad abierta de ser abusada, como una licencia tácita de la sociedad.

Vamos a cuidarnos entre todxs y vamos a marchar el doble. Vamos a caminar cada calle, a molestar cada comodidad, a desordenar cada escritorio, a tirar abajo cada puerta que haga falta hasta que no quede ni un juez más brindando beneficios criminales a un macho violador.

La compañera Micaela García militó como nosotros, para tener un mundo mejor, un mundo más justo y lo peor del mundo se llevó su vida. Nos queda la fuerza de esa piba, un poco en cada uno.

Mientras muchxs comienzan a despotricar contra los Derechos Humanos, aprovechando salvajemente una situación de dolor generalizado, nosotros deberemos estar más atentos que nunca y más firmes en nuestras convicciones.

Este no es el peor final, ni Micaela descansa en paz.

Acá no se termina nada. Hoy comienza una nueva lucha, hermana de luchas anteriores.

¡COMPAÑERA MICAELA GARCÍA PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!

Nos vemos en las calles » Palabras del padre de Micaela

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