La paritaria ferroviaria es una reafirmación del ajuste: debemos enfrentarla

Lejos de ser una negociación salarial de y por los trabajadores, en consonancia con sus necesidades de salarios dignos que superen los límites por debajo de la línea de pobreza, es ni más ni menos un decreto dictado por los monopolios que dominan y usufructúan el sistema ferroviario y rubricado por el gobierno de turno y -por supuesto- las cúpulas sindicales subordinadas y prendidas a este entramado de Capitalismo Monopolista de Estado.

Este aumento firmado en “cómodas cuotas” y con porcentajes irrisorios, es presentado como un aumento del 37.5 % redundando en el sufriente ajuste sobre nuestras espaldas que paga el costo de la crisis y las ganancias del capital monopolista.

Ya en enero de este año se concretó el acuerdo base de esta negociación salarial llegando al primer decreto paritario del 32% en tres cuotas. 10% para enero, 14% para febrero, 18% en marzo, que incluían dos sumas no remunerativas en enero y febrero que variaban entre 4.000 y 7.000 pesos de acuerdo a las categorías laborales.

Sin embargo, seguir al pie de la letra lo que mandan los monopolios es palabra santa y los crápulas sindicales y el gobierno sonrientes y expeditivos no dudaron en un enroque que determinó que el 10% de enero y el 14 % de febrero se disolviera en el aire y se quedase con apenas un 18% a partir de abril, que es el único porcentaje integrado al salario bruto. Es que antes de fines del 2020 el malestar de los trabajadores se había puesto espeso y salieron a manifestar en varias oportunidades sus broncas con el 7% otorgado en octubre de ese año.

Por lo tanto, esa firma resultó ser una zanahoria para tranquilizar las aguas y por otro, una verdadera prueba para contraatacar en sus planes de ajuste.

El 37,5% firmado y rubricado el 6 de mayo del 2021 tiene integrado -solo en los papeles- esos porcentajes. Lo que es real es que en el 37.5% están incluidos 3,5% para mayo que corresponde a la paritaria del 2019-2020 por lo tanto, hay que restarla de los aumentos actuales, lo que nos da un aumento del 16,5% que se agrega al 18% pagado desde abril, con lo que tenemos un aumento del 34,5 % dividido en 5 cuotas. De estas -a las cuales hay que restar las correspondientes a enero (10%) y marzo (4%) del año 2022 nos queda un aumento 14%, menor al 37.5% inicial, lo que nos da un aumento paritario de apenas del 20,5% para el 2021.

Pero como a su vez, este aumento está dividido en tres cuotas, del 12% en junio, del 4% en agosto y del 4% en octubre tenemos entonces, una verdadera galleta de números y porcentajes que esconde en realidad un hecho irrefutable, un ajuste descomunal que profundiza la descarga de la crisis sobre nuestros hombros.

En resumen, el promedio salarial con estos aumentos es de 60.000 pesos.

Ni hace falta hablar de números inflacionarios con estas cuotas de aumentos salariales, las conclusiones saltan sin necesidad de explicación.  Porque -a decir verdad- los grandes aumentos salariales se ganan con lucha y con la fuerza de los trabajadores organizados.

Por ello suena irritante la palabrería declamatoria y proselitista de A. Fernandez frente al Papa, los burgueses europeos y los jerarcas del FMI sobre el hambre. Porque durante este despojo permanente y después de haberse cerrado un conjunto de aumentos paritarios como éstos y peores aún y como contrapartida de esta brutal realidad otorga a las grandes corporaciones monopolistas -entre las cuales están las que concesionan los ferrocarriles- aumentos del 25,8% en subsidios multimillonarios del Estado. Por ahí pasan las conclusiones.

La utilización electoral de todo este escenario, en el que se incluyen los Sacia, los Maturano y los “Pollos” que por ahí andan, como parte de este juego funesto, toda la runfla del empresariado sindical que manejan las paritarias obreras y al mismo tiempo dicen ser sus representantes, lo único que pretenden es disimular el incremento de la explotación asalariada y asegurar muchas paritarias como esta para sus patrones, los monopolios. Porque con la continuidad del sistema de explotación asalariada ellos también se enriquecen.

Las paritarias y el ajuste son parte de un mismo eje político y económico de los monopolios. Son de hecho el régimen burgués hecho política de Estado. Pese al mote de “representatividad o de legalidad” estas condiciones se nos imponen de forma dictatorial. Sus conveniencias, sus negocios, sus ganancias tan embretadas por la aguda crisis mundial del sistema mismo, determinan la exacerbación de todas estas politicas de clase contra el proletariado.

Frente a ello ¿qué hacemos? No tenemos más opción que enfrentar esta situación.

Porque el conjunto de necesidades que padecemos es cada vez más apremiante y urgente y es opuesto a todo este régimen putrefacto. Por lo tanto, debemos avanzar en la acción independiente aunando el conjunto de los reclamos políticos en las ramas del ferrocarril, desde la construcción de nuestras propias herramientas de lucha. Desde la construcción de la democracia obrera en el seno de nuestros lugares de trabajo, hasta la conformación de un programa capaz de unificar nuestra fuerza para enfrentar como un solo puño a las politicas de los monopolios.

Como lo vienen demostrando en variedad de conflictos a lo largo y ancho del país, las y los trabajadores de diversos rubros, debemos avanzar en iniciativas de unidad que sean capaces de enfrentar desde los intereses comunes más concretos y particulares de cada sección y sector hasta las necesidades más generales y comunes de todos los sectores.

Que -a decir verdad- son prácticamente idénticas a lo largo de todas las líneas férreas salvo cuestiones muy puntuales. Sin desestimar las formas de lucha que de manera efectiva sirvan para imponer nuestras necesidades, sean legales, o no.

Nada de proselitismo y oportunismo montado sobre nuestras luchas. Todo ello contribuye a las politicas burguesas, sacando de eje la acción emprendida y termina incluso sosteniendo el orden contra el que luchamos

Frenaremos estas politicas e incluso las derrotaremos en la medida que actuemos como clase en unidad con los demás sectores de trabajadoras y trabajadores. No como mero apéndice del régimen de explotación al servicio de la burguesía y los parásitos que viven a costa nuestra.

 

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