Chile: la salida burguesa en busca de legitimidad

Hace quince días en Chile se llevaron a cabo las primarias presidenciales. El bombardeo electoral en Chile está siendo utilizado como una manera de dormir la Revuelta: este año se llevaron a cabo elecciones para la Asamblea Constituyente, las primarias presidenciales y dos elecciones para gobernadores (primera y segunda vuelta). Pero el proceso electoral, lejos de devolver confianza institucional aparece, a la luz de las estadísticas de electores, muy lejos todavía de restaurar la dominación como la burguesía quisiera.

A propósito compartimos un análisis que nos envía desde Chile la organización América Rebelde:

CHILE: LA SALIDA BURGUESA EN BUSCA DE LEGITIMIDAD.

Desde que se pactó la salida burguesa a la crisis del capitalismo en Chile (Acuerdo Nacional, 15 de noviembre, 2019) y se comenzó con el desarrollo electoral del mismo, la clase dominante ha estado en la búsqueda constante de legitimar electoralmente dicha salida y no le ha resultado.

Los hechos

  1. El universo total de electores habilitados es de 693.433.
  2. En el Plebiscito de Apruebo / Rechazo votaron un total de: 527.996que representa el 50.95% del electorado habilitado para votar. De estos las opciones obtuvieron:

*** Opción Apruebo (progresista)                              : 5.892.832 (78,28%)

*** Opción Convención Constitucional (progresista) : (79.00%)

*** Opción Rechazo (fascista).                                  : 1.635.164 (21,72%)

*** Opción Convención Mixta (fascista).                    : 21.00%)

  1. Los resultados de participación electoral señalados anteriormente arrojan que casi la mitad del universo electoral habilitado para votar NO CONCURRIÓ A VOTAR, es decir, casi 346.716 personas no se sintieron convocados para ir a votar. Esto es demasiado alto considerando que de lo que se trataba era elegir el proceso, la forma para redactar una nueva constitución para Chile.

De las primarias presidenciales.

Para elegir al candidato presidencial de cada sector político se establecieron las Primarias Presidenciales donde entre muchos candidatos de cada sector los militantes de los partidos y sus simpatizantes concurren a votar por la que consideran su mejor opción. Aquí lo interesante es lo siguiente:

El total de participantes en estas primarias, tanto en la primaria de la derecha fascista como de la primaria de la nueva socialdemocracia, en conjunto fue de 3.094.781. Esto significa que el total de personas que concurrieron a votar en las primarias y que consideraron esta instancia electoral como válida y legitima estuvo por debajo del 50% del total que participaron en el Plebiscito del Apruebo / Rechazo que alcanzó a 7.527.996.

Peor aun si consideramos que el universo electoral habilitado es de 14.693.433, entonces, tenemos que esos 3.094.781 que participaron en las primarias no se encuentra ni cerca del 50% que le podría dar alguna legitimidad a ese proceso.

De estas primarias los resultados fueron los siguientes:

  • Primarias Apruebo Dignidad integrada por el Frente Amplio y Chile Digno (Partido Comunista más otros partidos) obtuvieron 750.889 donde fue electo Gabriel Boric con el 60,43% equivalente a 1.058.027 sobre el candidato comunista Daniel Jadue que obtuvo 39.57% equivalente a 692.862.

Esto significa que las fuerzas progresistas no fueron capaces de igualar la cantidad de electores-votos obtenidos en el Plebiscito Apruebo que fue de 5.892.832 ni siquiera se acercó al 50% de los más de 5 millones obtenidos en la elección pasada. El progresismo no tuvo la capacidad movilizadora necesaria y sin embargo los medios de prensa burguesa presentan esta participación, de esta izquierda, como la elección de Gabriel Boric como impresionante e histórica.

En las Primarias de la Derecha Fascista participaron 1.343.892 donde fue electo ganador Sebastián Sichel con 659.570 equivalente a 49.08% de los votos considerando que en esta primaria participaban 4 precandidatos.

Aquí lo interesante y relevante es que la derecha fascista sí logró desplegar su capacidad movilizadora ya que el 1.343.892 que participaron en las primarias sí se acercaron a la votación obtenida en el plebiscito Apruebo /Rechazo donde obtuvieron 1.635.164.

El abstencionismo el verdadero ganador en todas las elecciones.

A pesar de la gran movilización que supuso el estallido social, la herramienta electoral, la participación electoral no es vista como la herramienta más adecuada por la mayoría de las personas habilitadas a votar sin importar de qué se trate o qué se elija en cada una de las elecciones. La abstención electoral se acerca al 50% del universo total de votantes y superando ese 50% de abstención en muchas otras elecciones pasadas previas al estallido social y a la implementación de la actual salida burguesa.

Si la derecha fascista se encuentra en un proceso de descomposición político-electoral, manteniendo su poder real, en el casi del progresismo, este no logra entusiasmar a las masas en torno a sus propuestas políticas y donde un sector de este que son las fuerzas de la ex Concertación, hoy Unidad Constituyente, se ha visto enfrascado en una lucha sangrienta entre sus diferentes partidos quedando ausente de los últimos “torneos” electorales.

Si consideramos las elecciones municipales en cuanto a la participación electoral la abstención es altísima también, pero se agrava por el siguiente dato.

Existen dos partidos de izquierda que se presentan desde una posición “revolucionaria” en el campo electoral. Por un lado encontramos al Partido Unión Patriótica fundado por el Partido Comunista Acción Proletaria, PC (AP) afiliado primero a    Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (Unidad y Lucha) desde 1994 hasta 2010 para luego afiliarse a la Coordinación Internacional de Partidos y Organizaciones Revolucionarias. El PC (AP) fue seguidor de Enver Hoxa y de José Stalin. Unión Patriótica actúa como su brazo electoral y en campo presidencial han levantado la candidatura del profesor Eduardo Artes que ha obtenido 0.51% en la elección presidencial del 2017.

También existe el Partido de los Trabajadores Revolucionarios (Fracción Trotskista – Cuarta Internacional)[1] que obtuvo también 1 solo concejal y ningún alcalde de los 346 que se elegían.

Así, las opciones “revolucionarias” tampoco han sido una alternativa eficaz para la captación y organización del descontento y volcarlo en el campo electoral quedando también excluidos, tanto la Unión Patriótica como el PTR, de la Convención Constitucional que es la encargada de redactar la nueva constitución. Cabe señalar que en el caso del PC (AP) este viene participando en el ámbito electoral desde los inicios de los 90s donde mantenía alianza con los partidos reformistas encabezado por el Partido Comunista de Chile al cual pertenece Daniel Jadue.

¿Qué es lo que viene?

Si la clase dominante pensó en algún momento que mediante el Acuerdo Nacional del 2019 y su itinerario electoral iban a poder revertir la bajísima participación electoral, y más aun con el desarrollo de dos polos reformistas tanto dentro de la derecha fascista, Sebastián Sichel, como desde la “izquierda” con el Frente Amplio-Gabriel Boric se equivocaron rotundamente. Han sido incapaces de atraer a las masas hacia el interior de la institucionalidad.

Ante esta situación existen dos grandes posibilidades.

  1. a) Mantención de la hegemonía del progresismo que se ha mantenido fuerte hace que el progresismo que ha dominado la escena política siga como fuerza hegemónica presentándose tanto como Unidad Constituyente (ex concertación) o ya sea como Frente Amplio o Chile Digno. Esto significa que lo que habrá o emanará desde la Convención Constitucional no será algo muy diferente a lo que existe en lo que se refiere al modelo. Esto puede llevar a un segundo período de adormecimiento de las masas, a la imposición de esa tan deseada “paz social” similar a lo ocurrido durante la transición y que permitió el fortalecimiento del neoliberalismo, pero ahora remozado.
  2. b) Un nuevo estallido social similar o mayor al que hubo

Ante el alza de las expectativas y la baja de ellas como un tobogán puede producir un nuevo estallido social al constatar, las masas, que sus demandas no fueron satisfechas y que los cambios estructurales demandados no fueron llevados a cabo.

Pero en este escenario, de nada servirá un nuevo estallido social si es que la izquierda no electoral, aquella que se autodefine como realmente revolucionaria, no se organiza correctamente y si es que no entra en su propio proceso de convergencia y unidad entre las diferentes expresiones. La organización del descontento social, donde la abstención electoral es una de sus expresiones, sigue estando pendiente. Para ello este sector político amplio, popular y revolucionario debe primero, combatir la dispersión brutal si es que pretende conducir y organizar el descontento y si es que pretende realmente superar definitivamente al capitalismo, o iniciar ese proceso, ya que las condiciones están dadas y las masas pueden nuevamente estar en disposición de combate.

América Rebelde


 

[1] Es el socio en Chile del PTS argentino.

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