INSTALAR -con mayúsculas- un programa revolucionario

Para la clase dominante y sus gobiernos de turno el pasado es la “salvación política”. Nos dicen: la culpa es del gobierno anterior y se reiteran todos con la misma “cantinela”.

Por culpa de ese pasado inmediato este presente será de esfuerzo y sacrificio. Donde no se equivocan nunca (sobre todo en épocas electorales) es que el futuro es muy prometedor.

Quienes recibimos un salario hablamos del presente. Con ese miserable haber tenemos que tirar una quincena o un mes, y cada vez contamos con menos días a favor para llegar a buen término.

La clase dominante –curiosamente- nos lleva en este presente doloroso al pasado y al futuro, según sus intereses en juego.

Para la burguesía el presente existe solo cuando sus intereses económicos están en juego. Todo está regido por la ganancia y en ello hasta los segundos cuentan, son los verdaderos fundamentalistas del manejo de los tiempos.

Pero el presente que manejan es también cuando nos hablan de la necesidad de una mayor productividad, es decir y a modo de ejemplo, si antes en mi sector hacía una mercancía con 4 obreros hoy hay que realizarla con tres. “Mágicamente” se olvidaron del pasado inmediato. Estos señores fundamentalistas de la clase dominante insisten en las “alabanzas” al futuro, al derrame que se producirá luego de un presente de sacrificios y aparece en plenitud el cuento de la zanahoria.

Para las y los revolucionarios el presente condensa el pasado y su complejidad nos ayuda a entender ciertos caminos al futuro.

De nada sirve utilizar la “inteligencia” de la burguesía para entender el desarrollo de la historia cuando la misma niega explícitamente el presente que vive el explotado y el oprimido. Por el contrario, ellos dominan la ideología de su clase y así lo hacen sin que les tiemble el pulso. Para la clase obrera el método de pensamiento es otro porque es otro el interés de clase que lo mueve.

Desde allí el pasado cobra peso en el presente. Porque podemos ver las resultantes de la lucha de clases en nuestro país y comenzar a ejecutar las tácticas necesarias para que la clase obrera y el pueblo puedan alcanzar un futuro ya no de promesas como pretende la burguesía sino de necesidades del desarrollo histórico de la sociedad, que puedan expandir las fuerzas productivas que este presente da capitalismo está frenando.

Empezamos a asimilar que, para los intereses del proletariado, el pasado, el presente y el futuro son un entramado inseparable.

El programa que nuestro partido ha venido batallando para instalarlo en la sociedad no ha sido producto de una “necesidad propagandística de vender un futuro”, sino parte de la síntesis y maduración de toda una idea de luchar por el poder y de propuestas generales para la construcción de una sociedad socialista, lineamientos “empujados” por todo un proceso de lucha de clases y de experiencia adquirida por nuestro pueblo en décadas de lucha. (1)

“Hallarse por un momento en minoría con un programa correcto –en tanto organización– es mejor que tener un gran número de seguidores, que sólo nominalmente pueden ser considerados como partidarios” (Federico Engels, Carta a Bernstein, 28 de noviembre de 1882).

Con esta frase de Engels se resume todo un pensamiento luego de largos años por instalar el programa de su partido en épocas muy difíciles para el proletariado mundial de aquella época.

En nuestro presente la historia no se repite, toma en cuenta un cúmulo de experiencias. Y no lo hacemos dogmáticamente, el pasado nos libera, no nos aprisiona a la hora de desplegar en política un programa elaborado por décadas de experiencia.

La necesidad de construir el partido de la clase radica fundamentalmente en seguir precisando el programa de la revolución. Las y los obreros organizados en el partido son la principal fuente de abastecimiento para preparar las fuerzas de la revolución y -a decir verdad- hemos llegado hasta aquí gracias a toda esa elaboración. Pero en esa misma virtud también advertimos las dificultades para ensanchar las fuerzas partidarias.

Nos hemos sostenido, pero la lucha de clases va adquiriendo nuevas fuerzas en lo internacional y lo local. La clase obrera asoma como no lo hacía desde hace décadas y es allí en donde la debilidad de constituirse en alternativa política independiente de la burguesía exige desde este presente instalar con mayúsculas el programa revolucionario.

Es tarea del partido y de las y los proletarios de avanzada en la lucha actual trabajar intensamente para ensanchar las fuerzas partidarias, romper con las desconfianzas que ha instalado la clase dominante con el objetivo de quebrar una fuerza política de clase.

Conocer el programa y traducirlo al presente en política es tarea de los miembros del partido y en ello es necesario la incorporación de nuevos proletarios que tomen en sus manos un desafío que de enfrentarlo y ganarlo será la garantía de una sostenida acumulación de fuerzas en favor de la revolución. Si el presente es de lucha el futuro es nuestro”. (Ernesto Guevara).


  1. Ver https://prtarg.com.ar/wp-content/uploads/2020/05/Programa-17-Congreso-PRT.pdf
Compartí este artículo