En un contexto social sumamente complicado, donde la resistencia del pueblo trabajador se profundiza producto de las políticas de permanente ajuste que implementa la burguesía, sigue transcurriendo el conflicto de la fábrica FATE. A lo largo y ancho del país se siente la presión por la supervivencia, la plata cada vez alcanza menos, las condiciones materiales de vida están cada vez más descompuestas y las perspectivas dentro de los marcos del sistema son nulas.
La burguesía necesita seguir aplicando el ajuste, y tanto oficialismo como oposiciones intentan contener, dentro de los marcos institucionales, todos los focos de conflicto que se vienen sucediendo, pero la situación los está desbordando. Ya sea por despidos, por aumentos salariales, por mejores condiciones de trabajo, estudio o salud, el pueblo viene empujando con las herramientas que tiene a mano. En ello gran papel juegan la autoconvocatoria y la democracia directa, como metodología que se va imponiendo.
Los mismos de siempre querrán contener ese caudal de luchas a través de viejos esquemas, ya sea por derecha o por izquierda; esas propuestas por arriba solo buscan contener esa bronca para que nada se desmadre. Y sí, todo el reformismo, la izquierda electoralista, está jugando un papel que hace de tapón porque en los hechos sus direcciones no rompen ni van a romper con el marco institucional, por el contrario lo respetan y juegan al juego del enemigo en el terreno electoral, legal y político.
El SUTNA viene insistiendo con la legalidad de los reclamos, poniendo a toda la superestructura política por encima del papel de los obreros. Los partidos políticos del sistema también juegan a contener, sacando a los obreros protagonistas de su lugar para jugar al “turismo revolucionario” y no concebir que la profundización de la lucha es la que ayudará a ir dando pasos concretos en la unidad de la clase y de la clase con el pueblo. Presentaciones judiciales, movilizaciones a los ministerios, visitas a personajes nefastos de la política y el sindicalismo, expresiones superestructurales de un supuesto “sindicalismo combativo” que no rompe con las metodologías representativas a lo que el pueblo ya le dio la espalda. Los tiempos de “justicia”, los tiempos de “su política” no son los tiempos de los laburantes, y así, como en otros conflictos, en FATE eso se está haciendo sentir.
En la misma línea es que tanto Madanes Quintanilla como los gobiernos nacional y provincial, juegan al desgaste y manipulan sus herramientas en función de su objetivo: derrotar a los obreros de FATE.
Del lado de los trabajadores hay una profunda determinación de llevar la lucha adelante, con todas las dificultades que ello conlleva, pero con decisión; y eso pesa a la hora de intentar avanzar por parte del enemigo. En las últimas horas, y a raíz de la decisión de vender las cubiertas si el pago de los sueldos no se hace efectivo, la justicia falló a favor del embargo. Pero esto no debe generar ni un poco de expectativa en los trabajadores. En primer lugar, porque de darse el cobro de los sueldos es pura y exclusivamente fruto de la lucha, de la unidad lograda y no del circo legalista y electoral. En segundo lugar, porque de no darse el pago hay que profundizar y vender efectivamente las cubiertas. Esa acción, independiente, pondrá por delante varios aspectos de la lucha. Su legalidad no la respetan ni ellos, es solo a su conveniencia porque ese es su terreno, por lo tanto de este lado, del lado de la clase obrera, tomar en nuestras manos la solución efectiva y doblar la apuesta en el enfrentamiento que es la única garantía de triunfo.
En esa postura es sumamente importante la participación activa de la mayoría de los laburantes, decisiones asamblearias que ayuden a la masividad. La unidad con las familias, hacer jugar al barrio lindante y las fábricas vecinas. No caer en la trampa de las superestructuras políticas que van detrás del voto, hacernos fuertes en nuestro terreno, como lo vienen haciendo esos obreros que resisten junto a sus familias todos los días.
Insistimos, la legalidad y la expectativa puesta en eso, es una trampa. Profundizar la lucha con acción directa, apostando a la democracia directa como metodología y a la masividad como garantía de triunfo.
La lucha de los obreros de FATE es una lucha nacional!
