Cuando parece que no pasa nada


En General José de San Martín, localidad ubicada a 120 km. de Resistencia, Chaco, un grupo de vecinos comenzó a reunirse en la plaza principal con un objetivo claro: que bajen los costos de los servicios de luz y agua, o al menos que dejen de aumentar.

Al principio eran diez. Poco a poco se fueron sumando más vecinos. Las reuniones también se trasladaron a los barrios. Participaban docentes, empleados de SAMEEP, personal del INTA —que estaba siendo desguazado—, municipales y vecinos en general.

Se hacían reuniones, se presentaban petitorios, se hablaba con concejales y diputados. Se intentaba canalizar el reclamo por las vías institucionales. Pero los problemas no se resolvían.

Sin embargo, algo importante estaba pasando: la gente se seguía reuniendo, se organizaba y llevaba a más vecinos la idea de que esto no podía continuar así.

Y aunque siempre aparecía el fantasma de que «acá no pasa nada», la realidad demuestra que cuando la bronca se acumula y hay organización, tarde o temprano aparece un hecho que la hace estallar.

Primer avance: la presión organizada logra respuestas.

El primer hecho importante ocurrió con el Instituto de Previsión Social de la provincia, que cada vez brindaba menos prestaciones. En la localidad se excusaban diciendo que no había médico auditor. Una mentira más para justificar el deterioro del servicio, mientras se destinan fortunas a publicidad y pauta en medios locales (62 millones diarios).

Después de varios reclamos, reuniones, movidas varias y acciones colectivas, finalmente se logró la designación del médico auditor.

Desde la organización se señaló con claridad que esta designación no fue un gesto espontáneo del poder, sino el resultado de un proceso de organización, reclamo colectivo y exposición pública de una problemática que llevaba años sin respuesta.

Fue un avance importante, pero no suficiente.

Porque las dificultades estructurales en materia de salud continúan, y los afiliados siguen enfrentando enormes obstáculos para acceder a una atención digna.

La enseñanza fue clara: cuando la comunidad se organiza y reclama colectivamente, aparecen respuestas. Pero sólo la continuidad de la organización puede garantizar soluciones de fondo.

Segundo hecho: la falta de agua desata la movilización masiva

El segundo acontecimiento fue la falta de agua en la localidad, producto del ajuste y la falta de inversión: sin mantenimiento, sin reposición de equipos, con acueductos rotos y pérdidas permanentes.

Esto llevó a que toda la localidad se movilizara. Miles de vecinos salieron a reclamar contra el gobernador y los directivos de la empresa, designados con altos cargos, cuya única capacidad de gestión es ajustar a las y los trabajadores, y el pueblo.

La bronca fue tan grande que tuvieron que traer policías de otras localidades, porque incluso los policías locales también estaban sin agua. La poca agua que salía, además, estaba turbia.

Pero lo más importante fue otra cosa: los barrios estaban organizados y movilizados desde las bases.

Ante esa presión, se enviaron cuadrillas desde Resistencia para reparar bombas en la planta potabilizadora, solucionar roturas del acueducto, garantizar insumos y enviar camiones con agua potable. En menos de dos días comenzó a restablecerse, de manera progresiva, el abastecimiento en los hogares.

Cuando el pueblo se organiza, las cosas pasan.

Nuevamente quedó demostrado que la organización desde las bases con democracia directa es la herramienta más efectiva para enfrentar el ajuste y resolver los problemas reales del pueblo.

No hay soluciones mágicas ni decisiones espontáneas desde arriba.

Las respuestas llegan cuando hay organización, presión y lucha sostenida.

Muchas veces conviven lo viejo y lo nuevo, lo viejo: la institucionalidad de la representación; lo nuevo con la participación directa de los vecinos y trabajadores, la lucha y la unidad.

Es necesario fortalecer lo nuevo: la democracia directa, la organización obrera y barrial, la participación activa y la construcción colectiva.

Porque, aunque muchas veces parezca que no pasa nada, cuando hay constancia, método y organización, la acumulación de fuerzas termina dando resultados.

Y esa es la forma de organización que debemos seguir construyendo: desde la movilización, las bases, con unidad, en asambleas, donde se decide se resuelve, con decisión y con la convicción de que sólo el pueblo organizado puede garantizar sus propios derechos.

Esta debe ser la forma de organización a la que aspiramos, para una nueva sociedad.

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