Sobre el desguace del Servicio Meteorológico Nacional (SMN)


Son numerosos los testimonios de trabajadoras/res, técnicos, supervisores, analistas climáticos etc. del servicio meteorológico nacional que desde las 125 estaciones de monitoreo en diversas zonas geográficas del país y desde las propias centrales de la institución desmienten los argumentos del ministro desregulador en favor de la motosierra.

Aún más: las propias empresas privadas de servicios meteorológicos necesitan del SMN para usufructuar sus recursos, necesitan de sus redes nacionales e internacionales, necesitan los más de 100 años de su experiencia científica.

Porque transferir y retocar vía internet -y según su conveniencia- los datos aportados por el SMN es muy poco serio. Lo triste es que esas reglas de juego son funcionales a los intereses monopolistas y al ataque que estas montan para su propio beneficio.

La motosierra que vino siendo preparado con voraz ajuste apenas asumió Milei y su casta le resta el 43% a su presupuesto de 19.600 millones de pesos. Esto implica la reducción de su plantel de casi 1.200 trabajadoras y trabajadores a menos de la mitad, la paralización del mejoramiento tecnológico y la entrega de sus servicios y de sus bastos análisis y pronósticos a empresas privadas.

El desguace que plantea el plan de gobierno en función de transferir sus recursos presupuestarios a los monopolios, lejos de resolver un servicio que necesita desarrollarse, profundiza su destrucción y contante vaciamiento. Tal como viene pasando en diferentes áreas como INTI, el INTA, la educación universitaria, la salud y educación públicas y demás servicios esenciales.

Comparativamente, los ferrocarriles muestran cuán destructivos y cuán condenatorias a condiciones inhumanas son los desguaces de los planes de gobierno y cuán similares con los desguaces propuestos al SMN.

Mientras los presupuestos del Estado se transfieren al capital monopolista mediante ajustes y motosierras, no solo no invierte en la “modernización” de estos servicios sino, que establece un marco de disputas por la apropiación de esos recursos, cuya consecuencia directa es la paralización de áreas que las facciones del capital monopolista no consideran necesarias para sus negocios.

La nota editorial publicada el viernes 23/4 en esta página deja en claro que “Los últimos datos del INDEC sobre la actividad económica marcaron que los sectores que crecieron fueron el agro, la pesca, la minería y los servicios financieros. Estos indicadores se vienen repitiendo, lo que indica con claridad los sectores monopolistas que se ven favorecidos por la política del gobierno en detrimento de otros, como la construcción, la industria y el comercio. Queda claro así cuales son las facciones monopolistas que dominan las decisiones del Estado y el Gobierno, que se erigen como los principales sostenes políticos de la administración de Milei”.

Estas facciones monopolistas necesitan un servicio meteorológico nacional limitado a sus intereses privados, como así también limitaciones y desguaces de áreas científicas y técnicas circunscriptas a presupuestos aún más ínfimos que los actuales, cuyos trabajadores/as sean sometidos a las condiciones de las reformas laborales y las leyes de base y otras tan reaccionarias como estas.

En este escenario, el planteo de Stursenegger de reducir drásticamente el personal con el mentiroso argumento de los costos y sobre la falta de tecnología, calzan como un guante al facilitarle a los monopolios ventajas estructurales amparadas en sus planes y costa de peores consecuencias para los trabajadores y el pueblo.

 “La reducciones de personal de SMN ya impactan en las horas de trabajo de sus diversas áreas, en algunas estaciones de monitoreo ya son 5 trabajadores en vez de 7 y que para sostener un funcionamiento durante las 24 horas es lo escasamente mínimo” “ Hoy nos acostamos y mañana no sabemos si seguimos trabajando”, dicen los propios empleados, “aumentando las jornadas y reduciendo el servicio a cada vez menos horas, menos monitoreo, menos previsibilidad climática frente fenómenos de intensidad de lluvias y tormentas, vientos huracanados. Varios desastres atmosféricos que trajeron inundaciones y graves daños a la población podrían haberse anticipado sino sufriéramos el vaciamiento y la motosierra de Milei”, dicen otros.

El marco de denuncias de los trabajadores, como así también ciertas medidas de fuerza sostenidos por su resistencia, pero bajo el manto conciliador y cosmético de las burocracias sindicales, se fue desarrollando tímidamente a lo largo de estos dos años mientras se producía este vaciamiento con despidos incluidos. Sin embargo, las bases y el escenario de ataque que ya no se soporta forzaron un paro que fue anunciado con bombos y platillos para la semana pasada.

Un día antes fue levantado. Al amparo del DNU de Milei y la reforma laboral que se practica de hecho el gobierno determinó frente a este escenario de paro que el SMN es un servicio esencial por lo tanto es ilegal.  El levantamiento de la medida fue sorpresivo y cayó muy mal en el conjunto de trabajadores, incluso en los propios medios y portales de noticias.

Frente a la presión por el levantamiento Aguiar público en redes “el gobierno ataca el derecho a huelga del servicio meteorológico nacional”.  Contrariamente a lo esperado -dado sus discursos hipercombativos- y en vez de redoblar la apuesta, la burocracia de ATE se hizo eco de estas reaccionarias leyes burguesas y su acatamiento, mostrando la hilacha una vez más, la anterior en la misma semana, fue salir a torpedear la iniciativa de base de los trabajadores del INTI (ver notas en esta misma página).

La presión que se vive hizo inevitable la decisión de avanzar en otro paro el jueves 30 pero con servicios mínimos.  Sin embargo, el marco legalista que tanto critica este burocratismo sindical a la propia CGT, también es un medio utilizado por estas estructuras para sostener sus propias ventajas electorales.

En este mar de contradicciones -donde el cuestionamiento a este andar está a flor de piel- esta gente opta por no sacar los pies del plato enturbiada por la crisis política y por el avance de la resistencia desde la independencia política.

La experiencia democrática y asamblearia de las y los trabajadores del INTI es aleccionadora y marca el camino de superación de este empantanamiento circular al que nos llevan las burocracias sindicales que se llenan la boca de movilización y lucha y a toda costa tratan de frenar iniciativas de base precisamente abiertas y protagónicas y en contra de todos los planes de gobierno que supuestamente las dirigencias sindicales dicen enfrentar.

La historia del proletariado es la historia de la rebelión contra el oprobio y la explotación capitalista mediante sus propias organizaciones de base.

Así surgió el movimiento obrero y así debe desarrollarse para avanzar en el enfrentamiento a los planes de gobierno.

Es la historia de las conquistas que se le fueron imponiendo a la burguesía. Es la historia del rompimiento con las trabas y las burocracias infames que gimotean y tranzan al mismo tiempo.  Es la historia de no pedir permiso para avanzar en una huelga surgida de las bases. Menos aún para las asambleas y la decisión democrática y directa de las y los trabajadores. Es una historia demoledora que va socavando desde su resistencia y sus más profundos anhelos de vida digna, la pudrición capitalista que ya no da para más.

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