Tras seis semanas de paro docente en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, comienza a emerger una respuesta desde abajo: la organización independiente de los estudiantes.
Desde 2015 se viene profundizando una caída libre del presupuesto universitario, y con ello el deterioro de los salarios docentes. El gobierno de Alberto Fernández no revirtió esta situación y el actual Gobierno Nacional la ha agravado brutalmente, llevando a una reducción presupuestaria del 50,8% desde 2023.
Frente a este escenario, docentes, auxiliares y no docentes de distintas universidades del país resolvieron no iniciar las clases y avanzar con paros por tiempo indeterminado, como en FCEN de la UBA. Esta medida tiene como objetivo exigir el cumplimiento efectivo de la Ley de Presupuesto Universitario votada en el Congreso en 2024 tras varias movilizaciones universitarias masivas a nivel nacional, cuyo cumplimiento incluso fue ratificado judicialmente. Sin embargo, el gobierno ha optado por desconocer esta obligación, profundizando el conflicto.
Pese al extenso sostenimiento del reclamo, la falta de respuestas por parte del estado ha extendido la medida de fuerza de paro por tiempo indeterminado a 6 semanas de paro. El panorama es crítico: varias cátedras han dado por perdido el primer cuatrimestre, centrando sus esfuerzos y lucha por garantizar condiciones mínimas para la existencia de un segundo cuatrimestre. Esta parálisis se da en un contexto de desmantelamiento institucional sin precedentes; en la Facultad de Ciencias Exactas, el número de renuncias docentes asciende a 438 desde 2023.
La falta de presupuesto se traduce en una degradación directa de la calidad educativa y el funcionamiento completamente precario: cursos que no se abren por falta de docentes, cupos reducidos al punto de tener que sortear quién puede cursar, y una desorganización general que afecta directamente a miles de estudiantes.
Mientras la crisis se profundiza, la representación estudiantil ha mostrado una actitud reactiva. El Centro de Estudiantes (CECEN) ha convocado a asambleas interclaustro de manera esporádica, impulsado más por la urgencia del claustro docente que por una iniciativa política propia de la conducción estudiantil. A dos meses del no inicio de cuatrimestre sólo se ha realizado una asamblea del claustro estudiantil la cual fue previa al comienzo de clases, evidenciando una falta de voluntad política por parte del CECEN para organizar una respuesta acorde a la gravedad de la situación.
La falta de espacios reales de debate democráticos y de un plan de lucha junto a una necesidad de intervenir frente a la pasividad institucional, dejó un vacío que comenzó a ser ocupado desde abajo.
La respuesta estudiantil germinó en las aulas. Lo que comenzó como una reunión de estudiantes de una materia de química que se querían organizar, derivó en un espacio autogestivo e independiente Estudiantes Autoconvocaxs de Exactas. Constituyéndose como una organización que toma la delantera de la lucha en apoyo al cuerpo docente con un plan de acción directa mediante cortes en los accesos a Ciudad Universitaria, ruidazos en la facultad vecina FADU, y volantes tanto dentro de la facultad en pasadas por cursos como en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires como Plaza Italia y Plaza Manuel Belgrano denunciando el vaciamiento de la universidad pública.
Asimismo, el pasado 25 de abril se participó de una movilización convocada por el colectivo independiente “Basta de Falsas Soluciones”, en rechazo a la modificación a la Ley de Glaciares, devino en un espacio de convergencia de múltiples reclamos.
Exactas se puso a la cabeza de organizar una columna universitaria donde confluyeron estudiantes, docentes y no docentes universitarios junto a otros sectores en lucha, incluyendo estudiantes del CNBA y un sector de personas con discapacidad. Unificando así distintos reclamos y construyendo un frente común ante las distintas políticas de ajuste que atraviesa a múltiples ámbitos.
Si bien este proceso es aún incipiente, su desarrollo muestra una tendencia clara: frente a la parálisis de las estructuras tradicionales —tanto sindicales como estudiantiles— comienzan a surgir formas de organización desde las bases, que buscan recuperar espacios democráticos reales y una capacidad de acción directa.
Las y los estudiantes autoconvocadxs de exactas han dado ya los primeros pasos en ese sentido posicionándose como un faro para el movimiento estudiantil. No solo están construyendo una respuesta al ajuste, sino también sentando las bases de una nueva forma de participación y activismo basada en la acción directa, y la independencia política. El desafío será consolidar estos espacios y profundizar su alcance.