FATE: La mezquindad de la representatividad


Más de cien días de conflicto en Fate y es realmente lamentable como, a través de políticas mezquinas, se ha logrado ahuyentar a casi toda la base de obreros. Mezquinas porque llevan en su esencia la reproducción de la representatividad, de la democracia burguesa y esconden, más allá de un discurso “clasista”, una desconfianza profunda al movimiento de masas en general y a la clase obrera en particular.Lo que durante el conflicto actual es algo evidente, también lo fue lo fue durante el recorrido de la construcción en el marco de la “recuperación” del sindicato. Cuando se habla de “burocracia sindical” se la asocia, por la experiencia hecha, a las direcciones de los sindicatos que se atornillan hace décadas a sus sillones, a “los gordos” de la CGT, a los Moyano, Pignanelli y compañía.

Pero, el romper con esa burocracia es mucho más que una declamación electoralista. Los partidos políticos detrás de esas listas supuestamente “clasistas” en el sindicato SUTNA (PO, PTS, MST, Nuevo MAS, entre otros) son sostén fundamental del circo electoral, del sostenimiento del sistema capitalista, dada sus políticas que solo “acumulan” en ese sentido. Entonces todas sus iniciativas van detrás del voto, de lo que en el llano se expresa con el dicho “ya se metió la política” y espantan a las masas con todo el circo montado alrededor.

Hace algunos años que nuestro pueblo rompió estructuralmente son la institucionalidad burguesa, ya nadie confía en la Justicia, en la Policía, en “los políticos” en general, en los sindicatos, etc. Ese es un elevado nivel de conciencia pero el mismo no alcanza para avanzar por si solo hacia mejores condiciones que nos permitan profundizar el enfrentamiento de una clase contra la otra. Y acá no se le puede lavar la cara a la institucionalidad burguesa sino que, en la confianza a nuestro pueblo, hay que insistir en que el mismo tome en sus manos la construcción de instituciones propias a partir de la movilización permanente.

Se vienen haciendo experiencias, donde a partir de la autoconvocatoria, diferentes sectores de trabajadores no solo pasan por encima de las supuestas direcciones sindicales sino también de los propios intendentes, gobernadores y el aparato estatal. Para eso se organizan, imponen asambleas masivas sin pedirle permiso a nada ni “exigiendo” a ningún dirigente que haga lo que nosotros mismos podemos hacer.

Producto de toda esa política que se viene reproduciendo es estos 100 últimos días en Fate se viene por detrás de esas experiencias que, si bien no son la generalidad, empiezan a aparecer de norte a sur y de este a oeste del país.

Como parte del pueblo, los obreros de Fate deben confiar en sus propias fuerzas, hay que pasar por encima de todos esos instrumentos que pretenden lavarle la cara al sistema capitalista y profundizar sin pedirle permiso a nadie la consolidación de una asamblea genuina y autoconvocada, sin exigírsela a los que ya mostraron que están de la vereda de enfrente. Hacerla y confiar en nuestra experiencia como clase, una fábrica que supo dar en su historia grandes procesos de lucha y desde ahí llevar, esos mismos obreros, lo que se resuelva.

Compartí este artículo

Deja una respuesta