Ni agua vamos a poder tomar (privatización de Aysa)

La privatización de OSN allá por el 1993 fue el resultado de una convergencia de argumentos económicos, ideológicos y políticos, que encontraron en la crisis hiperinflacionaria la excusa perfecta para la transformación del Estado. La hiper de 1989 que llego a casi el 5.000% anual fue utilizada de herramienta de «disciplinamiento social».

La población debía aceptar las privatizaciones como un mal necesario para terminar con la crisis en los precios. La venta de empresas públicas fue fundamental para el Plan de Convertibilidad de 1991, ya que esos fondos obtenidos ayudarían a mantener el “equilibrio fiscal”. Pero para que se entienda: negocios garantizados para las grandes empresas que se las llevaron por chauchas (nada nuevo a lo que vivimos en estos tiempos con la versión “libertaria” del gobierno de la oligarquía financiera).

LOS ARGUMENTOS

¿Había que privatizar las empresas del Estado, como OSN? ¡Claro!! Es algo que se venía preparando desde épocas de la dictadura. Se encargaron de correr a los mejores cuadros de la planta orgánica y desfinanciarlas. Resultado: ineficiencia estatal, corrupción, mala calidad en el servicio (en definitiva, buscando un consenso en la población y apuntar a un triunfo en el plano ideológico: las empresas funcionan bien en el sector privado).

«NO HAY ALTERNATIVA» dice hoy el ministro de economía Luis Caputo… ¿Te suena un tal Mingo Cavallo? Usó las mismas palabras hace exactamente 33 años, son de manual, no desafinan, siguen a tempo la partitura.

EL SINDICATO

En aquel momento y para desactivar la “oposición” sindical (algo que hoy no estaría pasando ni siquiera en el “como sí”, es muy evidente la entrega y la complicidad del sindicato de Lingeri) el gobierno implementó el Programa de Propiedad Participativa (PPP) ofreciendo a los trabajadores el 10% de las acciones de la nueva empresa (siguen sin desafinar).

La privatización quedó en manos de la empresa de origen francés Suez Lyonnaise des Eaux (con el 33% de participación) e intregada por la española Aguas de Barcelona, el banco inglés Morgan Grefell y los grupos locales como Meller y Socma (Franco Macri).

Estos grupos no cumplieron los objetivos (se prometió el 88% de agua potable y cloacas y solo se alcanzó el 70% allá por el 2003).

Otros estudios expusieron la contaminación con nitratos en el agua potable, lo que derivó en la rescisión del contrato en 2006 y la reestatización y creación de AySA.

EL AGUA: UN BIEN VITAL

Hoy 2026 estamos a un paso de volver a las manos o garras privadas, lo que no sólo pone en riesgo los puestos de trabajo sino la salud de toda una población.

¿Qué garantías, habiendo pasado la experiencia del INTI por ejemplo, podemos tener acerca del control de calidad del agua? La única garantía es para las empresas que “ganen” la licitación, dado que se anticipa un fuerte aumento de tarifas, con la instalación de medidores en toda la zona de concesión.

Si hacemos hincapié en que la administración del Estado está hoy en manos de un gobierno genocida silencioso, que ya fue por la falta de medicamentos, el desfinanciamiento en salud en general, incluida la discapacidad, sin políticas contra la violencia de género, con jubilaciones y salarios de indigencia, y ahora atentan contra un bien preciado y vital como lo es el agua… si no es genocidio… ¿qué es?

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