Los inestables acuerdos de paz alcanzados entre los EEUU e Irán se dan en un marco de lucha de clases en ambos países «exitosamente» ocultados por los medios de prensa internacionales.
Veamos:
“Sindicato de trabajadores y trabajadoras Vahed de la Compañía de autobuses de Teherán y sus suburbios, 1 de junio de 2026. Las poblaciones trabajadoras, aplastadas por las devastadoras consecuencias de la guerra, el militarismo, la inflación, el desempleo y el empeoramiento de la pobreza, también se enfrentan a cortes masivos de Internet, así como a la censura y a las fuertes presiones de seguridad… Nos oponemos firmemente a la guerra, al militarismo, a las sanciones económicas contra las poblaciones civiles, así como a todas las políticas que destruyen la vida y los medios de vida de las y los trabajadores… Los recientes ataques militares que calificamos de criminales, llevados a cabo por Estados Unidos e Israel, así como las políticas destructivas y represivas de la República Islámica, demuestran una vez más que son las y los trabajadores y las poblaciones ordinarias quienes pagan el precio más alto de los conflictos entre las potencias dominantes del sistema capitalista mundial… Las víctimas de la guerra son trabajadores y trabajadoras, niños y niñas, mujeres, personas jubiladas, profesores, conductores, enfermeras, así como los millones de personas comunes, cuyas vidas, lugares de trabajo y barrios están siendo destruidos.
Es interesante ver la fecha del manifiesto.
Del otro lado, la clase obrera norteamericana, millones de asalariados incrementan sus protestas en una diversidad de reclamos políticos y económicos. Horas previas al comienzo del mundial no estaba garantizada la apertura de los estadios por una huelga que afectaba su apertura. Es un antecedente serio frente a las próximas elecciones, donde el electorado rechaza la guerra y Trump va asimilando que está atrapado en la lucha de clases.
Es interesante ver la fecha del reclamo.
El «acuerdo de paz» no es consistente por la simple razón que el sistema capitalista atraviesa una crisis estructural. Pero, a decir verdad, los negocios son los negocios y la fuerza del memorándum del acuerdo radica en liberar 300 mil millones de dólares para reconstruir Irán y liberar miles de millones de dólares atrapados por sanciones económicas a esa burguesía iraní.
En estas horas, el propio Trump salió a desmentir lo que su ladero político había afirmado (Vance) diciendo que los EEUU no iban a poner un solo dólar en esa reconstrucción, pero abría las puertas para que Blac Rock, «si quería» podía realizarlo.
Recordemos el papel que juega su yerno, Kuzner, en esos negocios inmobiliarios. Hace solo unos días se conoció el intento, uno más, de comprar un territorio albanés para montar un negocio turístico, lo que provocó una movilización que ahora exige la renuncia del presidente de Albania.
No hay Halcones y Palomas, hay capital financiero que necesita destruir fuerzas productivas humanas y materiales y su «mejor» atajo es la guerra.
Pero en la actual situación de puja interimperialista los pueblos, como el manifiesto que antecede a esta nota, tienen un peso específico a la hora de poner blanco sobre negro la crisis política de la burguesía monopolista.
La rebelión de los pueblos no se está haciendo esperar y tenemos hechos como los de Bolivia que -con su clase obrera al frente- está dando una batalla que está quebrando a lo más concentrado del poder burgués.
No hay ni habrá paz duradera interimperialista. El genocidio contra el pueblo palestino y libanés por parte de Israel es parte de lo que afirmamos. Pero ese proceso conlleva lucha de clases, los pueblos del mundo están diciendo que la rebelión es la aspiración política más genuina contra la embestida del capital más concentrado.