Circo mediático y resistencia


Mientras el barullo sobre el caso Adorni se desinfla, se infla la cuestión de las internas en el mundillo electoralero de los partidos burgueses, el reformismo y la izquierda asimilada a este régimen.

Son expertos en denuncias que generen impacto y que sirvan de escenario del “juego democrático” que los partidos burgueses ordenan, en defensa de la clase dominante y su agenda de negocios y explotación.

Con esta trama electoral se buscan nuevos epicentros propagandísticos que se antepongan, a modo de escondite mediático, nuevas máscaras, nuevos disimulos, viejas y trastocadas, falsas premisas para ocultar las políticas y los planes del capital monopolista en su desesperación por ganancias explotación y concentración de riquezas.

La casta -que el promiscuo gobierno actual también integra- está a pleno bailando en su salsa, atiborrada de intrigas, traiciones y sazonada con dólares esquilmados al pueblo y recursos mediáticos a mas no poder, tan lejos y tan distantes de la vida y el sufrimiento de millones como el sistema solar de la nebulosa de Andrómeda.

Al mismo tiempo, el mundillo mediático vocifera a favor o en contra de unas u otras expresiones políticas burguesas intentando llenar, con respuestas inconclusas, con el viejo recetario de mentiras económicas y encuestas poco serias, los fundamentos de clase de los planes del capital monopolista en el marco de sus agudas disputas de intereses. Que se dirimen por ejemplo en el llamado súper RIGI, que no es otra cosa que la profundización de un plan de entrega absolutamente vil de la minería, la energía y territorios enteros cuyo costo se paga con el abierto deterioro de las condiciones de trabajado y de vida de millones.

Haciéndole el juego a todo ello está la CGT y toda la runfla burocrática sindicalera -hábiles en el juego de distracciones y falsas expectativas-  se llenan la boca de una combatividad inexistente con anuncios de planes de lucha que son palabras al viento. Sentados a la mesa de la revisión de más de 400 convenios laborales con el oscuro monje negro de Cordero y compañía -cuyo odio a la clase obrera y al pueblo trabajador no deja dudas- toda esta runfla forma parte de la ofensiva de la clase dominante por ir más a fondo en la reforma laboral a la que por acción u omisión y más calladamente que nunca, toda esta runfla burocrática y parasitaria le rinde pleitesía.

Asistimos a un lupanar capitalista que refriega en la cara de la clase obrera y el pueblo sus desmedidos atrevimientos y abusos mientras que por abajo la bronca y el estado deliberativo crece. Producto de ajustes descomunales donde el capital monopolista succiona recursos económicos en servicios de luz, gas, agua, transporte, tasas municipales, alquileres, etc.… ofreciendo a cambio más endeudamiento para pagar esos servicios. Provocando agudos deterioros de la atención de la salud, donde los hospitales no cuentan ni con mínimos recursos como gasas o alcohol y en la educación donde la calefacción en las aulas es por turnos.

Las llamadas inversiones extranjeras son un gran chamullo. El capital monopolista rasca recursos de un solo lugar: los bolsillos del pueblo trabajador, de la explotación laboral y vía ajustes e inflación de los llamados servicios públicos y de las desmedidas políticas impositivas.

Acumula capital para trasladarlo a otras esferas de negocios más rentables. Una parte se concentra para nuevas inversiones industriales, tecnológicas y financieras, otra paga la fiesta de la superestructura política, su papel de entretenimiento, su aparente democracia, el rol de Estado parasitario y los gobiernos de turno a su servicio. La ecuación es más clara que nunca: la clase obrera y el pueblo no solo deben solventarse sus propios gastos a costa de más empobrecimiento y hambre, sino que además mantener a una clase social abiertamente parasitaria y explotadora.

En este estado de putrefacción política las representaciones partidarias y las instituciones sindicales al servicio del capital dirimen sus negocios subestimando al pueblo con nuevos engaños electorales que intentan -un año y medio antes de las futuras elecciones- ser una válvula de escape de la presión que se va acumulando por abajo.

El divorcio entre los de arriba y los de abajo es más pronunciado que antes y se asienta en la acumulación y la experiencia de la resistencia. Hubo picos de movilización autoconvocada en puebladas, organización de base, estados asamblearios y acciones de independencia política que han pasado por arriba a las propias estructuras sindicales; y con sus mesetas, donde el estado de tranquilidad política de las bases solo es aparente.

La asimilación de todo este conjunto de iniciativas con sus pros y sus contras deben formar parte de un marco de reflexión de las vanguardias obreras y populares para avanzar en nuevas instancias de enfrentamiento.

Partimos de un hecho concreto de la lucha de clases en nuestro país. Los ataques a la clase obrera y al pueblo no han quebrado el marco de resistencia y no pueden borrar la experiencia y el aprendizaje de las traiciones y engaños de las burocracias y aparatos políticos burgueses soportados a lo largo de estos meses y de años anteriores, es más: han desnudado sus metodologías insertas en el seno de la clase obrera y el pueblo, como por ejemplo en FATE, y el sentido electoralista y oportunista que los aparatos sindicales y de la izquierda le han impreso al conflicto llevando la legitima acción de los trabajadores a un callejón sin salida donde el único beneficiado fue Madanes y compañía. Por otra parte, la resistencia va promoviendo hechos de lucha que rompen con lo viejo y aunque no tengan prensa constituyen otro aspecto que difícilmente la propaganda burguesa pueda deslegitimar.

El choque contra lo viejo contiene estas premisas, que contribuyen a ir definiendo nuevos escenarios de lucha. El impulso a reuniones y asambleas locales, con trabajadores, con debates participativos, con la plena convicción de que dejando en manos de toda esta clase putrefacta y sus representantes no se puede avanzar en iniciativas que profundicen la resistencia. Masificar la lucha desde las bases obreras y populares debe estar en el centro de todo este marco de reflexión política.

En un escenario mundial donde el sistema capitalista muestra sus permanentes crisis, donde acostumbrarnos a la incertidumbre, los virajes económicos, las políticas reaccionarias y demás males ya no tiene vuelta atrás pone al propio régimen en una situación más que expuesta.

El escape adelante que la propia burguesía pretende con sus planes, dejando a su paso el marco de destrucción del que son capaces, contiene por un lado las premisas de engaños electorales y el circo actual, y por otro, no implica otra cosa que profundizar la lucha de clases desde la organización de base y la unidad de clase, con independencia política, creando y multiplicando las propias instancias de lucha, parados desde un programa revolucionario.

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