
Han pasado ya 33 años cuando nuestro Partido supo identificar con precisión que el Santiagueñazo se definiera tal cual fue abordado en esta nota editorial con otros levantamientos mencionados. Un acierto estratégico en el plano político e ideológico.
Nos aferramos a ciertos principios de la teoría revolucionaria sobre el papel de las masas en la revolución y en ellos hicimos ingentes esfuerzos por introducir ese pensamiento revolucionario, que inmediatamente iba a ser criticado por «derecha» e «Izquierda».
La historia reciente ratifica esa estrategia revolucionaria de esos años, pero a la vez se hace necesario que en el hoy se vayan incorporando las experiencias ya vividas condensadas en estas décadas.
No queremos cansar a nuestros lectores en esta nota con los fundamentos de nuestras actuales posiciones políticas, nuestras tácticas están planteadas en cada posición política frente a un país convulsionado y un mundo que no le va en zaga.
En la actualidad la autoconvocatoria es tomada masivamente, es casi un acto reflejo de las masas cuando se trata de rebelarse ante las injusticias. Bajos salarios, despidos, desocupación, deterioro de los derechos políticos, etc.
A diferencia de viejas e históricas jornadas, a ese movimiento autoconvocado se le adosan hoy las ideas revolucionarias. Hay condiciones que permiten a los revolucionarios explicar a las masas el papel transformador que juegan esas luchas desde la acción directa de los revolucionarios.
Se «acompañan» embrionariamente de la propia espontaneidad de las masas, que golpea como puede los planes de la burguesía, con la introducción, también incipiente, del hacia donde ir en cada enfrentamiento de clases.
Se está caminando y experimentando esa fusión necesaria y como resultado de ella aparecen nuevos desafíos a resolver. Entendemos que para dar pasos sólidos en esa dirección se necesitan «manos», muchas manos que abracen las ideas revolucionarias, el plan revolucionario, el programa revolucionario y para ello hay que seguir construyendo herramientas políticas, organizaciones políticas con independencia de clase.
La construcción de nuestro Partido es un eslabón importante de esta cadena de organizaciones políticas que de una u otra manera se van desplegando como pueden.
Es en este contexto actual que muchas luchas autoconvocadas se han dado en la clase obrera industrial, en los parques industriales; en un momento en donde la clase dominante «aprieta el gatillo» contra nuestra clase. Ha habido una serie de luchas obreras con ese carácter en las décadas habladas, ellas han servido de experiencia para enfrentar los tiempos actuales de resistencia, pero en el hoy el desprestigio de las instituciones de la burguesía y, particularmente, de los sindicatos de peso, están dando paso a que nuevas camadas obreras sean permeables a escuchar el ideario revolucionario.
Esa autoconvocatoria obrera y proletaria comienza a codearse con las ideas de la lucha por el poder. Estos dos aspectos que tratamos del “hoy” de la lucha autoconvocada se entrelazan con las ideas de la lucha por el poder.
Por eso reaparecen con fuerza y vigor las ideas reformistas en el seno de las masas. El accionar independiente de la clase ha echado a andar; y aunque su visibilidad aún no sea tomada en cuenta, es combatida con las metodologías que subestiman a las masas en su papel protagónico de transformación revolucionaria. Esas políticas desprecian todo proceso de lucha autoconvocada, y para ello utilizan políticas de engaño; pero a diferencia del “antes”, ese reformismo que defiende a capa y espada la institucionalidad del poder burgués -fundamentalmente en el parlamento y las «elecciones» del 2027- choca de frente con un pueblo que ha superado esa trampa.
La autoconvocatoria no tiene vuelta atrás, lo dijimos hace muchos años y tuvimos razón, pero ahora se trata de profundizar el carácter de la misma a sabiendas de estos dos aportes que planteamos.
No hay profundidad de la rebelión sin autoconvocatoria y no hay una autoconvocatoria que lleve a cambios revolucionarios sin la existencia de fuerzas políticas independientes de la clase, repetimos, fundamentalmente del Partido que vaya llevando a buen término ese protagonismo ya existente.