
Estibadores del Pireo en Grecia frenan envío de armas a Israel
La violencia sionista no se detiene en los territorios ocupados: un grupo de “colonos” (en realidad, usurpadores) israelíes atacaron a palestinos en la aldea de Tell, al suroeste de la ciudad de Nablus, protegidos por el ejército. Con la excusa de hacer una “caminata o senderismo”, los colonos ingresaron en las áreas A y B de Cisjordania, provocando a los residentes locales que obviamente, salieron a defender sus tierras y sus viviendas. Ante la reacción palestina, los soldados de Israel abrieron fuego. Como resultado de este aberrante hecho, cuatro palestinos resultaron muertos, y también dos miembros de ejército de ocupación israelí y uno de los “colonos”. Una versión indica que durante la “caminata”, uno de estos llamados colonos apuntó con su arma contra un palestino que logró defenderse y sustraerle el armamento, disparando en defensa propia frente a una fuerza muy superior y, además, claramente invasora.Por supuesto, el Ministro de Seguridad Nacional Ben Gvir, reconocido ultraderechista y supremacista anti árabe, le solicitó al asesino Netanyahu bombardear Cisjordania (reiteramos, ocupada ilegalmente por Israel) y destruir las casas de sus habitantes, claramente con el objetivo de matarlos a todos y ocupar más territorio, en especial para los emprendimientos agrícolas. Ben Gvir es un delincuente, un ex convicto acusado de etnocentrismo, que enfrentó cargos contra ciudadanos árabes y en su casa, ostentaba un retrato del terrorista y asesino Baruch Goldstein, tristemente célebre por masacrar a 29 palestinos en Hebrón, en la masacre de la Cueva de los Patriarcas, en el año 1994.
La realidad es que los ataques de los colonos israelíes son moneda corriente en los territorios ocupados de Cisjordania. Y como ocurre de manera habitual, otra vez el ejército y los colonos dispararon indiscriminadamente contra los residentes palestinos. Estos ataques se producen casi a diario, en los cuales son vandalizadas las propiedades de los palestinos, usurpados sus terrenos, sacrificado su ganado e incendiadas sus mezquitas, según noticias de agencia EFE.
“Las fuerzas de la División de Judea y Samaria (Cisjordania) se preparan para lanzar una importante operación antiterrorista y trabajan para arrestar a todos los terroristas involucrados en el ataque”, dijeron las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) en uno de sus comunicados. Claramente, la típica utilización de la provocación previa y la legítima defensa consecuente para lanzar nuevas “operaciones antiterroristas”. De hecho, el primer Ministro Netanyahu, criminal de guerra, define a las aldeas familiares de Cisjordania como “focos de terrorismo”.
Hay que señalar que más de diez ONGs del propio Estado de Israel hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para detener lo que califican directamente como Pogromos organizados por las milicias de “colonos” y el ejército sionista contra los palestinos de Cisjordania.
La terrible situación que atraviesa el pueblo palestino debe estar en la agenda de todos los debates de la clase obrera internacional, para denunciar las atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado israelí, y apoyar en los hechos la causa por un Estado Palestino, como ya lo ha demostrado con diferentes acciones de boicot, por ejemplo, contra las empresas que trasladan armamento para el ejército de Israel.
Así lo demostraron los trabajadores del puerto griego El Pireo, bloqueando municiones, armamento y acero para fabricaciones militares, en 2024 y en 2025. Eso es solidaridad de clase, plasmada en acción. Muy por el contrario, y sirva como ejemplo ilustrativo, el Estado griego es un socio comercial y militar muy importante para el Estado de Israel, a tal punto que le compró el sistema de defensa aérea (el Escudo de Aquiles) por la suma de 2.800 millones de euros.