El parlamento no es garantía de ninguna demanda ni conquista


La quinta Marcha Federal Universitaria tuvo importantes manifestaciones en todo el país.

El dato distintivo de esta marcha fue la inclusión de reclamos como los del financiamiento de la discapacidad, la defensa de los recursos, salarios y jubilaciones. Comienzan a confluir las demandas de una sociedad golpeada por el plan del gobierno y, de esa manera, las manifestaciones escalan un peldaño en el enfrentamiento político

El gobierno intenta demostrar como “un triunfo” el que no se haya conseguido el quórum para la sesión que había sido convocada por los sectores llamados opositores. Pero, más allá que pudo lograrlo por la complicidad de legisladores de todas las fuerzas políticas (incluido el PJ), fue a costa de conceder que la Ley de Tierras siga vigente. Un logro que el movimiento de masas impuso el pasado 6 de agosto y que ya forma parte de las conquistas de dicho movimiento.

Por otra parte, las manifestaciones no pudieron ser desactivadas por esas maniobras ni por los contubernios de los distintos sectores del arco burgués. Está claro que el parlamento no es garantía de ninguna demanda ni conquista. Tirar abajo del DNU 70/23 no depende de las roscas parlamentarias, sino de la necesidad de derrotar el plan del gobierno, del que dicho decreto es una piedra fundamental. Para ello, la rebelión debe seguir adquiriendo fuerza y volumen, ya que es la única vía para conseguir tal objetivo.

La participación de los sectores juveniles se sigue acrecentando y ello ratifica que la base social del enfrentamiento se ensancha, lo que significa un paso importante en la acumulación de fuerzas. Esto queda demostrado en el enfrentamiento contra la represión. Cada manifestación va marcando una decisión de confrontar, de resistir hasta donde hoy dan las fuerzas, fogueando a nuevas camadas de masas.

El poder dominante y todos sus voceros activan sus usinas de propaganda para desprestigiar y demonizar la resistencia y el enfrentamiento, a la vez que justifican y promueven la represión. Ello no deja de ser un intento por mostrarse “firmes” ante el pueblo y, además, seguir promoviendo que las demandas sólo pueden ser conseguidas mediante los caminos institucionales. Incluso varios de los discursos que se pronunciaron desde el palco se refirieron a “saber votar” el año próximo.

Esta defensa de la gobernabilidad que atraviesa a toda la superestructura política y sindical todavía tiene influencia en sectores de masas. Sin embargo, los hechos concretos y el accionar represivo como única respuesta ante los reclamos (mientras el gobierno ignora leyes y fallos judiciales), van haciendo concluir que los mismos caminos que la burguesía propone se cierran cada vez más.

Como decíamos más arriba, el movimiento de masas está haciendo un camino de acumulación de experiencia y de fuerzas en el enfrentamiento al gobierno. Además de las manifestaciones como la de ayer, y las que puedan venir, se debe seguir construyendo el camino de la rebelión desde las bases en cada lugar de trabajo, estudio y vivienda; organizar las fuerzas de la clase obrera y el pueblo sin mendigar huelgas generales a las conducciones sindicales traidoras; cada pelea contra los despidos, por salarios, por mejoras en las condiciones de trabajo y de vida, debe tener el norte de la rebelión.

Empezando por donde estamos, sumando fuerzas desde abajo, para consolidar una fuerza de masas que esté en condiciones de derrotar el plan del gobierno y la burguesía.

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