En Chubut: ¡Nada que festejar!

Esta última semana se realizó una asamblea informativa para los compañeros del yacimiento de Manantiales Bher, donde hubo varios anuncios por parte de la comisión del sindicato petrolero. En la misma se habló sobre la concesión del área a la empresa PECOM y sus inversiones a realizar, donde se hizo hincapié en la vuelta de varios equipos de torre que no estaban operando y por los cuales muchos compañeros siguen en la casa, mientras otros ya se fueron con los retiros involuntarios: sin duda fue una pulseada que se ganó a partir de la presión por la incertidumbre de que muchos compañeros  podían perder su puestos de trabajo si PECOM no invertía lo que había prometido y después se negaba hacerlo.

No les quedó otra que ponerse al frente de este reclamo a la conducción y llegar a un acuerdo, donde se logró el compromiso de una inversión de 800 millones de dólares por parte de la operadora, tanto en producción como en costos operativos. Esta presión de los obreros para que se reactive la producción se da en el contexto de que se sabe que las empresas están especulando con bajar la producción para meter la flexibilización laboral.  No queremos decir con esto que los capitales cedieron “benéficamente” a las demandas de la clase: si lo hicieron es porque hay una enorme tajada de ganancias detrás de esta inversión.

Sin duda esto trae cierta tranquilidad en los compañeros ¿Pero a cambio de qué? Se van a seguir ofreciendo retiros voluntarios a todos aquellos que se quieran ir: sabemos que después terminan obligándolos; se van a perder empresas contratistas en el camino dijeron, sabemos que en esos famosos traspasos también venimos perdiendo compañeros, que muchas veces algunos por su voluntad toman los retiros, pero no se recupera el puesto de trabajo porque no ingresa nadie por ese compañero que se va. Eso significa que las operadoras con complicidad del sindicato siguen aplicando el ajuste que necesitan para recuperar su tasa de ganancia.

Se anuncia que el convenio va seguir siendo respetado por un año más, pero con algunas modificaciones. Es un logro parcial porque seguramente van a avanzar en condiciones de trabajo, que en los hechos ya lo están haciendo. Especulan con las elecciones del próximo año, que “dependiendo de quién gane” se puede o no perderlo. Llaman a «votar bien» porque “son ustedes los que lo votaron” les dijo Ávila a la asamblea, responsabilizando a los trabajadores de la situación que se vive.

Anuncian la homologación del último aumento que fue conseguido de manera no remunerativa, como vienen haciendo y ya nos acostumbraron, que son cifras que no tiene nada que ver con la perdida de nuestro poder adquisitivo, porque somos nosotros lo que sabemos que la guita no rinde como antes, que los compañeros se desesperan por hacer horas extras para poder vivir bien y esto lleva a mayor explotación y que siga siendo un problema la desocupación, porque así no se generan ingresos.

Ávila justifica su voto positivo en contra de Ley que protege a los glaciares de la minería, diciendo que es una solución en lo inmediato para terminar con la desocupación, confundiendo y no diciendo la verdad: que la minería solo deja grandes ganancias para las multinacionales, que son capaces de arrasar con nuestras reservas de agua y que se tardan casi 10 años en activar una mina para que genere puestos de trabajo directo.

Anuncia que le pidió al gobernador y a YPF que deje los equipos de AESA para la empresa estatal Petrominera, y de esta manera contar con equipos propios para las operaciones. Si realmente lo quiere hacer ¿por qué no llamó a movilizar a los trabajadores para explicar bien cuál es su verdadera intención y que los trabajadores decidan? No se debe pedir permiso, hay que tomarlos.

 

¿Qué deberíamos hacer?

Primero que nada recuperar nuestro método de organización, realizando asambleas resolutivas donde todos los compañeros puedan plantear su opinión y se haga lo que la mayoría decida, para ir a  fondo contra los planes del Gobierno de Milei, Torres y las operadoras petroleras, que cargan un ajuste fenomenal sobre nosotros favoreciendo a las patronales, en un momento donde las operadoras gozan de mayores ganancias, con un barril que promedia los 100 dólares producto de la guerra en Medio Oriente, sin poner un mango en nuevas inversiones; plantarnos a defender nuestras conquistas y derechos para que no se permita que se modifique nuestro convenio ni ahora ni en un año; pelear por un verdadero aumento salarial acorde al costo de vida de nuestra ciudad y que sea remunerativo; exigir que cumplan sus planes de inversión las operadoras con todos los compañeros adentro y no permitir que se vaya nadie más, y empezar a recuperar puestos de trabajos para los miles que se quedaron afuera este último tiempo. No debemos dejarnos manipular políticamente con que tenemos que esperar 18 meses para volver a votar y esperar un cambio favorable, siempre detrás de los partidos tradicionales que nos llevaron a la situación actual.

Debemos prepararnos para derrotar el plan del gobierno con una rebelión obrera y popular, siendo los que impulsemos la unidad con los compañeros desocupados y demás sectores que están cada día viviendo peor en la cuenca. Ya estamos en una situación desesperante, empecemos la organización desde cada empresa realizando asambleas, recuperando nuestra democracia para pelear desde lo más mínimo hasta los problemas centrales. Todo acto de resistencia es de gran importancia para volver a reconquistar nuestra metodología de lucha, la del  trabajador petrolero, y mantener viva la conciencia de clase que nos quieren borrar.

Nada se logró en nuestra historia sentados en casa y sin tomar en nuestras manos los problemas, no sigamos esperando soluciones desde arriba, busquémosla de abajo.

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