
Mientras el pueblo sufre día a día las consecuencias directas de este plan, que la burguesía está llevando adelante de la mano de este gobierno, vemos imágenes de funcionarios, políticos, sindicalistas que, en programas de televisión, reportajes y pseudocampañas se ríen entre ellos, ante chistes, posando en fotos, y también cuando se nos ríen en la cara con sus mentiras. Risas, sonrisas socarronas, que encubren la perversidad de una clase social que disfruta de los palos a los laburantes, a los jubilados/as, a los pobres, de la humillación al que se la rebusca, de goce ante la quita de medicamentos y derechos a los más vulnerables de la sociedad (discapacitados/as, niños/as, abuelos/as, etc.)
¿De qué se ríen? ¿Del hambre que comienza a extenderse a lo largo y ancho del país?, ¿de la pobreza que se profundiza?, ¿de los suicidios de los jóvenes, de los abuelos y abuelas sin medicamentos y jubilaciones de indigencia?, ¿de familiares con personas con discapacidad casi sin coberturas?, ¿de laburantes con salarios de pobreza y tarjetas colapsadas?, ¿de la desnutrición y la droga haciendo estragos en el pueblo trabajador? ¿del colapso del sistema de salud? ¿de la desesperación de ese obrero u obrera que es despedido?…
¿De qué se ríen? Es la pregunta. Y la repuesta está en la acción cotidiana, paciente y la bronca que se va acumulando. Sí, la respuesta no es a la pregunta en sí, sino el camino que debemos recorrer para borrarles esa risa. Que la acumulación de esa bronca se vaya transformando en un profundo odio de clase a esa risa o sonrisa perversa de esta nueva casta de miserables. Que al igual que los anteriores que detentaban poder y gobierno, hablaban (y hablan) de capitalismo humano, de derrames necesarios que ya vendrán cuando el derroche de sus banquetes y caigan hacia abajo.
Estos años y años de sufrimiento, y empeoramiento cotidiano de nuestras condiciones de vida, nos va curtiendo, nos va enseñando. La violencia de este sistema nos golpea, nos dobla, pero aún no nos derrota, que es lo que ellos quieren.
Son tiempos de resistencia activa, eso lo vemos todos los días con los cientos y cientos de conflictos, luchas y acciones que el proletariado viene transitando. También hay una solidaridad que va caminando en el seno de las masas, que va construyendo unidad por ese abajo profundo.
Mientras ellos se ríen y gozan de este momento, la clase trabajadora ensaya y acumula experiencia y fuerzas. Será tarea de las vanguardias proletarias, de esas avanzadas que van tomando conciencia, profundizar este camino de rebelión que tenemos que parir.
Hay algo que está crujiendo por abajo, y va sentando las bases de los futuros enfrentamiento de clase. Ese enfrentamiento directo, que les va a borrar la risa de sus caras.