El conflicto se ha politizado y la clase obrera tiene que adquirir confianza la independencia de clase.
La burguesía sí actúa como clase, ellos van por sus intereses. Hoy, agentes del gobierno de Kicillof, con ausencia o vista gorda del Gobierno Nacional, entraron a la fábrica con la policía para dejarla inoperativa.
En el conflicto, la clase dominante, entiéndase la empresa de Madanes y las ya nombradas instituciones, utilizan a la familia obrera con puros fines electorales. El 2027 está cerca y tan lejos según la lucha de clases.
El SUTNA y las fuerzas electorales presentes en el conflicto, con sus aparatos de por medio, le ruegan a la Justicia y al Gobierno de la Provincia que ponga en marcha la empresa, dcien que hay que «buscarle la vuelta legal» para que eso ocurra.
Pero hoy la clase burguesa realizó una provocación a pesar de los ruegos vergonzantes de los «combativos» que respetan la ley burguesa, mientras los propios burgueses se ríen de sus propias fechorías.
Si aún hay conflicto es porque sigue existiendo la disposición a la lucha. La provocación terminó, pero hay que elevar el grado de politización que separe la «paja del trigo»: quienes están de lado de la burguesía y quienes están del lado de la verdadera justicia obrera.
En la base y en un sector de compañeros decididos existe cierta confusión, compañeros combativos, dispuestos a la lucha, pero al no tomar suficiente fuerza la organización política independiente aún hay un terreno de vacilaciones.
Es tarea de los obreros de FATE elevar la conflictividad a la vez que se debe elevar el grado de organización asamblearia; y elevar el grado de conciencia de que este conflicto adquiere dimensión nacional y es parte de un todo que está intentando romper con todo tipo de burocracias que -de hecho- han servido a la clase dominante.