Hace unos días se viene produciendo un proceso de rebelión de las masas obreras y populares en Bolivia. Al momento de salir esta nota los enfrentamientos se producen en varios lugares de Bolivia, y el epicentro central ya está instalado en la propia La Paz (donde se concentra parte de las instituciones principales del poder burgués).
Hace 3 semanas atrás, aproximadamente, comenzaron a endurecerse algunos reclamos y se lanzaron los piquetes en las rutas. La COB (Central Obrera Boliviana), comenzó planteando un 20% de aumento salarial, pero la radicalización del conflicto con los mineros a la cabeza (confrontando con dinamita en mano) y la organización campesina “Ponchos Rojos”, llevó a que se instale como consigna política central la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Presidente que asumió el gobierno hace apenas 6 meses.
A la rebelión se sumaron maestros y maestras, las juntas vecinales y así el conflicto se va extendiendo y profundizando.
El saldo de los enfrentamientos, al momento de cerrar esta nota, es de 4 hermanos bolivianos asesinados por la represión de las fuerzas policiales y militares del estado burgués. Pero esas mismas fuerzas represivas han sido desbordadas y han tenido que retroceder ante los embates combativos del pueblo en general, en estas jornadas.
Los videos que circulan son contundentes: No se retrocede, sino que se avanza hacia un levantamiento de masas más generalizado.
Por estas horas la burguesía está muy preocupada de que esto no produzca algún tipo de “contagio” en algún país de la región. Hay que tener en cuenta que la semana pasada también se ha vivido en Chile, movilizaciones y enfrentamiento callejeros, donde nuevamente sectores estudiantiles son sus protagonistas directos.
Por más que la quieran ocultar y plantear que es cosa del pasado, la lucha de clases existe, se profundiza y va abriéndose paso ante la mirada desconcertada de progresistas y reformistas. Que seguramente intentarán, como buenos bomberos, desviarla de su curso llevándola a los carriles de la institucionalidad burguesa.
Desde el campo de la revolución, en la Argentina, tenemos que levantar la solidaridad de clase con la clase obrera y el pueblo de Bolivia. Esa solidaridad internacionalista tiene que ser práctica. Para ello el planteo táctico de nuestro Partido, en Argentina, empalma con el proceso abierto en Bolivia: Impulsar la rebelión obrera y popular para derrotar los planes del gobierno.
Organizar fuerzas desde abajo, agitar la Rebelión y movilizar por las demandas más sentidas, debe ser el norte en esta situación de resistencia en nuestro país.
Los docentes autoconvocados y el pueblo de Catamarca, el pueblo originario en Pampa de Indio (Chaco) y amplios sectores proletarios en distintas provincias de la Patagonia viene “amasando” esa rebelión. Multipliquemos los esfuerzos y unamos fuerzas en esa perspectiva.
No queda otra: REBELIÓN OBRERA Y POPULAR, acá en Argentina, en Bolivia y en toda América.