La legalización de los asesinatos laborales


Cuando hablamos del capital monopolista sosteniendo las cuerdas del estado y decimos que es una herramienta al servicio de los negocios; nos referimos, sí, al aspecto económico, en el cual necesariamente el sostenimiento de las ganancias de ese capital y en el marco de una crisis capitalista sin precedentes y estructural, se efectúa sobre ajustes brutales a las condiciones de vida del pueblo; pero esa dominación (que se ejerce con cualquiera que gobierne), tiene otros aspectos que son necesarios para sostener ese apriete.

Uno de esos aspectos, es la legalidad, o lo que es lo mismo, lo que el sistema debe reconocer como legal para que el capital parasitario se reproduzca, sin importar cuál sea el costo en vidas humanas o de la naturaleza en general.

El mismo capitalismo que, para luchar contra el avance de las ideas comunistas en la clase obrera, mentía descaradamente hablando de “derechos progresivos”, de “justicia social” y “derechos del trabajador” -aunque claramente en los hechos esto no sucedía-; hoy no tiene más remedio que enarbolar como bandera el sojuzgamiento de la clase trabajadora pretendiendo disfrazarlo de libertad.

El día 12 de mayo, por resolución unánime, en una página más -que se suma a las tantas-, de infamia judicial, los jueces Federico Sommer, Lisandro Borgonovo y la jueza Alina Macedo Font (nombres que deberían quedar inscriptos para siempre como cómplices asesinos de la clase trabajadora), absolvieron a las cinco personas acusadas por la explosión ocurrida en septiembre de 2022 en la refinería New American Oil (NAO) de Plaza Huincul, que provocó la muerte de los trabajadores Víctor Herrera, Gonzalo Molina y Fernando Jara. [1]

Es decir, legalizaron el asesinato laboral.

A pesar de la inmensa lucha que llevaron adelante los familiares de estos trabajadores, a pesar de todas las denuncias, a pesar del apoyo de la comunidad -que en muchos casos fue silenciado mediante amenazas de despidos, aún en otras empresas-, a pesar de todas las pruebas, en un fallo aberrante del que algún día deberán rendir cuentas, estos “jueces” decidieron culpar a los trabajadores de su propio asesinato laboral.

Para ello, dieron por plausibles hipótesis del hecho insostenibles aportadas por la defensa; cuando existen estudios profesionales, antecedentes, testimonios de la responsabilidad empresaria. Agregamos que, a la fecha, la empresa ya empezó a despedir a quienes declararon la verdad en la causa.

Para dejar bien claro quiénes son los dueños de la “justicia”, agregamos que el primer liberado de todo cargo, tras la figura de la “probation” fue el Gerente General de la empresa Rodrigo Arias. Ni que hablar que la propia legalidad del sistema no permite esa figura para un hecho como el de la causa, mucho menos sin el consentimiento de los familiares, pero como venimos diciendo, la legalidad de la burguesía es la que sirve a los negocios.

Los otros cinco acusados, ahora liberados, eran dependientes de la firma con cargos de control y un auditor externo: Guido Torti, jefe de planta; Silvio Saibene, jefe de mantenimiento; Gimena Brillo, licenciada en Seguridad e Higiene; Alfredo Eduardo Novaro, auditor externo de NAO y Natalia González técnica en Seguridad e Higiene.

Al día de ser escrita esta nota (15 de mayo), se encontró otro trabajador petrolero que fue asesinado por los negocios capitalistas en el yacimiento Sierra Barrosa, por aplastamiento por caños que cayeron sobre el mismo. El trabajador murió el jueves sobre las 19/20 horas, pero recién fue encontrado el día viernes por la mañana con el cambio de turno, doce horas después.

Estos no son hechos aislados; en el trabajo petrolero, tanto trabajadores y trabajadoras como familiares, saben que “salen pero no se sabe si vuelven”. Así de cruel con la clase obrera es este negocio que hoy, en Vaca Muerta, otorga récords de ganancias a las empresas. Sobre la guerra, el ajuste y condiciones de trabajo asesinas, YPF reconoce en el primer trimestre de este año, una ganancia neta histórica de US$ 409 millones.

Por eso debemos hacer “lo imposible” (como decía el Che), porque no hay salida alguna para la clase trabajadora en las instituciones de quienes nos asesinan, amenazan, despiden, hambrean porque aumenta sus ganancias. Esto se termina si nos unimos para pelear, con la forma gestada al calor de las luchas obreras: la asamblea, la democracia directa y la acción directa.

Nuestra clase obrera, y la petrolera en particular tiene una historia de lucha que hay que recuperar, desatar, porque como también decía el Che, sí el presente es de lucha, el futuro es nuestro.


[1]  Para quienes deseen profundizar sobre este hecho y la evidente responsabilidad empresaria en la muerte de estos trabajadores, dejamos el link a dos notas de esta página y un documental hecho por los familiares, estrenado recientemente:

https://prtarg.com.ar/2022/09/23/petroleo-y-superganancias-tres-muertos-en-plaza-huincul/

https://prtarg.com.ar/2025/05/03/sin-justicia-no-hay-paz/

https://youtu.be/REdEXeELBds?si=p3dh8aQnfVpCua9j

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