Uno de los aspectos donde con más furia se manifiesta la competencia entre las distintas facciones del capital intermonopolista se da en la feroz embestida contra las y los trabajadores para imponer “reducción de costos”: reducción salarial y aumento de la productividad.
En el marco de esta anarquía imperante, la burguesía monopolista busca desesperadamente afincarse y garantizar las mayores ganancias allí donde estén facilitadas las condiciones políticas para ello.
No sólo compite por las condiciones económicas sino -fundamentalmente- por las condiciones políticas (lo que definimos como su intento de disciplinamiento) imponiendo estas políticas de reformas laborales y demás condiciones de superexplotación en diversos países del planeta.
Pero a diferencia de otras épocas, donde la oligarquía podía llegar a centralizar políticas planetarias y ciertos horizontes futuros, hoy pasa lo contrario. El peso de la anarquía imperante y la competencia intermonopolista traban estas posibilidades.
La reciente cumbre entre Trump y Xi Ping en donde se habló de “reducciones impositivas”, de los “problemas” que acarrean las guerras y demás etcéteras, lo que busca es “destrabar” una serie de medidas a nivel global que pretenden los monopolios para continuar con sus “inversiones”.
Pero –más allá de los matices que dejan trascender- todo esto va acompañado de políticas de achatamientos salariales que impulsan tanto el gobierno chino como el de los EE.UU. Es decir: pese a sus “disputas”, la salvaguardia de los negocios debe quedar en pie, el carácter político de las acrobacias que están obligados a realizar para encausar la marcha de los negocios, contiene esa premisa. La misma está asociada a la subsistencia del sistema y pretende un engaño en el que nadie cree.
En la búsqueda de reducir los costos al menor salario posible, los monopolios intentan establecer un marco político para la reducción de los mismos. Marco que, avalado por los Estados a su servicio, con leyes generales que viabilicen nuevos convenios como en Francia o en Chile; por medio de convenios sectoriales como en China o en los EEUU; o directamente de modo compulsivo por decretos o una ley como en Argentina, intentando evadir el rechazo a las mismas y desde esos dictados borrar hasta las más elementales conquistas laborales.
Todas estas políticas golpean de lleno el día a día de las y los trabajadores, y los pueblos, y allí es donde comienzan a ser rechazadas (1), más allá de las extorsiones y de transitar una etapa con falta de empleo, como ocurre en nuestro país.
Comienza a dibujarse un año con un contorno más amplio de lucha, que incluye la defensa de las libertades políticas pisoteadas y hace más difícil que el poder actúe libremente.
Un cuadro de situación que expone la lucha de clases y el complejo condicionamiento político a los monopolios y sus gobiernos, que los condiciona y en muchos casos los hace retroceder.
Y esto ocurre por más leyes y decretos que saquen a espaldas de las y los trabajadores.
Esa es la base real donde se asienta el estado de incertidumbre que tanto les preocupa a los poderosos. Al mismo tiempo que va creciendo una respuesta desde abajo, donde comienza a practicarse un estado de asamblea y debate que hace crecer el contenido de una forma de democracia de superior: la democracia obrera.
La crisis del capitalismo es estructural, y en este marco, la competencia intermonopolista con todos sus condimentos de productividad, reducción salarial y explotación no pisan en terreno firme.
El problema es que políticamente no pueden resolverla y allí está la incapacidad de la burguesía para poder gobernar en aguas calmas. Los medios propagandísticos del sistema hacen esfuerzos denodados para esconder esta realidad, al mismo tiempo que intentan desconocer desde lo ideológico el papel transformador de la historia, que hay nuevas mayorías de trabajadores y trabajadoras que comienzan “a jugar” más incisivamente, más decididamente.
Sobre la base de esta situación se entreteje un camino revolucionario, donde van madurando condiciones para nuevos saltos de calidad, que solo se darán allí donde las organizaciones revolucionarias nos constituyamos en verdaderas herramientas de la lucha por el poder.
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(1) Ver en esta misma página: https://prtarg.com.ar/2026/04/29/un-abril-de-lucha-de-clases-prepara-un-1-de-mayo-de-alta-conflictividad-proletaria-mundial/