
Los prácticos, pilotos y baqueanos de buques decidieron un paro de actividades por tiempo indeterminado que comenzó el pasado domingo.
La medida es en contra del decreto 690/2026, promulgado por el gobierno de Milei y redactado por el inefable Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación y Transformación del Estado.
Con la medida tomada, el ejecutivo pretende bajar costos en el transporte, con lo cual apunta, por distintas vías, a bajar los ingresos de esos trabajadores. Al respecto, aclaramos que la actividad de este personal es tomar el comando de los buques (Bulk Carriers o graneleros), Portacontenedores, Multipropósito, Roll-on/Roll-off (Ro-Ro para transporte de vehículos y maquinaria), Frigoríficos (reefers), Cisternas (transporte de aceites y sustancias líquidas) y otros, para navegar en ríos, canales y puertos.
Actualmente, los salarios de este personal especializado están en relación al monto de la carga que transportan los buques a los cuales se les hace el practicaje, y el gobierno pretende fijar un importe fijo y limitado, explicaba un vocero de los prácticos, pilotos y baqueanos.
Además, impulsa la incorporación de personal idóneo y abrir la actividad a que los propios buques del exterior traigan sus prácticos a partir de la experiencia lograda en viajes anteriores.
Al menos 140 buques quedaron en rada, incluso uno de gran porte, el White Marlin vinculado al proyecto Vaca Muerta VMOS (Vaca Muerta Oil Sur). La pérdida de dinero es cuantiosa y numerosa, además, la cantidad de empresas exportadoras afectadas por la medida. Es ocioso recordar que el gobierno es el único responsable de tal situación frente a los monopolios a quienes sirve.
Ante la intimación del gobierno para que cesen su medida y se reúnan con las agencias marítimas para destrabar la situación, el personal respondió que para sentarse a conversar primero se debe suspender o anular el decreto.
En el día de la fecha, el ejecutivo comenzó a enviar cartas documento a todo el personal enlistado amenazándolo con tomar medidas que podrían alcanzar su expulsión de la actividad e iniciarle causa judicial por perjudicar el libre comercio exterior, mientras en voz baja se planteaba una reducción porcentual de los salarios a cambio de la suspensión del decreto, esto último por la posición firme de los trabajadores.
Durante la tarde, algunos medios informaron que el gobierno cedió y suspendió el decreto, ante lo cual los trabajadores resignaron un 20% de sus ingresos.
Hoy el conflicto está en esa situación. Veremos a futuro…
A modo de conclusión enumeraremos algunos puntos que consideramos destacables:
- La fuerza enorme que sólo 450 trabajadores pueden desplegar en contra de la burguesía.
- Si bien los trabajadores resignaron un 20% de sus ingresos, el gobierno debió suspender el decreto dando marcha atrás a la desregulación que pretendía imponer desde una posición de fuerza.
- A pesar de su dispersión dada por el tipo de actividad estratégica que desarrollan en un extenso territorio que abarca desde el sur del país e incluye más de 40 puertos, estos trabajadores logran asestar un golpe en un punto sumamente sensible a un conjunto de empresas monopolistas. Esta contundencia operó sobre la actitud del gobierno.
- Dejan, una vez más, en evidencia al gobierno que recita su cantinela preferida (como lo hace, por ejemplo, referido al tema de la morosidad en el pago de las deudas del público que pide préstamos para llegar a fin de mes), asegurando que el conflicto es entre privados y que el Estado no debe intervenir… Aquí sí interviene y también lo hace fijando límites a las paritarias, entre otros casos.
- Ponen al gobierno en la encrucijada de utilizar la represión como única vía para poder superar el conflicto a favor de su política y de los intereses monopolistas.
- La actitud de los prácticos, pilotos y baqueanos, ratifica una vez más el estado de resistencia de los trabajadores a las políticas reaccionarias del gobierno y sirve de nuevo ejemplo para el proletariado argentino y regional.
- Se aporta un nuevo argumento dado por este hecho, de que la lucha no es sólo económica sino política en contra de la voracidad de la burguesía y su gobierno de turno, es decir, clase contra clase.