Transformar la resistencia en rebelión

 

Las condiciones de vida del pueblo, de la clase obrera y el conjunto de las y los trabajadores, empeoran mes tras mes, semana tras semana, de forma acelerada y sostenida. No queremos redundar en hechos que todos conocemos y que padecemos a diario. Solo repasemos algunos.

Como el salario no alcanza, reducir la inflación a un dígito, enarbolado como “logro” del plan económico, ya es parte del decorado general, no sirve. Gran parte del sueldo se agota ni bien cobramos porque hay que pagar cuotas de préstamos, tarifas, y lo que resta no alcanza para nada. El número de familias endeudadas es récord. Los jubilados no solo saltean comidas (como muchas familias, hay que decirlo) sino que además se mueren antes de tiempo porque no pueden comprar medicamentos y sostener los tratamientos. Hay más casos de desnutrición, de tuberculosis, de sífilis, de sarampión. Retorno a la Edad Media en pleno Siglo XXI, en el país de los alimentos (porque Argentina produce alimentos para 500 millones de personas) y de enorme variedad de recursos naturales, en el país con un sistema de salud otrora envidiable.

Viajar, se vuelve una odisea, no hay plata que alcance para cargar la Sube y otros medios de pago. Salimos a la calle y vemos cada vez más hombres, mujeres y niñeces del pueblo viviendo a la intemperie. Vemos cómo bajó el consumo de carne y de leche. Sí amigos, en el país de la Pampa Húmeda, uno de las regiones más productivas del mundo!!

Entiéndase: quisimos ser breves, pero es demasiado. Es mucho lo que pesa sobre nuestras espaldas. Es agobiante, estamos cansados.

Además, se han probado diferentes recetas digamos, sobre la base del menú que ofrece este sistema de la democracia burguesa: nada ha servido. Porque las instituciones de este sistema no representan los intereses de la mayoría del pueblo. Así de simple. Si fuera distinto, no habría por qué  militarizar el Congreso cada vez que sale un proyecto de ley. A qué le temen?

Porque es claro que ya todo el mundo sabe que de esas instituciones podridas (Parlamento, Poder Ejecutivo, la Justicia, los sindicatos) nada bueno puede salir para nosotros.

Ya no sirve ir a votar. Es irreal, cómo diría Hegel, el brillante filósofo del método dialéctico. Él decía: una cosa no es Real por el simple hecho de existir. Para que algo sea Real, tiene que ser también necesario. Y esta democracia de mentira, ya no es necesaria. Hace falta algo nuevo, una democracia de nuevo tipo, que sirva a los intereses de quienes trabajamos y producimos la riqueza.

Y cómo cambiamos una cosa por la otra? Porque esa democracia obrera que es absolutamente necesaria, por el hecho de serlo, es Real, mucho más Real que la democracia burguesa. Entonces, falta pasar a la acción, o profundizar acciones que están, todavía de manera incipiente, apareciendo. Hay que darle a este sistema un empujón al vacío. El camino para hacerlo es justamente el de profundizar las acciones que transformen, desde cada puesto de lucha,  la resistencia en rebelión.

 


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