«Ley de Tierras»: una herida profunda que golpeó a la burguesía y su gobierno


Las masivas manifestaciones que ayer inundaron el país en contra de la llamada “Ley de Tierras”, fueron la culminación de semanas de agitación y toma de postura social respecto del tema.

Como en otras ocasiones (el 24 de marzo o las marchas universitarias) el movimiento de masas supo crear una hendija que se fue ensanchando, al punto que la ley votada en el Senado es un remedo del texto original.

Fueron borrados capítulos enteros de la misma (como el de la “extranjerización” y el manejo del fuego), lo que constituye un golpe importantísimo contra el gobierno de Milei.

Un golpe que no es mortal pero que acumula en la dirección y las aspiraciones que las masas están expresando. Golpear con lo que se tiene a la mano, desde abajo, sin esperar reacciones de la súper estructura institucional, sino provocando que la misma se vea obligada a dar marcha atrás.

Como todo en la lucha de clases (más todavía en la etapa de la resistencia), muchas veces los resultados no son los queridos por ninguno de los contendientes. Pero en esta situación, lo que queda claro es que la lucha y la confrontación sirvió para ponerle un freno a las políticas del gobierno de la burguesía.

Que no avancen como ellos pretenden es parte de esa acumulación de experiencia, de constatar que es posible golpear, de ir sumando confianza en las fuerzas propias del pueblo movilizado.

En esta misma semana, además de lo ocurrido ayer en el Senado, el gobierno debió hocicar ante el paro por tiempo indeterminado de los prácticos, trabajadores que ingresan los barcos a los puertos y que, con una contundente medida, consiguieron hacer caer el decreto que desregulaba su actividad. Además, la masiva huelga docente que se llevó a cabo en todo el país certifica que existen condiciones por abajo para emprender lucha y reclamos postergados por las direcciones sindicales y que las bases arrancan con determinación en la ejecución de las medidas.

Estos ejemplos tienen directa relación con el rechazo social y político que importantes sectores del pueblo trabajador expresan contra las políticas del gobierno. Éste intenta retomar la iniciativa, pero la misma se encuentra condicionada sensiblemente por el repudio de una mayoría cada vez más extensa y profunda que expresa el creciente descontento ante la acuciante situación económica y social del pueblo trabajador.

Reiteramos que todavía no son golpes mortales, pero sí heridas profundas que abarcan no sólo al gobierno de turno sino a toda la institucionalidad burguesa, enmarañada en las disputas electorales para 2027 y divorciadas de las aspiraciones inmediatas del movimiento de masas.

Es muy importante que, en cada lugar de trabajo, de estudio y de vivienda, se realice esta lectura de la situación política. El objetivo debe ser seguir organizando las fuerzas que hoy están dispuestas al enfrentamiento, en el camino de promover la necesaria rebelión de las masas trabajadoras, como la respuesta política que necesita el movimiento para fortalecerse y, en definitiva, estar en condiciones de hacer caer el plan del gobierno.

 

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