¿Sabías qué…?


Como venimos insistiendo desde nuestros diversos medios de propaganda, la crisis que atraviesa el sistema capitalista es económica y política.

Nos centraremos en este último aspecto y resaltaremos la idea de que para sortear estas crisis el sistema capitalista necesariamente debe tender a la centralización política en un mundo ya globalizado.

Dos hechos de suma importancia- entre tantos otros-  han sucedido con escasos días de separación.

Por un lado, se firmó el «Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca» en el Palacio Al-Safa de La Meca, el 7 de agosto. Turquía, Arabia Saudita y Paquistán los firmantes, invitado: Egipto.

El otro hecho a tomar en cuenta es la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) celebrada en Biskek, Kirguistán. Allí participaron: Xi Jimping por China, Vladimir Putin por Rusia, Masud Pezashkian por Iran, Narendra Modi por India, Recep Erdogan por Turquía, en calidad de país invitado miembro de la «OTAN». Además, estuvieron presentes los presidentes de Paquistán, Bielorusia, Kirguistán, otras naciones de Asia Central y -entre otros «destacados»- el secretario general de la ONU, Antonio Gutiérrez.

En pocos días se concretará la reunión de los BRICS, completando una ajetreada lista de «encuentros» políticos para «salvar» al sistema capitalista.

¿Por qué hacemos acento en estos encuentros y no los realizados en «occidente»?

Es que en los medios de «desinformación» de todo tipo abundan -y hasta diríamos, cansan- en señalar los constantes desencuentros y contradicciones que aparecen por ejemplo en la OTAN.

Las dos menciones que hacemos de esos encuentros que aparecen como procesos de unidad política frente a las crisis recurrentes, son solo manifestación de lo contrario. Es que la primera reunión presenta a Paquistán, poseedora de la bomba nuclear, anfitrión y garante de ese pacto, cosa que de hecho divide y debilita políticamente tanto a la alianza norteamericana/israelí como a todo el arco de presión existente en Medio Oriente.

El segundo encuentro abunda en el carácter «unitario» de toda la región para sortear la crisis económica, pero enmaraña políticamente el sistema capitalista a nivel global.

La presencia de Turquía en el evento agita las aguas de por sí turbias, fundamentalmente en el Mar Negro, Mediterráneo y los Balcanes.

La globalización necesita de una centralización política universal del capital financiero pero la disputa propia de esta competencia por los mercados no vaticina buenos resultados.

En estos marcos complejos Xi Jimping visita Egipto en vistas de una intervención directa por los recursos en África que ya no son solo materias primas sino mano de obra intensiva, barata, para garantizar infraestructura y producción a un dólar por jornada.

No hay planes de paz y alianzas duraderas entre los intereses monopolistas en juego.

No hay alianzas duraderas y estructurales, no hay «Occidente y Oriente», hay competencia y guerras interimperialistas.

Si queremos abundar en la crisis política veamos el proceso de la guerra arancelaria de EEUU-Canadá o la amenazante crisis de deuda que atraviesa el propio EEUU y el riesgo que conlleva el aumento del endeudamiento a la hora de emitir deuda para pagar deuda. Los mercados en crisis de nervios. EEUU amenaza a Corea del Sur con restablecer el diálogo con Corea del Norte, a la vez que este país se compromete a enviar tropas a Ucrania y de ser necesario a otros frentes en disputa.

Los pueblos del mundo resisten.

En el hoy se están mostrando las miserias del fracaso del sistema capitalista para dar respuestas a las problemáticas de explotados y oprimidos, pero si bien existe una dinámica propia del sistema para transitar estas crisis que son propias del mercado, como revolucionarios y revolucionarias debemos resaltar el marco de lucha de clases que se va dando en el mismo momento y en los mismos lugares en donde aparecen engañosamente salidas políticas unitarias y centralizadas del gran capital. Llámese OTAN, OCS, BRICS, ONU, etc.

Huelgas de Airbus en España, Francia y el Reino Unido poniendo en las calles a miles de trabajadores y trabajadoras en un marco de solidaridad internacional inédito. En Corea del Sur, 40.000 trabajadores de Hiunday están en huelga por primera vez en una década. Los trabajadores de Boing van a una huelga, son 17000 miembros en las instalaciones de la empresa en Washington y Estados cercanos. En Egipto, huelga general de obreros y obreras textiles. Y así podríamos “agobiar” a nuestros lectores de cómo en esos países la lucha de clases se expresa en una resistencia en ascenso a nivel global.

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