Comodoro Rivadavia: trabajadores petroleros, primera variante del ajuste


Cada día que pasa en la industria petrolera seguimos enterándonos de más pérdidas de puestos de trabajo en diferentes empresas, la mayoría bajo los famosos retiros voluntarios que son festejados por la conducción del sindicato como “grandes acuerdos.

También siguen los despidos “por goteo” y muchos compañeros quedan en el camino en los traspasos de empresa: caso puntual el de AESA, donde 25 compañeros se quedan sin continuidad laboral. Y así podemos mencionar muchos más que en cada traspaso o reestructuración (como le dicen los patrones y el sindicato) pierden sus puestos de trabajo, acorde a la política impulsada por las operadoras de seguir bajando el costo de producción.

Donde los trabajadores somos la primera variante del ajuste con la complicidad tanto de Jorge Antonio Avila (Secretario del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del sur del Chubut) como de los gobiernos nacional y provincial, que dan todo el marco político para poder hacerlo.

Las operadoras se proponen bajar al máximo posible el personal directo de la industria y lo vienen manifestando públicamente, como es el caso de un Ceo en el último encuentro del IAPG, donde expresó: “que del año 2001 hasta el 2023 la producción bajó un 30% y en todo ese periodo la plantilla de personal se duplicó» dejando claro que su objetivo es tener un personal acorde a lo que hoy se está produciendo.

También manifestó que el costo del barril en algunas zonas era de 40 dólares y se logró bajarlo a 35 dólares y que donde valía 35 y se bajó a 30, pero que su objetivo es llevarlo a 25 dólares para que les siga siendo rentable…

Toda esta política de bajar el costo del barril significa más despidos encubiertos, más flexibilización y más precarización de los trabajadores. El apriete de las operadoras hacia sus empresas de servicios en permanente para que bajen los precios de sus servicios y así sigue la cadena hacia abajo. Otras pymes que prestan servicios también tienen que bajar precios para poder competir y agarrar laburos.

El resultado de toda esta política se refleja en la nueva modalidad de contratos basura, monotributos, compañeros bajo otro convenio más barato, etc. Que antes la falta de trabajo e agarra sin dudar por lo mal que se está pasando.

Mientras todo esto pasa la dirección del sindicato se hace la distraída y realiza asambleas para contener e “informar” las nuevas inversiones y la defensa del convenio. Pero todos sabemos que es puro circo, porque en los hechos cotidianos ya vemos como se pisotea nuestro convenio y donde ellos mismos vienen y dicen que “las cosas cambiaron y ya no se puede hacer nada” porque el gobierno nacional aprobó la reforma y hay que aguantar hasta el 2027 y poder cambiarlo con el voto…

¿Realmente esa es la salida?  Estamos convencidos que NO, que eso es seguir perdiendo derechos básicos que costaron tantos años de lucha, permitiendo el avance de los empresarios sobre nuestra clase, marcándonos todos los días que “ahora mandan ellos”, que “los días gloriosos del sindicato” se terminaron.

Nosotros los que todos los días le ponemos el pecho al laburo y a estos atropellos tenemos que organizarnos, seguramente con mucho más cuidado que antes, porque también perdimos libertades políticas y democráticas que antes teníamos para poder expresarnos y luchar. Hoy el sindicato mismo se encarga de mandar al frente a los compañeros que se quejan con el objetivo de ir disciplinándonos.

Por eso tenemos que plantarnos y resistir: desde las cosas  básicas en lo cotidiano como no hacer laburos que pongan en riesgo nuestra seguridad (como paso en Vaca Muerta con la pérdida de 2 compañeros), o utilizar los mismos protocolos que las propias empresas escriben en sus procedimientos. Todas estas acciones que muchas veces son individuales tenemos que transformarlas en colectivas y así empezaremos a resistir. Nunca dejar de hacer las asambleas para organizarnos, y si el sindicato no las llama, las hacemos nosotros, buscando el mejor momento.

Porque cada día que pasa queda demostrado que los únicos que pueden cambiar esto somos los trabajadores de base, no podemos esperar nada de los dirigentes que fueron cómplices de que lleguemos a la situación en la que estamos, con más precarización y despidos, compañeros que no van a volver a entrar si los que estamos adentro no empezamos a resistir.

¡PREPAREMOS DESDE ABAJO LA RESISTENCIA EN CAMINO DE LA REBELIÓN PETROLERA!

 

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