En las últimas dos semanas, otra vez, los compañeros de las contratistas de Acindar – Arcelor Mittal, se han puesto a la vanguardia de las luchas en contra de las medidas reaccionarias de la empresa.
El tema que impulsó la medida de los obreros fue el retiro, por parte de la empresa, de los colectivos que, desde distintos puntos de Villa Constitución y cercanías, los llevaban a la fábrica y, una vez adentro del predio, los trasladaban a los distintos destinos en planta.
De esa manera, Acindar – Arcelor Mittal, transfería los costos del transporte a los trabajadores quienes ahora debían costear su traslado para llegar a su trabajo y, una vez en el interior de la planta, ir a pie hasta sus sectores debiendo caminar, en varios casos, algunos kilómetros para llegar a los mismos.
La bronca acumulada dio lugar a debates y se fue masticando la idea de hacer un corte y una marcha. El sindicato intentó poner paños fríos pero el aire se cortaba con cuchillo y la presión amenazaba con producir una explosión incontrolable.
Al otro día, se normalizó el uso de colectivos y todo pareció regresar a la concordia. No obstante, con el transcurrir de los días de la semana siguiente, incluidas dos juntas de delegados en donde se decidió hacer una marcha, el malestar buscaba una expresión de lucha obrera desde la demanda de las bases.
Nuevamente, el gremio, a pesar de la decisión tomada en las juntas, intentó boicotear la medida, tirando la pelota afuera con la pantomima de un flyer sin firma que circuló llamando a una asamblea, pero a las 13:00 de ese jueves, una semana después del episodio descrito, se realizó la marcha, obligando a los colectivos que venían a traer obreros y llevar a los que habían terminado su turno, quedaron totalmente detenidos sin poder circular, lo cual generó colas y demoras que duraron hasta las 14:30.
El descontento y el hartazgo se habían convertido en energía de lucha y los obreros, convocando boca a boca y por whats app, habían impuesto una medida que no sólo nucleó a muchos compañeros de las contratistas, sino que esta vez, contó con la adhesión de varios compañeros de planta.
La jugada del sindicato intentando desalentar la medida a favor de la empresa se estrelló contra la voluntad y decisión de los trabajadores.
El conflicto, que subió un escalón superior al de la falta de colectivos, continúa y la bronca se acumula simultáneamente con los picos de lucha que se vienen sucediendo recientemente en la fábrica.
Semanas anteriores, fueron los compañeros de planta de distintos sectores quienes protagonizaron asambleas y paradas de producción por distintos motivos: intensificación de ritmos, tareas adicionales que antes hacían las contratistas, intentos de suspensión personalizados, desconocimiento de problemas de salud por parte de médicos de la empresa, etc.
Todo ello pone en primera plana, los problemas centrales que tocan las fibras más sentidas de los obreros: el salario congelado y con poder adquisitivo a la baja, los despidos encubiertos a través de jubilaciones anticipadas, retiros voluntarios, y cese de actividades de contratistas, etc., las suspensiones periódicas por turnos en los sectores, las condiciones de trabajo y, en suma, las condiciones de vida.
A esto debemos agregar, la necesaria e impostergable unidad orgánica masiva en una agrupación de nuevo tipo, sin reglamentaciones impuestas desde el Estado, entre obreros de planta y contratistas para debatir, decidir y golpear como un solo puño en defensa y conquista de las aspiraciones comunes.
No sólo en Acindar – Arcelor Mittal se plantean estos temas, sino que se trata de una política de toda la burguesía monopolista hacia todos los trabajadores y sectores populares que, en medio de una situación de resistencia, comienzan a generar picos de luchas premonitorios de mayor tensión en la lucha de clases.
Por esa razón y dada la experiencia descrita en que la masividad y unidad hicieron retroceder las pretensiones de la empresa y su herramienta sindical, es que se nos plantea por delante el necesario camino que nuestro Partido impulsa transitar:
Con el objetivo político de luchar por salarios, contra los despidos, por mejores condiciones de trabajo y de vida, avanzar en la unidad de toda la clase obrera desde cada fábrica y zona, con el ejercicio de la democracia directa, con independencia política de cualquier sindicato institucionalizado y avanzando en la construcción de agrupaciones y organizaciones que permitan la generación de una fuerza de clase y el ejercicio de un poder que, desde lo local, se irradie hacia la región y a nivel nacional.
Avanzando en ese camino, los obreros tendremos la capacidad para irrumpir en la escena política convirtiéndonos en faro de las luchas populares e imán de unidad de todos los sectores oprimidos que reconocerán, en la clase que todo lo produce, a su vanguardia en el enfrentamiento a las nocivas y retrógradas políticas de la burguesía parásita.