
Hay momentos en los que ya no alcanza con indignarse.
En Pampa del Indio murieron dos bebés de apenas cuatro meses y una mujer embarazada de 30 años, en un contexto que las comunidades denuncian como de extrema vulnerabilidad, desnutrición, falta de atención médica y abandono.
Nehemías Paredes, Fernando Dylan Méndez y Sara Torres no pueden convertirse simplemente en nombres dentro de una noticia. Podemos afirmar que los mato el capitalismo: el que genera miserias, pobreza, discriminación, desigualdad, explotación, solo calamidades.
Detrás de cada uno hay una familia, hay niños, hay una comunidad y hay una realidad que viene siendo denunciada.
Y acá aparece una pregunta que debemos hacernos todos:
¿Cuántas veces hay que denunciar una situación para que quienes gobiernan reaccionen?
Las comunidades vienen reclamando médicos, medicamentos, ambulancias y atención sanitaria. Esos reclamos ya habían llegado incluso al Poder Judicial. La cual sabemos cómo funciona, como toda institución de este sistema solo para los ricos, para los poderosos, para los gobernantes de turno, nunca para el lado de la Justicia.
Pero cuando un pueblo reclama atención médica, la respuesta no puede ser la indiferencia.
Y mucho menos puede naturalizarse que frente a una comunidad que reclama por su derecho a la salud aparezca la fuerza policial. ¿Remedios, médicos, ambulancias? ¡NO! Solo patrulleros y policías.
¿Dónde están los médicos que se reclaman?
¿Dónde están los medicamentos?
¿Dónde están las ambulancias?
¿Dónde están las políticas para que ningún niño tenga que morir por hambre o desnutrición?
Mientras discutimos números, presupuestos y discursos oficiales, hay familias que tienen que enfrentar una realidad mucho más concreta: el hambre, la enfermedad y el abandono.
Esto no debería ser presentado como un problema exclusivo de los pueblos originarios.
Es un problema de toda la sociedad. Todo nuestro pueblo lo está padeciendo
Cuando un niño muere en estas condiciones, no solamente muere una persona, morimos todos.
Por eso no alcanza con esperar que después de cada tragedia aparezca un funcionario prometiendo investigar. Y sabemos que sus promesas son solo mentiras.
Hay que organizarse antes de que llegue la próxima tragedia.
Las comunidades deben poder reunirse y decidir colectivamente sus prioridades.
Los trabajadores de la salud deben poder discutir qué necesitan los hospitales y centros sanitarios.
Los docentes, trabajadores, vecinos , estudiantes, todos deben acompañar estos reclamos.
Y todos juntos debemos exigir mecanismos de participación y control desde abajo: saber qué recursos llegan, dónde están los medicamentos, qué profesionales faltan, qué centros de salud necesitan atención urgente y qué respuestas concretas brindar en cada momento.
Porque la salud no puede depender del lugar donde nacimos ni de cuánto dinero tenemos.
Y si quienes gobiernan no escuchan cuando el pueblo reclama, entonces habrá que hacer que esos reclamos se escuchen en cada barrio, en cada comunidad, en cada lugar de trabajo y en cada espacio donde el pueblo pueda organizarse.
No se trata solamente de protestar o de luchar que es fundamental. Se trata de participar, organizarnos y construir una fuerza colectiva capaz de disputar las decisiones que afectan nuestras vidas.
El capitalismo es la muerte, la salida es la Revolución social.
Que nadie luche solo. Que cada comunidad pueda organizar su propia voz.
Que los trabajadores acompañen a los trabajadores.
Que los pueblos originarios no sean escuchados solamente cuando ocurre una tragedia.
Que la solidaridad deje de ser una palabra y se transforme en organización.
Porque el hambre no se resuelve con discursos. La enfermedad no se combate con policías.
Y la muerte de nuestros niños no puede ser aceptada como algo natural.
Frente al abandono, organización.
Frente a la indiferencia, solidaridad.
Frente a la injusticia, participación.
Y frente a quienes pretenden que el pueblo solamente observe, construyamos un pueblo que discuta, decida y luche por transformar su propia realidad.
El capitalismo es muerte, la salida es la Revolución Socialista.